15M: Un movimiento social democratizador, pacífico y sociopolítico

Antonio Antón | Profesor Honorario de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid
nuevatribuna.es | Actualizado 12 Julio 2011 - 11:09 h.

El movimiento 15-M representa una significativa respuesta colectiva a dos de los problemas más importantes que tiene actualmente la sociedad: las consecuencias sociales de la crisis económica con la precariedad laboral y el paro masivo, particularmente juvenil, y el distanciamiento del sistema político e institucional de la voluntad mayoritaria de la ciudadanía.  La persistencia, profundidad e interrelación, de esos dos elementos ha generado una profunda indignación popular que se ha transformado en acción colectiva. La crítica se dirige contra los responsables de la crisis económica y de empleo y los gestores de una política liberal-conservadora que no ofrecen una salida justa a esta situación, ponen el acento en el recorte de los derechos sociales y laborales y se subordinan al dictado de los grandes poderes económicos y financieros.

Esta acción colectiva está incrustada en la indignación ante la grave situación actual y la exigencia de responsabilidades a los poderosos, rechaza los discursos legitimadores dominantes y se rebela contra el fatalismo y la impotencia. Refleja la amplitud y profundidad de una conciencia popular crítica contra esa dinámica y refuerza la esperanza de cambio.  Sus objetivos apuntan a cambios profundos en esos dos ámbitos entrelazados: una gestión social y progresista de la crisis socioeconómica y mayor democracia. Esta fase de movilizaciones ya ha tenido unos resultados positivos y ha alcanzado unos objetivos básicos. De su consolidación y desarrollo dependerá la dimensión de sus efectos de fondo y a largo plazo. Veamos algunas de sus características.

Primero, es una movilización de carácter social y progresista que defiende los intereses de capas desfavorecidas y con mayores incertidumbres laborales, la gente precaria y parada, y plantea unas propuestas sociales y económicas basadas en el refuerzo del acceso a un empleo decente, los derechos sociales y laborales y una mejor distribución de la riqueza. La masividad y la persistencia del paro y la precariedad laboral, particularmente juvenil, la presión y autoritarismo empresarial y la falta de credibilidad de las políticas públicas para superarlos configuran un punto central de su indignación y del apoyo social recibido.

Segundo, es un movimiento democratizador, en un doble sentido. Por un lado, denuncia ese déficit democrático de la gestión dominante de la política socioeconómica que, salvo matices, comparten las instituciones políticas españolas y europeas. Así, exige al sistema político una mayor vinculación a los deseos y opiniones de la sociedad, la no subordinación de la política a los mercados financieros y el fortalecimiento de la democracia. Por otro lado, señala las insuficiencias democráticas del sistema de representación electoral y los privilegios y corruptelas de parte de la clase política, reclama una regeneración democrática con mayor adecuación representativa, honestidad de los políticos y transparencia de las instituciones y promueve la participación activa de la ciudadanía.

En tercer lugar, es un movimiento pacífico, profundamente democrático y solidario y de composición fundamentalmente juvenil. La mayoría de jóvenes, incluido los ilustrados y con mayor nivel educativo, sufren un bloqueo cuando no un retroceso en sus expectativas laborales y profesionales y, por tanto, en sus proyectos de vida. Se ha producido una acumulación de tres dinámicas: frustración social; representación de opiniones y aspiraciones de amplios sectores populares alternativas a las del poder establecido, y voluntad de cambio con mecanismos adecuados para facilitar su expresión democrática. Sus adversarios –los poderosos- son muy fuertes institucionalmente y la forma de enfrentamiento debía evitar –o disminuir- la tergiversación mediática y el aislamiento popular y reflejar la fortaleza propia: la difusión de sus mensajes para conseguir unos apoyos masivos, una gran legitimidad democrática. Era esencial evitar la violencia o la represión del movimiento, reafirmar sus mecanismos pacíficos y democráticos y consolidar la simpatía de la mayoría social, frente a la ilegitimidad de muchas medidas adoptadas por el sistema político –Gobierno, Parlamento y UE- que es su principal debilidad. Su instrumento, tras la gran manifestación del 15-M, han sido las acampadas como demostración de firmeza y compromiso de miles de activistas, foco de participación, debate, decisión y comunicación de la ciudadanía más activa (varias decenas de miles) y, además, canal de simpatía y solidaridad de gran parte de la sociedad (según encuestas de opinión más del 70% de la población están de acuerdo con algunas de sus medidas y aprueban sus actividades, porcentaje que aumenta entre la gente joven y los votantes de izquierda).

