ENTREVISTA A MERCEDES GONZÁLEZ | CANDIDATA CCOO MADRID

“Jaime Cedrún ha desaprovechado la oportunidad de cohesionar CCOO de Madrid”

La primera mujer que aspira a liderar el sindicato en Madrid apuesta por una organización más radical y más pegada a la calle. Con su proyecto ‘Más Unión’, Mercedes González se enfrentará a la candidatura de Jaime Cedrún en el Congreso que se celebrará a principios de abril y que augura a todas luces una reñida batalla.  

Mercedes González durante la entrevista en su despacho en la sede de Lope de Vega. (Fotos: Más Unión)
Mercedes González durante la entrevista en su despacho en la sede de Lope de Vega. (Fotos: Más Unión)

Ha dejado el timón de la Federación de Industria para encabezar la candidatura alternativa a Jaime Cedrún. Mercedes González, de 54 años de edad, busca transformar, de ‘arriba a abajo’, las Comisiones Obreras de Madrid, con un proyecto renovado que abra nuevos espacios de acción cara al exterior y que cohesione en el interno lo que a su juicio no ha sido capaz de hacer el actual secretario general, Jaime Cedrún, quien no puede -dice- seguir siendo un “tapón” para la renovación y para la acción sindical de la organización.


Nuevatribuna | ¿Te ha sorprendido la decisión de Ignacio Fernández Toxo?

Toxo ha dado un paso muy valiente, muy generoso y muy coherente

Mercedes González | La verdad es que no. No sabíamos la decisión final, pero él había ido dando pistas. En el sindicato hemos hecho un proceso de revisión, de cómo se tenía que colocar la organización cara a los nuevos retos del futuro, de repensar el sindicato, de renovación… y, la decisión que ha tomado, ha sido la más coherente con este proceso. Creo que se tenía que producir y esperaba que la dirección confederal lo hiciera, las pistas nos hacían pensar que el compañero Ignacio iba en esta línea.

¿Y qué te ha parecido la propuesta hecha por Toxo para que tome las riendas del sindicato Unai Sordo?

Me parece un reto fantástico, maravilloso para la organización. Dar ese salto ha sido muy valiente, muy generoso por parte de Ignacio, muy coherente. El trabajo que ha hecho Unai como secretario general en Euskadi ha sido muy inteligente y muy comprometido. En una realidad como la vasca, que es muy compleja, sobre todo sindicalmente, con sindicatos nacionalistas; en una situación muy difícil para defender un proyecto como es el de CCOO. Creo que ha hecho un trabajo ejemplar. Ha trabajado con todas y cada una de las organizaciones de Euskadi para que se integren en el proyecto territorial que es lo mismo que estamos demandando en Madrid: trabajar de la mano, no compitiendo unos con otros, no facilitar la división interna porque eso lo único que hace es debilitarnos. Unai, eso, lo ha sacado con nota. Tiene el apoyo de la gran mayoría de la organización, con lo cual, su trabajo va a ser sólido. Estoy segura que va a construir un equipo a nivel confederal potente, que va a dar soporte para abordar los nuevos retos de futuro con valentía y con mucha responsabilidad. 

El relevo de Toxo supone la punta del iceberg del cambio generacional que se está imponiendo en el sindicato. Tu candidatura también es una muestra de ello, no solo por el carácter generacional sino por el hecho de ser mujer. ¿Crees que este cambio, hasta ahora, ha estado secuestrado (y perdona la expresión) por la generación que durante el franquismo alumbró el nacimiento del sindicato?

Hombre, decir que ha estado secuestrado me parece un poco fuerte. Sí es verdad que la organización ha tenido grandes líderes que gestaron y que trabajaron de una forma muy directa en la construcción de la organización durante la dictadura y después en la Transición y dar el salto a que se vaya renovando en edad y por supuesto en género es complicado. También porque creo que se ha producido un paréntesis entre generaciones. Ha habido una época en la que no ha habido un relevo, de incorporación de personas al sindicato y entonces hemos tenido gente con un perfil más mayor y eso probablemente ha dificultado también esa transición. A las organizaciones muchas veces les cuesta dar este paso, pero este proceso que hemos hecho, sobre todo en estos últimos cuatro años, conducía precisamente a eso, a que la organización se colocara en sintonía para poder hacer ese relevo y además hacerlo de forma tranquila y coherente. Ha sido una preparación muy valiente y muy inteligente por parte fundamentalmente de Ignacio, que es el que se lo ha trabajado de forma muy directa, para poner a la organización en este lugar y en este momento y tomar esa decisión sin asumir grandes riesgos digamos. 

