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La obra inédita y dispersa de Javier Egea

nuevatribuna.es | Juan Sala | 02 de Diciembre de 2012

En Isleta del Moro (Almería), Javier Egea escribió algunos de sus mejores poemas
En Isleta del Moro (Almería), Javier Egea escribió algunos de sus mejores poemas
Uno de los más relevantes acontecimientos del otoño literario ha sido la publicación, por Bartleby Editores, del Volumen II de la Poesía Completa del poeta granadino Javier Egea. Su suicidio, en el verano de 1994, interrumpió una brillante y original trayectoria. 

El segundo volumen de la Poesía Completa de Javier Egea contiene más de quinientas páginas de poemas bajo la denominación “obra dispersa e inédita”. Su publicación, tras la edición, hace casi dos años, del primer volumen con los libros editados en su momento, supone un hito histórico para la poesía española. Una apuesta de la pequeña editorial Bartleby Editores con la que acrecienta su prestigio como editorial que apuesta por el riesgo y que juega fuerte en la defensa y difusión de la poesía española contemporánea. Incluso, como es el caso, la de los poetas que han sido relegados durante mucho tiempo.  Jairo García Jaramillo  (Granada, 1982) es filólogo y profesor de Lengua y Literatura y autor del ensayo  Javier Egea: la búsqueda de una poesía materialista. Él ha escrito el extenso y riguroso prólogo de este volumen II, anotado por José Luis Alcántara y Juan Antonio Hernández García. Con Jairo conversamos sobre tan importante novedad editorial.

Nueva Tribuna: ¿Cómo valoras el hecho de que Javier Egea mantuviera, a su muerte, tal volumen de poemas inéditos, además de su obra "suelta"?

Jairo García Jaramillo: La causa por la que todo este material permaneció inédito no es única, unas veces jugó malas pasadas el azar, en algún caso la censura, otras la desgana propia o ajena para publicarlos y también, como en todo escritor, la inseguridad personal respecto a los resultados, más cuando se trataba de un poeta muy meticuloso y estricto. En el prólogo he tratado de ir detallando los casos más significativos. En todo caso la mayor parte del corpus rescatado, como explican también las notas finales, está firmado y fechado, por lo que apenas se recoge nada a medio hacer o sin terminar. Respecto al medio centenar de sueltos, que guardara copia de lo que aparecía en revistas, antologías y volúmenes colectivos ha facilitado mucho la recopilación.

NT: ¿Qué aporta, hoy, la edición de este volumen, al panorama poético español de la segunda década del siglo XXI?

JGJ: La obra de Javier Egea fue muy reconocida desde el comienzo, si bien por desgracia poco conocida. El anterior volumen, que reunió por primera vez su obra publicada, creo que sirvió para descubrir y redescubrir a los lectores la importancia de su poesía, y sin duda este segundo contribuirá a situarlo donde corresponde, pues completa definitivamente los matices de una voz imprescindible, que tiene menos de objeto arqueológico que de rabioso presente. Los mejores de sus poemas dispersos y de sus versos inéditos parecen, en muchos sentidos, escritos hoy: considero que no sólo no han perdido fuerza sino que son cada vez más imprescindibles.

NT: ¿Hasta qué punto la realidad de Granada condicionó la vida y la obra de Javier Egea?

JGJ: Cuando su obra se aproxima a la realidad cotidiana y urbana, cosa que no ocurre siempre, es obvio que al fondo se adivina el perfil inequívoco de su ciudad natal, que en muchas ocasiones es nombrada en la ficción poética. Lo que ocurre es que, como todos los grandes escritores, a través de la indagación estética en lo singular consigue llegar en su obra a lo universal, acabando por poder reconocerse en ella cualquier lector. No se trata, pues, de un poeta local ni localista. Y respecto a su vida privada, por un lado sospecho que él tuvo más interés en la literatura que en la vida literaria y, por otro, estoy convencido que en cualquier experiencia vital hay riqueza suficiente para hacer de ella buena literatura, más si se vive en una ciudad traspasada de arte, música y literatura como Granada, que debe tener uno de los mayores índices de creatividad del mundo.

"Además en el medio millar de sueltos que sí se conocían, en este volumen están, como comprobará el lector, algunos de los mejores poemas de la literatura española contemporánea".

NT: ¿Existen diferencias cualitativas entre la obra inédita y suelta respecto a la obra que se contenía en sus libros publicados?

JGJ: Desde luego, el nivel literario de este segundo volumen es similar al del primero, pues la gran mayoría de textos rescatados, como comentaba, está fechada y firmada, es decir, tiene su aprobación como texto con entidad literaria. Y tampoco olvidemos que, por el motivo que fuese, fueron guardados y no destruidos. Pero es que además en el medio millar de sueltos que sí se conocían, están, como comprobará el lector, algunos de los mejores poemas de la literatura española contemporánea. Hablamos, asimismo, de un segundo volumen muy importante porque rescata facetas de su autor que no están en el primero y que sin embargo cultivó toda su vida con maestría, como la poesía burlesca o los epigramas.

NT: ¿En qué libro de Javier Egea crees que se muestra su plena madurez poética? ¿Que porcentaje, de manera aproximada, de poemas pertenecientes a esa "plena madurez", se puede encontrar en este volumen II?