En cuarto lugar, este movimiento tiene un carácter transversal y sociopolítico, sin ser partidario. Se ha constituido y puede ampliar su función como plataforma ciudadana sociopolítica. Su inserción en ciudades, pueblos y barrios favorece esa articulación desde abajo y descentralizada y su conexión con el resto del tejido asociativo. Supone un cuestionamiento de la clase política dominante y sus principales políticas regresivas y expresa la exigencia de un importante cambio social: la orientación liberal de las políticas económico-sociales y las deficiencias de legitimidad del sistema político. Por tanto, tiene una dimensión política, estimula y encauza la participación ciudadana en asuntos públicos fundamentales; pero no tiene una definición partidaria ni electoral concreta ni está subordinada a ello. No es una movilización sectorial o una suma de demandas particulares. Expresa una aspiración de reforma profunda de la dinámica socioeconómica y laboral y de fortalecimiento democrático con mayor papel de la ciudadanía en la configuración del sistema político, sus instituciones y sus políticas. En ese sentido, se puede asociar a las posiciones más progresistas de la izquierda social y otros grupos sociales frente a las políticas de ajuste y austeridad, por un aparato productivo y económico más avanzado, sostenible y justo, así como la defensa de un  modelo social y un Estado de bienestar más democrático e igualitario.

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Le hace falta "más mundo", señor Antón.

