EN LOS NUEVOS HOSPITALES DE TERUEL Y ALCAÑIZ

Habitaciones individuales, una falsa polémica

Nuestro país tiene un número bajo de camas, 2,96 por cada 1.000 habitantes según datos de 2013, frente al promedio de la OCDE, con 5,3.

La experiencia señala que los centros privados optan por habitaciones individuales y una gran atención a los aspectos hosteleros, pero a costa de una significativa reducción del personal y de la cualificación del mismo

Parece que ante la construcción de los nuevos hospitales de Teruel y Alcañiz se ha abierto una cierta  polémica sobre el número de habitaciones individuales que son convenientes para estos centros, ante lo que convendría hacer algunas precisiones.

En primer lugar cuando se planifica un nuevo centro lo primero que deben de tenerse en cuenta es el número de camas por habitante que se van a ofertar, lo que no es fácil porque se debe partir de una proyección de población que siempre es incierta y depende de una serie de variables que pueden modificarse de manera sustancial, población, envejecimiento de la misma, etc. De una manera general puede decirse que las necesidades van a estar muy influenciadas por la situación económica y las migraciones que se produzcan lo que teniendo en cuenta que la vida útil de este tipo de infraestructuras es muy amplio, entre 20 y 50 años, tiene unos márgenes de error muy importantes. Dicho esto hay que tener en cuenta que nuestro país tiene un número bajo de camas, en 2013, último dato disponible eran 2,96 camas/1.000 habitantes (promedio de la OCDE 5,3), por lo que parece razonable exigir no menos de 3 camas/1.000 habitantes (es decir unas 210 camas), además considerando un cierto margen al alza porque hacer una nueva infraestructura resulta complejo y se tarda mucho tiempo, como se comprueba en este caso concreto.

Si entramos en el tema de si las habitaciones tienen que ser individuales o dobles habría que partir del hecho de que un hospital no es un hotel, y que lo fundamental es la calidad de la atención sanitaria que en lo básico la dan los trabajadores sanitarios y la tecnología disponible, de manera que lo importante es una suficiente dotación de personal y tecnológica para garantizar una atención sanitaria de calidad. Ahora bien, existen algunas circunstancias en las que se precisa el aislamiento de los pacientes, bien por tratarse de enfermedades infectocontagiosas o por otro motivos (por ejemplo moribundos), pero se trata siempre de un número reducido de pacientes y en modo alguno justifica la generalización.

La experiencia señala que los centros privados optan por habitaciones individuales y una gran atención a los aspectos hosteleros, pero a costa de una significativa reducción del personal y de la cualificación del mismo, lo que es congruente con un modelo centrado en el negocio y no en la resolución de los problemas de salud de los pacientes. Por otro lado la experiencia también demuestra que cuando se han hecho nuevos hospitales con un gran aparato propagandístico respecto a las habitaciones individuales lo que ha acabado sucediendo es una reducción del número  total de camas, con el correlato de larguísimas esperas de pacientes en los pasillos o en urgencias a la espera de tener una cama libre en hospitalización. Estas situaciones sí que son lesivas para los pacientes, para su asistencia y para su dignidad. Y además en muchos de estos casos, por ejemplo los 7 hospitales que abrió en Madrid la Sra Esperanza Aguirre al final las habitaciones individuales acabaron convirtiéndose en dobles y en claramente insuficientes. Pero esto no solo ha ocurrido en Madrid, sino en muchos otros sitios (Extremadura, etc).

Por supuesto una habitación individual puede ser más cómoda pero no siempre es mejor, en todo caso no existe ningún organismo internacional que haya señalado que son mejores para los resultados en salud de la población ni de los enfermos ingresados, y ni siquiera existe una recomendación específica  por ningún organismo sanitario internacional al respecto, más allá de las situaciones antes señaladas.

En resumen lo fundamental no es fijarse en si las habitaciones son o no individuales sino en que el número de camas por habitante sea suficiente. Por otro lado hay que tener en cuenta que una habitación doble puede fácilmente convertirse en una individual, anulando una de las camas, si así lo precisa la patología de los pacientes, o lo permite la ocupación del hospital y la demanda asistencial, y que al contrario resulta muy complicado y disfuncional convertir una habitación individual en una doble. Por lo tanto hay que reclamar hospitales que permitan atender la demanda asistencial de la población, que tengan unas dimensiones que no favorezcan los atascos en las urgencias y que cuenten con una dotación adecuada de profesionales para garantizar la calidad y la excelencia de la asistencia.


Marciano Sánchez Bayle portavoz de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, vicepresidente de la International Association of Health Policy.