En el acto de presentación de tu candidatura en el Auditorio Marcelino Camacho acusaste de “traición” a la actual dirección de CCOO de Madrid. ¿Te sientes traicionada por Cedrún?

Toxo llegó con un 50% de apoyos y da un paso atrás teniendo el 100%. Es sorprendente que, con la situación contraria, y con la organización partida por la mitad, Jaime se convierta en un tapón para Madrid

De alguna manera sí. He sentido que nuestro proyecto se ha traicionado, no yo personalmente, pero creo que ha habido una traición con un proyecto que se cerró hace cuatro años, que implicaba que el conjunto de organizaciones participaríamos de forma directa en la cogobernación en las CCOO de Madrid. Y eso no se ha hecho, no ha habido una voluntad de hacerlo. Creo sinceramente y con total honestidad, que las personas que retiramos la candidatura alternativa, primero a Javier López y luego a su candidato Jaime Cedrún, lo hicimos con total honestidad y sentimos que Jaime era nuestro candidato y así se lo manifestamos. Y le lanzamos todo nuestro apoyo para que se sintiera reforzado y poder trabajar. Él nos tomó la palabra, pero la realidad es que luego no ha habido ninguna voluntad para llevar eso a efecto. Cedrún habla de participación y de unidad. Nosotros no queríamos romper esa tranquilidad, ese consenso, y hemos dado numerosas oportunidades. Las discusiones las hemos mantenido en ámbitos internos para que no hubiera esa escenificación de tensiones y creo que Jaime ha desaprovechado una oportunidad fundamental, porque hoy podríamos estar en un congreso como está el Confederal, de cohesión cien por cien de todas las organizaciones. Fíjate que Toxo llegó con un 50% de apoyos y da un paso atrás teniendo el 100%. Es sorprendente que, con la situación contraria, y con la organización partida por la mitad, Jaime se convierta en un tapón para Madrid, a punto además de cumplir 64 años.

Has denunciado “ataques personales” a través de las redes sociales. ¿De alguna manera te has sentido presionada?

Convocar a los medios de comunicación para decir que se presenta y no convocar a sus organizaciones es una jugada como poco desleal

No, presionada no, para nada. He tomado esta decisión después de un trabajo colectivo muy sólido. Yo no tenía en mi cabeza presentarme como candidata, pero sí llevamos tiempo trabajando en la necesidad de hacer unas políticas diferentes en la organización, de abrir un espacio mucho más participado y cercano. Eso se ha ido cuajando hasta que Jaime decide unilateralmente que se va a presentar a candidato sin haber contado con las organizaciones o por lo menos con las que hace cuatro años le dimos el apoyo de forma muy generosa. Convocar a los medios de comunicación para decir que se presenta y no convocar a sus organizaciones es una jugada como poco desleal desde mi punto de vista. A partir de ahí, decidimos que lo que nos pasó hace cuatro años no nos va a volver a pasar y tomamos la decisión de crear un equipo de trabajo con las organizaciones con las que estábamos para ver de qué manera dábamos una vuelta a esa inercia.  Se me ha atacado personalmente a mi como a otros muchos compañeros. La triste realidad es que no se nos ha combatido por nuestro modelo de sindicato sino que se nos ha atacado por cosas que son falsas. Que se diga que yo he cobrado una indemnización o que cobro del sindicato, es que es mentira, yo tengo mi salario, tengo mi nómina, lo puedo mostrar. La mediocridad de los ataques casi nos ha dado más fuerzas para decir que hay cosas que no se pueden permitir dentro de la organización.

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¿Cómo ves la situación de la mujer en CCOO? ¿Cuáles son a tu juicio las batallas que aún quedan por librar y ganar para lograr la igualdad real?