"Precariedad laboral y el paro masivo" son términos vacíos, populistas, distanciados de la realidad. ¿Se está usted dejando llevar por lo que oye, ve o lee en medios de comunicación que con las prisas de ser los primeros en dar las noticias ni las contrastan ni las estudian ni las valoran ni...? Esperaba mucho más de un profesor universitario que debería asumir una enorme responsabilidad en sus palabras. Yo me tomo con muchísima responsabilidad las exposiciones que hago, los textos que difundo, y no digo nada de lo que no tenga una visión cierta que pueda exponer desde la "objetividad". Una cosa es la libre expresión y el libre pensamiento y otra la libre "dicción" de lo que cada cual quiera y le parezca, donde hay hasta quien acredita lo que dice basándose en sus “títulos”. ¡Como si, a la vista está, eso garantizara la veracidad de lo dicho! Habla usted de “los grandes poderes económicos y financieros”… y parece que deja ahí todo cerrado, cuando se le olvidan los grandes poderes eclesiásticos (¿O no ha reparado usted en la cantidad de entidades que reciben dinero público y que están gestionadas o presididas por personal directamente ligado e identificado con ideas religiosas distanciadas de la sociedad y que intentan encauzar el desarrollo social hacia el aborregamiento dentro de rebaños guiados por “pastores” poseedores de la absoluta verdad?) Se olvida usted también los grandes poderes mediáticos y se olvida de los grandes poderes educativos donde la presunción de objetividad es un error visto que hay profesores como usted que no cuenta las cosas realmente como son, centros radicalmente fundados en exposiciones sesgadas encaminadas al adiestramiento y adoctrinamiento en unas actuaciones que sólo miran hacia fines insolidarios que beneficien a “sus” grupos sociales como si de una casta superior se tratase, y centros en manos de un profesorado sin implicación alguna en el futuro de la sociedad que excusa su irresponsabilidad en que el alumnado es cada vez peor, está mal educado desde sus familias, y mil excusas más, cuando es el profesorado quien en muchas ocasiones dispone de más medios y horas que su propia familia para inculcar en la formación como personas de su alumnado unas formas de actuación responsables que atiendan en todo momento a la satisfacción de las necesidades sociales, teniendo en cuenta a las personas y al medioambiente como base fundamental del desarrollo sostenible que el planeta y sus habitantes necesita. Dice usted que el 15M es “una movilización de carácter social y progresista que defiende los intereses de capas desfavorecidas”… y sigue ahí erre que erre diciendo sin saber y usando el 15M sin pedir permiso siquiera a nadie de las asambleas de las plazas para exponer sus “opiniones” acerca qué cree usted que es esto del “15M”… ¡Muy mal por su parte! Porque, a ver, le explico a usted y a quien lo lea: El 15M no se identifica con términos que se identifiquen con política, y lo de “progresista” ya está tan usado en política que… le puedo decir que no somos “progresistas”, sino que somos “desarrollistas”, ahí tiene usted un nuevo término del que ningún partido político aún se ha adueñado y que busca el “desarrollo sostenible” y homogéneo de todas y cada una de las personas por igual. En cuanto a su término de “empleo decente”, tenga en cuenta que “el empleo” de por sí, no es nada, es sólo un término abstracto que mal usamos y que alguien con su posición como profesor no debería usar como base de nada, porque “decente” se debe aplicar a las personas, así, eso mal llamado de “empleo decente” se compone de dos personas donde ambas deben ser decentes: Las dos personas que firman el contrato. (ya sé que a veces una de las personas es eso que se denomina “persona jurídica”. En ese caso, la “persona jurídica”, como “grupo de personas físicas” que es, debe ser un cúmulo de personas decentes) Habla “del paro y la precariedad laboral, particularmente juvenil”… “autoritarismo empresarial”… Parece que usted no ha visto una “empresa” de cerca jamás. ¿Es así o me equivoco? Hasta afirmaría que no sabe ni tan siquiera la definición de “empresa” que nos enseñan en la universidad el profesorado que se preocupa por hablar de forma objetiva y con expresiones y discursos de tintes socialmente más responsables que los suyos. Vuelvo a repetirlo de otra forma: Un “empleo” lo forman dos partes y la precariedad del empleo viene dada porque una de las partes (o ambas) no cumple honradamente con su parte del acuerdo al que honradamente han llegado y han firmado. El 15M no “exige al sistema político una mayor vinculación a los deseos y opiniones de la sociedad”, ¿De dónde saca usted estas afirmaciones? El 15M exige a la sociedad (incluyendo a la parte de la sociedad que se debería estar dedicando a representarnos y a propiciar el desarrollo sostenible de los pueblos, conocidos en la jerga como “los políticos”) que camine unida y con la cabeza puesta sólo en la sostenibilidad del desarrollo de las personas en el entorno en el que vivimos, el planeta tierra, siendo la “sostenibilidad” el término que define a la “satisfacción de las necesidades presentes de la sociedad pesando en las necesidades futuras” con la claridad de ideas de que el punto común de todas las sociedades de este planeta es precisamente “el planeta” y que sólo un trato responsable de nuestro entorno natural podrá permitirnos llegar a algo a partir del día en el que dejemos de pensar en izquierda y derecha y pensemos en “un solo camino” donde estemos todos