Es como un chiste, pero de los malos. ¿Saben ustedes ese del presidente del Gobierno que pidió un crédito mil millonario a Europa para salvar a los bancos y luego les pasó la cuenta a sus ciudadanos, que ya no vieron un solo duro de todo lo gastado?

No es verdad que con estos chistes malos nadie se ría. Mariano Rajoy se está riendo. Y Montoro. Y De Guindos. Y quienes quebraron las cajas y se fueron a su casa con una pensión vitalicia y millonaria. Quienes nos reímos somos usted y yo.

A lo mejor es que el chiste era bueno, y nosotros no lo hemos pillado.

Mientras, en casi todos los periódicos e informativos nacionales miran para otro lado, como si este atraco no fuera noticia. O fuera ya algo viejo. Miran hacia el incendio de Portugal —y me refiero al de verdad, no a la humareda provocada por el ego de Cristiano Ronaldo—; a la nueva amistad de Pedro y Pablo; al giro a la izquierda de «república sí pero con monarca» del nuevo PSOE o en cualquier otra dirección donde esté pasando algo insustancial, pero que ayude a distraer al personal.

A lo mejor, ahora que lo pienso, es que no era como un chiste. Si no como un truco de magia: mientras todos mirábamos a la ayudante guapa del mago —los periódicos, las tertulias—, éste nos robaba de la cartera 60.000 millones de euros. Una cantidad que no sabíamos ni que llevábamos encima.

Una cantidad que es, por ponerlo en comparación, seis veces más de lo que se recortó en sanidad y educación. Casi la misma que el manirroto Rajoy —ese gran gestor— ha sacado ya de la hucha de las pensiones. Es más de tres veces lo que nos cuesta cada año el paro juvenil. Y más de dos veces lo que costaba mantener a los parados durante un año en los peores momentos de la crisis.

Una cantidad que nos han robado a plena luz del día y sin necesidad de ponernos una navaja en el cuello. Conscientes como son en el PP de que, aunque llegara el apocalipsis zombie —y todos aquellos a quienes no han querido sacar de las cunetas se levantaran contra ellos— seguirían contando con una mayoría social que no les retiraría el voto. Porque peor estaríamos si ganase el de la coleta y esto pareciera Venezuela. ¿A que sí?

Una mayoría social inalterable y el silencio cómplice de la mayor parte de los medios, donde periodistas engordados gracias a la publicidad institucional nos hacen mirar para otro lado mientras nos dicen que el rescate bancario fue algo inevitable. Necesario. Una broma. El chiste más caro de la historia de España.

Y nosotros quejándonos del tiempo.