Me he prometido a mí misma que no voy a volver a decir que no estoy capacitada, que no me atrevo a dar el paso, que tengo miedo, porque diciendo eso, lo único que hago es ponerme límites

Sinceramente creo que CCOO es una organización en la que las políticas de género se han trabajado de una manera muy intensa, que se toman en serio y que se intenta que las mujeres estemos de manera directa y de manera completa en la organización. Pero es verdad que somos un reflejo de la sociedad y la realidad es que las mujeres no ocupamos todos los espacios que deberíamos. Nos falta por hacer muchas cosas, claro, nos falta trabajar el empoderamiento de las mujeres de manera mucho más intensa. Lo dije en la Asamblea, me he prometido a mí misma que no voy a volver a decir que no estoy capacitada, que no me atrevo a dar el paso, que tengo miedo, porque diciendo eso, lo único que hago es ponerme límites. Es verdad que hay techos de cristal que romper, porque, aunque en el sindicato se han creado secretarías de igualdad que están en todas las organizaciones, nos falta dar un paso para que las mujeres ocupemos espacios de dirección más allá de esas responsabilidades. Creo que estamos en eso, este Congreso es una oportunidad para que compañeras de otros ámbitos ocupen ese espacio de dirección y que al final tengamos mujeres en todos los ámbitos, al frente de las federaciones de ámbito estatal, donde no hay ninguna mujer en estos momentos, y terminar teniendo una mujer en la secretaría confederal que sería la meta última.

Te comprometiste a renovar el sindicato de “abajo a arriba” y de “pisar barro”. ¿En que se traduce eso?

Hay que establecer una conexión mucha más directa con la clase trabajadora y con los delegados y delegadas

Se traduce en intentar establecer una conexión mucha más directa con la clase trabajadora y con los delegados y delegadas. En los ámbitos de las federaciones quizá esto sea más fácil porque estás en el conflicto permanente en la empresa, y estas pisando barro de una manera absoluta y continua. También se puede hacer otro tipo política sindical, por lo menos el modelo sindical en el que yo me he formado y que defiendo y que aplicamos en nuestras federaciones es ese, el estar en contacto permanente con los trabajadores y que el conflicto sea compartido. En el ámbito del territorio es quizá más complejo por su carácter sociopolítico e institucional. Desde Más Unión pretendemos que la política que se construya desde CCOO de Madrid esté igual de ligada a las bases en lo sociopolítico que en las federaciones y que todas las demandas que se puedan hacer en el ámbito institucional vengan refrendadas por un trabajo previo de consolidación de un proyecto que se construya de abajo a arriba, que responda a las demandas que haya en la calle, que se construya con otras organizaciones de ámbito social para que entre todos podamos defender ese espacio social para el conjunto de la ciudadanía.

Hablas también de pasar “del sindicalismo de hitos al sindicalismo de procesos”. ¿Cuál es tu planteamiento de acción en este sentido?

Claro. Es que, si nosotros hacemos acciones que se concentren en unos momentos específicos y no como procesos de trabajo para conseguir nuestros objetivos vamos a estar haciendo movilizaciones puntuales, pero no trabajando de forma continuada en un proyecto que busque los objetivos que nos estemos marcando y eso significa un trabajo permanente no una movilización puntual. La movilización será la conclusión, el final de ese proceso de trabajo compartido con todo aquel que reivindique los mismos espacios que nosotros.

¿Qué valor otorga a candidaturas como la tuya o a la de Javier Pacheco en Catalunya el hecho de que procedáis del sector de la industria?

El sindicato ha hecho una autocrítica valiente. Hemos hecho el proceso de ‘repensar el sindicato’ precisamente para eso, no para decirnos cosas bonitas

Precisamente se nos ha acusado que desde la Federación de Industria queríamos ocupar espacios de poder para controlar la Confederación, incluso se hablaba por ahí de que esto era una operación de Agustín Martín para alcanzar la secretaría general. Creo que el sábado [alude al anuncio de Toxo] se ha demostrado que no era así. La federación de Industria es una federación muy potente dentro de la organización, de hecho, en este momento somos la primera organización confederal, la más grande. Y creo, con humildad lo digo pero también con honestidad, que trabajamos para formar cuadros y para ocupar espacios y tenemos la suficiente potencia como para tener recursos y ofrecerlos a la organización. Eso también implica una forma de trabajar y defender un modelo sindical muy concreto que es el que te estoy explicando, de un trabajo directo con la afiliación, con los delegados, que implique una acción sindical en el centro de trabajo potente, y nuestra aspiración es que el conjunto de la organización se rija por ese tipo de modelo.

Los sindicatos de clase han acusado estos años la crisis económica sufriendo en parte una desligitimación pública de sus acciones y una desafección por parte de muchos sectores de la sociedad. ¿Se ha hecho autocrítica?

