RIESGO PANDÉMICO COMO PRIMER "BLACK SWAN"

El primer "cisne negro"

Atención a las inquietantes últimas evoluciones del riesgo pandémico en su doble vertiente (fortuita y "bioterrorismo").

A punto de cumplirse el centenario de la mundial (y arbitrariamente) conocida como "gripe española" de 1918, el riesgo pandémico sigue siendo el primer "black swan" ("cisne negro"), el primer "HILF", el más relevante de todos.

No sólo el más plausible de todos en el momento actual sino, también, el que más veces hemos debido enfrentar ya como especie desde mucho antes de ese gran episodio de la penúltima posguerra mundial.

Un riesgo black swan que ya nos llevó a momentos de tan dramático impacto para la humanidad como la "Plaga del emperador Justiniano", en el Siglo VI de nuestra era, o la "peste negra" del siglo XIV, por citar otros dos de los más graves episodios verificados en nuestra historia.

En estos momentos es la "gripe aviar", con sus múltiples cepas y mutaciones, la que viene a ser considerada como una auténtica "amenaza permanente" para la seguridad global. Y la multitud y variedad de sus crecientes manifestaciones en distintos continentes en éstos últimos dos años no ha hecho sino alimentar tal inquietud ante lo que se cree que puede representar la antesala de una nueva pandemia que cada vez se teme más que pueda estar "a la vuelta de la esquina".

Y así anuncios como el de las autoridades chinas de este mismo jueves reconociendo de modo público que el H7N9 (consulta la última información en castellano del CDC) acaba de experimentar en aquel país una nueva mutación singularmente agresiva y mortal entre las propias aves de corral, no ha hecho sino avivar todas las alarmas y precauciones.

Y la realidad es, de hecho, aún más compleja a este respecto, ya que en el momento actual se estima que hay otros múltiples vectores que distintas fuentes consideran que podrían dar lugar a una situación de riesgo pandémico, asociada a otras especies como los murciélagos y al gran movimiento de masas del turismo internacional.

Y por si todo ello fuera poco, se sabe que los monstruos del DAESH y otros grupos terroristas de corte yihadista llevan tiempo intentando hacerse con distintos tipos de "armas no convencionales" como ha venido a reconocer el propio Parlamento Europeo hace unos meses. 

Entre ellas "armas biológicas" (es decir, "bioterrorismo") comparativamente mucho más asequibles estas, y de mucho más fácil introducción en un país objetivo, que las armas nucleares. Y con un alcance, además, mucho más mortífero que estas últimas, cifradas por algunas fuentes en "cientos de millones" las víctimas mortales potenciales que un agente pandémico de diseño podría llegar a causar en un solo año.

Cifras éstas, pues, mucho más allá de las que cualquier ataque terrorista "químico" o incluso "radiológico" (bomba sucia o sabotaje de central) o "nuclear" (detonación suicida en superficie), podría llegar a causar; en este último caso con la única excepción de un ataque nuclear por EMP artificial (pulso electromagnético, pero siendo ello todavía mucho más inaccesible que las propias armas nucleares y de más incierta ejecución en su mejor alcance).

De modo que, ¿se está dando al riesgo pandémico la prioridad y atención que merece entre los black swan verdaderamente importantes o, de nuevo, cuestiones ajenas al riesgo en sí (como el interesado "fake farmacéutico" de 2009) están condicionando su errónea percepción actual como también pasó con el clima espacial y el irracional fake de "2012"?

Así, más pareciera que desde no pocos puntos de vista se está cometiendo un importante error al subestimar el riesgo pandémico en general y dentro de éste la amenaza bioterrorista cuando la realidad es que, comparativamente, esta debería representar muchos más motivos de preocupación en el momento actual que el "terrorismo nuclear", y cuando su irrupción en este momento resulta ser la proverbial "vuelta de tuerca" al creciente riesgo pandémico tradicional (o "fortuito"). Es lo último que cabría desear en un mal escenario y en un mal momento como éste. Demasiadas "malas circunstancias" juntas.

Y así, el "bioterrorismo" viene a ser ahora respecto del riesgo pandémico, lo que el EMP artificial (premeditado) es al riesgo (natural) de clima espacial y los impredecibles procesos solares per se existentes.

Y todo esto antes "no estaba", o no en tales términos "radicalizados" en terminología de Beck (creciente masificación de la población, fuerte intensificación de los medios de transporte global, creciente cambio climático... y hasta auténticos monstruos fanatizados que no dudarían ni un minuto en arrastrarnos al mundo entero a su propio infierno a la más mínima oportunidad que tuviesen...).

Pero ahora sí que 'está'. Y es lo que hay con este riesgo y amenaza HILF con la que vamos a tener que convivir a lo largo de nuestra vida.

Y por eso las nuevas generaciones nacidas a partir de la Constitución de 1978 tenemos una posibilidad claramente significativa de que a lo largo de nuestra expectativa de vida biológica lleguemos a ver con nuestros propios ojos la próxima gran pandemia.

¿Qué es lo que podemos hacer?:

Lo primero tomar conciencia de todo esto y concienciar a otros de que una serie de riesgos HILF, o "black swan" ("cisne negro"), muy concretos y reales, han venido para quedarse, así como de la especial importancia del riesgo entre ellos.

Informarnos, prepararnos para luchar contra todo ello, para proteger a nuestra propia sociedad y a nuestro propio entorno...

¿Lo estamos haciendo?