FUE ACUÑADO POR PRIMERA VEZ POR ALFRED ADLER

El complejo de superioridad o del sastrecillo valiente

El complejo de superioridad es un mecanismo inconsciente, por el cual tratan de compensarse los sentimientos de inferioridad en los individuos.

Uno de los primeros cuentos que leí en mi infancia, fue el de “El Sastrecillo Valiente”. Hace este relato referencia al Complejo de Superioridad. Muchos de los cuentos infantiles prestan atención a aspectos del inconsciente colectivo, término acuñado por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, quien postuló la existencia de un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de la razón.

Así decía el cuento: “Hace muchos años, en un reino muy lejano, vivía un joven muy pobre. Era sastre. Pero casi nunca trabajaba porque nadie le hacía ningún encargo. Como le sobraba tanto tiempo, siempre estaba con sus fantasías, pensaba y pensaba las hazañas más extraordinarias. Estaba seguro de que algún día iba a ser famoso y rico. Un día de esos de verano en que hace tanto calor, estaba en su taller soñando, como siempre. Unas moscas muy pesadas habían entrado por la ventana y se pasaban el rato zumbando y molestando a nuestro joven sastre. Se le posaban en la nariz, en las manos, en las orejas. En fin, que le estaban dando la lata. El joven estaba tan harto de las moscas que empezó a perseguirlas por todo el taller y a echarlas hacia la ventana. Pero nada, que las moscas no se iban. Estaba tan enfadado que cogió un trapo que tenía por allí, y aprovechan-do que las moscas se habían posado sobre una mesa, les sacudió un buen golpe. Con tanta fortuna, que siete de ellas quedaron muertas sobre la mesa. Entonces, el joven sastre se sentó, empezó a soñar que en realidad, había luchado contra siete feroces guerreros y que los había vencido a los siete. Y de tanto pensarlo, llegó a creer que era verdad. Se sentía como el más valiente de los caballeros del reino. Y como era sastre, pues se hizo una camisa muy bonita con un letrero en el pecho, ene l que ponía «MATÉ SIETE DE UN GOLPE».Y, con la camisa puesta, salió por toda la ciudad. La gente, que leía lo que ponía en la camisa del sastre, pensaba que había matado a siete guerreros y el sastre decía que sí que había matado a «siete de un golpe». El sastre se hizo muy famoso y en todo el reino se hablaba del Sastrecillo Valiente que había matado a siete de un golpe. Por aquellos días, el Rey lo estaba pasando muy mal, porque dos gigantes muy crueles estaban a la puerta de su palacio y querían quitarle sus riquezas y su reino. El Rey buscaba a alguien que quisiera ayudarle. Entonces, alguien le habló del Sastrecillo Valiente y mandó a buscarlo. Por eso, un día, aparecieron por el taller del sastre unos enviados del Rey y le pidieron que fuera a palacio a ayudar al Rey y a derrotar a los gigantes. El sastre se asustó mucho y se arrepintió de haber sido tan soñador y de haberse metido en ese lío. Pero como no quería que nadie le llamara mentiroso y se riera de él, aceptó y se fue a luchar contra los gigantes. Y llegó cerca del palacio lleno de miedo. En el bosque que rodeaba el palacio vio a los dos gigantes que estaban sentados a la sombra. Temblando y sin hacer ruido, se subió a un árbol para que los dos gigantes no le vieran. Como hacía mucho calor, los dos gigantes se quedaron dormidos. Entonces, el sastre tiró una piedra que golpeó a uno de los gigantes en la nariz. El gigante se despertó enfadadísimo y dolorido. Creyó que había sido el otro gigante el que le había dado la pedrada y le dio dos puñetazos bien fuertes. Cuando los gigantes volvieron aquedarse dormidos, el Sastrecillo Valiente, tiró una piedra al otro gigante y le dio en los dientes. El gigante se despertó hecho una fiera y pegó una patada al otro. Los dos gigantes se liaron a puñetazos, patadas y mordiscos. Estuvieron peleando más de dos horas. Hasta que al fin, agotados, quedaron tumbados en el suelo sin poder moverse. El sastre echó a correr hacia palacio, gritando: ¡Venid, venid! ¡He peleado con los gigantes y los he vencido! ¡Venid a sujetarlos! Los soldados del Rey fueron en busca de los gigantes sin creer lo que el sastre decía. Pero cuando llegaron vieron a los dos gigantes tumbados en el suelo. Los ataron con muchas cuerdas y cadenas y, con unos cables, los arrastraron y los metieron en los calabozos. El Rey, muy contento y muy agradecido, regaló muchas riquezas al Sastrecillo que se convirtió en un señor muy poderoso. Y, además, la Princesa se casó algunos años después con el famoso Sastrecillo Valiente.

El complejo de superioridad es un mecanismo inconsciente, por el cual tratan de compensarse los sentimientos de inferioridad en los individuos. El término de complejo de inferioridad, fue acuñado por Alfred Adler. Asevera este autor, que tras una persona que se siente como si fuera superior, podemos sospechar que se esconde un sentimiento de inferioridad, que necesita grandes esfuerzos para ocultarse. La exhibición del complejo de superioridad, generalmente, se proyecta pues, hacia los sentimientos de inferioridad, con respecto a los demás. El problema más común de este complejo es sentirse “separado” de los grupos sociales, por no presentar las mismas características que el resto. Al estar con una persona con este tipo de complejos, se puede llegar a pensar que son arrogantes o que quieren hacerse destacar por aspectos banales. El aspecto de la superioridad se dirigirá hacia un aspecto superficial y frívolo de la vida, el problema verdadero quedará oculto o reprimido. El individuo tratará de restringir su campo deacción, y se mostrará más interesado en evitar la derrota, que en esforzarse en el camino del éxito. La conducta relacionada con este mecanismo puede incluir una opinión exageradamente positiva sobre el valor y las habilidades de uno mismo, expectativas muy altas y poco realistas con respecto a los logros de uno mismo y de los demás, vanidad, estilo extravagante en la forma de vestir, con la intención de llamar la atención, orgullo, sentimentalismo y facilidad de ser herido, una tendencia a rechazarlas opiniones de los demás, entre otras. El distanciamiento social y el “soñar despierto”, pueden estar también asociados al complejo de superioridad, ya que es una forma de evadir el fracaso temporal relacionado con los sentimientos de incapacidad de enfrentarse al mundo real. Los complejos de superioridad e inferioridad son a menudo presentados ambos en las mismas personas, y se manifiestan de maneras diferentes. Sin embargo, los dos complejos pueden existir el uno sin el otro.