a una. Para ello no basta con la “honestidad de los políticos” como usted escribe, tomándose la libertad que no creo que le haya otorgado ninguna asamblea, como algo que identifica al movimiento 15M. La honestidad que se busca y promueve y se intenta difundir es “la honestidad de la ciudadanía” ,sin más, y esperando que “los políticos” se sientan parte de la ciudadanía, y que los curas y demás promotores religiosos se sientan parte de la ciudadanía, y que los militares se sientan parte de la ciudadanía, y que quienes dirijan los bancos se sientan parte de la ciudadanía, y que también lo hagan quienes trabajan en el circo, y quienes trabajan en las panaderías, y quienes trabajan en su casa, y quienes trabajan en los mercados de abastos, y quienes no trabajan por el motivo que sea, y quienes están aún estudiando,… ¿Sólo hay mangantes, sinvergüenza, gente sin preparación para los puestos que ocupan… en definitiva, gente poco honrada… en los grupos políticos? Por desgracia, mucha gente ha dejado de trabajar la formación humana de sus hijos e hijas y se ha llegado a tal “desorden” mundial que no nos queda otra que llamar al orden, a la cordura, al sentido común y sin llegar a fijar “religiones” fijar unas mínimas bases de comportamiento “natural” que cada persona hemos de asumir y con lo que debemos comprometernos. En cuanto a su identificación de que este movimiento del 15M es “fundamentalmente juvenil”, bueno, no se lo voy a discutir todo, ciertamente es “casi” cierta su afirmación, aunque también participamos de este movimiento personas de edades diferentes, y siempre promoviendo que este movimiento es un movimiento social integrador, que incluye por igual a todas las personas, sin distinciones, porque es un foro de reflexión, de participación, donde hablar y donde oír, donde expresar y donde debatir, y donde hace falta la voz de la experiencia, la voz de la sabiduría obtenida del tiempo, además de la obtenida de otras fuentes de conocimiento, con lo que nuevamente le reitero que está usted identificando con el 15M cosas que no son correctas. El 15M no es un movimiento juvenil, aunque surgiera de una forma “moderna” que identificamos con unas formas “juveniles” y la edad media actual de las asambleas quizás sea inferior a los 40 años, pero… es lógico que sean quienes por su edad tienen más energía y salud (juventud), quienes por su situación laboral tienen más tiempo (gente en paro),… sean quienes puedan pasar semanas acampando en una plaza, pero… acérquese a las asambleas y observe que cada vez hay más “gente”, sin distinción de edad, sexo, color, religión, situación social,… y, por supuesto: Sin distinción política. Forman parte de las asambleas personas que se declaran afines a tal o cual ideología y ¿Sabe una cosa? A todas se les tiene el mismo respeto y le les oye con el mismo interés, y a todas se les responde de la misma manera: En este movimiento sólo tienen cabida tus ideas solidarias, conciliadoras, de unidad e inclusión de todas las personas sin distinción ¿Y sabe qué ocurre? Que cada vez es más frecuente que personas que empezaron lanzando proclamas extremas están aportando ideas, actuaciones, y participan del objetivo común de trabajar por conseguir cosas que, de forma general, van en beneficio de todos. Justo lo que no vemos que hagan nuestros representantes políticos, ni sindicales, ni patronales. En las asambleas hay muchas personas, y cada una vino a las plazas con un grito distinto que quería que se oyera, con una indignación propia provocada por unas particulares circunstancias, pero… han recogido su indignación y la han unido a la del resto, y ahora hay una indignación común donde todo está unido y nada está excluido, donde todas las personas que participan y acuden a las plazas se sienten orgullosas de ver que se respira un ambiente de un “todos a una y todos para todos”: Como curiosidad decir que ni siquiera he oído que se hable en las asambleas de términos como “tolerancia” porque ni siquiera ha hecho falta. Hay una “educación” ejemplar y con eso ha bastado para no necesitar recurrir a nada más. Se habla con educación, se oye con educación, se propone con educación,.. Y bueno, a veces, pues nos hacemos reproches como los que yo le hago por la “ligereza” con la que escribe de este y otros temas donde se le percibe una enorme falta de conocimientos sobre lo tratado, pero no por ello entramos en descalificaciones ni ataques personales, ya que está en el ánimo de este movimiento no el ataque sino, como mucho, al defensa, siendo realmente el ánimo no el de “luchar contra” sino el de “trabajar por”. Por un futuro mejor, que no es “de izquierdas” ni “de derechas”, un futuro mejor es sólo eso. Por un desarrollo social, que no es el “enriquecimiento” de nadie porque eso provoca “empobrecimiento”, el desarrollo social buscado es igualitario, solidario, común… En fín, señor Antón, espero que tome a bien mis comentarios a sus escritos y que incluya entre sus deberes diarios el darse una vuelta por las asambleas de las plazas y el moverse un poco por las calles y por el resto del mundo por el que parece que aún no ha estado y verá como eso le aporta un mejor conocimiento de algunos de los temas que trata en sus exposiciones y le ayuda a su desarrollo personal y profesional. La sociedad en general y su alumnado en particular le estaremos agradecidos. Un cordial saludo.

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escrito por Rafael hace 10 meses

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