JGJ: Personalmente considero que Javier Egea alcanzó su madurez poética con «Paseo de los tristes», un libro absolutamente magistral donde su voz alcanza plena madurez y con el que por fin logró plasmar su visión del mundo con la perfección de ese estilo subyugante, lúcido, trágico, íntimo, por el que se le reconoce enseguida, y que lo convierte en un referente claro de la poesía contemporánea en lengua española. Y en este volumen se incluyen los exclusos de la primera parte de ese libro, que están al mismo nivel que los sí publicados en su día.

NT: ¿Hasta qué punto los poemas que aquí se publican pueden ser considerados complementos o prolongaciones de sus libros editados? Lo digo porque, según se advierte en tu prólogo, hay varios proyectos de libros que al final nunca se concretaron...

JGJ: Al margen de los exclusos, el corpus de inéditos, en efecto, saca a la luz algunos proyectos frustrados del poeta, que lógicamente tienen un interés en primer lugar testimonial, ya que sirven para medir el alcance de su mirada. Pero pienso que el material es muy rico y abundante y conviene leerlo detenidamente. Mi lectura es sólo un primer acercamiento, que necesitará ser completado por más estudios.

NT: Los llamados "poemas de circunstancia", con un fuerte contenido coyuntural, civil y político, ¿son una realidad aparte del conjunto de la obra poética?

JGJ: De algún modo puede decirse que todos los poemas son circunstanciales, pero hay, como indicas, un núcleo interesante de poemas dentro de la obra del granadino que quizá destacan por estar pegados especialmente a hechos políticos o sociales muy puntuales, que dificultaría la lectura a quien no los conociese. La decisión de publicarlos agrupados fue de los editores, y consideré que tiene sentido, siempre que nadie los considere por ello menos interesantes o menos trabajados, pues para nada se trata de textos inferiores, como demuestra que entre ellos figuren las famosas “Coplas de Carmen Romero”, por ejemplo.

"El propio Egea, por ejemplo, dio un giro a su escritura con el desarmante poemario «Raro de luna», una obra de exploración que descoloca aún hoy a cualquier lector de su obra anterior", afirma Jairo García Jaramillo.

NT: El amor, la vida y la muerte, la política. Todo eso está en los poemas sueltos e inéditos. Egea perseguía una "poesía materialista". ¿Perseguía un imposible o logró acercarse, en sus poemas, a esa definición?

JGJ: En mi primer estudio sobre el poeta, en 2004, hablé de la “búsqueda de una poesía materialista”, algo que se ha venido repitiendo en torno a su figura. Es posible que a ese lugar probablemente no se pueda llegar nunca, pues como entrevieron ya Paul Valéry o Luis Cernuda, nada hay más contrario a la poesía que la mentalidad burguesa, aunque paradójicamente aquella naciera de ésta en su moderna configuración. En todo caso, lo que Egea y otros jóvenes poetas granadinos de inspiración marxista intentaron, siguiendo a autores como Pavese, Bertolt Brecht o Rafael Alberti, fue tratar de torsionar y llevar a sus límites un discurso tan netamente burgués como la poesía para decir con él otras cosas, siempre sin dejar de hacer poesía, como explicó simbólicamente en su célebre “Poética”. Y creo que, en conjunto, llegaron muy lejos, con casos de extraordinaria calidad artística como el que nos ocupa. La poesía actual le debe mucho a aquel intento.

NT: ¿Es posible rastrear en los poemas de los años 90 indicios de lo que llevaría a Javier Egea al suicidio?

JGJ: Bueno, como explicó Marcel Proust no deben establecerse identificaciones demasiado directas entre la vida y la poesía, pues al fin y al cabo la poesía es literatura y la literatura es ficción, y no el reducto de sinceridad y confesión que pensaban los románticos. Pero lógicamente la vida del poeta se va dibujando en su obra, siquiera sea en jeroglífico como dijo Francisco Ayala. En este sentido, sorprenderá entrever aquí y allá, a lo largo de las tres décadas de escritura que abarca este volumen, continuas alusiones al suicido como leitmotiv, aunque cada lector debe extraer de ello sus propias conclusiones. No se trata de algo recurrente sólo al final de su obra, sino que aparece y reaparece desde el comienzo.

NT: ¿Cómo situarías a Egea en el contexto de la poesía española de la segunda mitad del siglo XX y, de manera especial, en relación con su generación? ¿La "otra sentimentalidad" que en los primeros ochenta compartió con Álvaro Salvador y Luis García Montero se mantuvo en los poemas de los años noventa?

JGJ: Como muchos otros jóvenes escritores a lo largo de la historia, los poetas de “La otra sentimentalidad” aunaron fuerzas en torno a un proyecto común que les diera voz en el panorama poético de su tiempo, e imagino que, como suele suceder en estos casos, las propuestas acabaron lógicamente por agotarse y la inercia llevó a cada cual, al retomar el pulso a su carrera literaria, a tomar caminos divergentes, en función de sus intereses. El propio Egea, por ejemplo, dio un giro a su escritura con el desarmante poemario «Raro de luna», una obra de exploración que descoloca aún hoy a cualquier lector de su obra anterior. Pero es la lógica de la literatura, ser dinámica, reinventarse, abrirse paso e incluso contradecirse. Nada inaudito ni que haya que magnificar, en mi opinión.

Javier Egea / Poesía completa (Volumen II). Obra dispersa e inédita / Prólogo de Jairo García Jaramillo. Edición de José luis Alcántara y Juan Antonio Hernández García. 599 págs. Bartleby Editores. Madrid, 2012

 

 

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