Es necesario establecer unos procesos muchos más radicales para intentar conseguir los objetivos que pretendemos, no se trata solo de quejarse si no de intentar que esa realidad cambie

El sindicato ha hecho una autocrítica valiente. Hemos hecho el proceso de ‘repensar el sindicato’ precisamente para eso, no para decirnos cosas bonitas, sino para analizar en qué cosas tendríamos que cambiar y qué cosas hemos hecho mal. Lo decía el compañero Toxo, no se trata de cómo somos sino cómo nos ven, y esa realidad la tenemos que asumir. Si fuera de nuestra casa se nos ve de una manera distinta a como nosotros nos creemos tenemos un problema. Es evidente que muchas cosas no se han hecho bien, pero creo que hemos hecho un trabajo de revisión muy valiente. Hemos tenido la capacidad de analizar un montón de déficits y además la valentía de establecer procesos para cambiar radicalmente a la organización en ese sentido. Los ataques que hemos tenido con los ERE, el proceso de Bankia…, todo esto que ha supuesto un golpe muy duro para la imagen del sindicato y un golpe muy duro en el interno porque ha sido muy doloroso vivirlo, también nos ha servido para analizar qué cosas se han hecho mal y para cambiar el paso y poner límites y controles

Aquí en Madrid, las políticas neoliberales del PP llevan décadas implantándose en esta comunidad. ¿Crees que el sindicato debe ser más radical a la hora de plantar batalla a los recortes y también a la corrupción?

Claro, eso es un poco lo que te decía en cuanto a los procesos y los hitos, si nosotros trabajamos los procesos para confrontar con las políticas neoliberales o las políticas del PP, lo primero que tenemos que hacer es un trabajo de preparación que nos lleve a una movilización sólida para poder combatir esas políticas. Eso no lo puede hacer solo CCOO, lo tenemos que hacer el conjunto de la sociedad madrileña. Estar en el ámbito del diálogo social es necesario, no debemos renunciar a él, pero tiene que venir de la mano de la fuerza suficiente para que nuestra opinión sea escuchada y sea atendida. Eso hay que trabajárselo más. Por lo tanto, radicalizarlo, sí, creo que es necesario establecer unos procesos muchos más radicales para intentar conseguir los objetivos que pretendemos, no se trata solo de quejarse si no de intentar que esa realidad cambie.

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¿Y cómo se aumenta la presencia del sindicato en las pymes?

Si no conseguimos que la juventud vea que las CCOO son una herramienta fundamental para ellos, en no demasiados años este sindicato será un sindicato de viejos

El tejido productivo de este país, en más de un 95%, está compuesto por la pyme y la micropyme, un porcentaje de trabajadores y trabajadoras enorme no tiene derecho a tener representación sindical. Eso es un problema muy grave. No podemos resignarnos a no llegar a esas personas, nos tenemos que organizar y acercar el sindicato allí donde están. Por eso nosotros, desde ‘Más Unión’, lo que reclamamos es un sindicato de proximidad que esté cerca del conflicto, cerca de las necesidades de las personas. Y si el sindicato no se organiza, y no pone recursos en ese ámbito, por mucho que lo digamos difícilmente lo vamos a conseguir. Ese es uno de los pilares básicos de nuestra alternativa. Estos cuatro años, teníamos el compromiso congresual anterior del hablarnos del sindicato de proximidad, pero la realidad, en el caso de Madrid, es que los recursos han estado en el ámbito de Lope de Vega con una dirección muy centralizada, mientras que las comarcas han visto minoradas sus capacidades de trabajo de una forma importante. Eso es algo que nosotros nos comprometemos a cambiar, porque creemos que es algo que se tiene que codirigir entre todos y los recursos los tenemos que repartir de forma equilibrada allí donde más falta hace.

¿Cuál es tu receta para atraer a la juventud al sindicato?

Creo que lo que decimos se parece bastante a lo que quieren los jóvenes. La ilusión de abrir la casa a las necesidades de la juventud es uno de nuestros compromisos primeros, y además hay gente joven que lo está demandando, que se siente parte de este proyecto. Nuestro compromiso es dejarles trabajar. Lo que tenemos que hacer es que los jóvenes vengan y se impliquen y trabajen y con sus demandas, con su forma de hacer sindicato, lleguen más jóvenes a esta casa. El sindicato tiene un problema: si no conseguimos que la juventud vea que las CCOO son una herramienta fundamental para ellos, en no demasiados años este sindicato será un sindicato de viejos, porque el porcentaje de afiliados jóvenes que tenemos hoy por hoy es muy pequeño y tenemos que ampliarlo y la única forma de hacerlo es que sean los jóvenes los que dirijan y lancen el mensaje a sus compañeros de generación.