MUJERES DE PELÍCULA

La pintora del Cinquecento

Sofonisba Anguissola supuso una esperanza para aquellas mujeres que deseaban ser pintoras y que se les prohibía que ejercitaran este arte.

Nace en la ciudad de Cremona en el año 1535. Su padre es Amilcare Anguissola que pertenecía a la baja nobleza genovesa. Su madre era Bianca Ponzone, de una familia influyente. Fruto de dicho matrimonio fueron siete hijos, de los cuales seis fueron chicas y un chico. Sofonisba era la mayor.

Resulta curiosos que esta familia tenía devoción por la historia de Cartago, de ahí el nombre del padre, Amilcare en honor de líder cartaginés Amilcar Barca, a su hermano le pusieron Asdrúbal y a ella Sofonisba que era el nombre de la hija de Asdrúbal.

Todas recibieran una buena educación en humanística. Cuatro de sus hermanas fueron educadas en la pintura, pero solo sobresalió ella.

Con la edad de catorce años, su padre lleva a Sofonisba al taller del pintor de Cremona Bernardino Campi, con el que permaneció tres años. Campi se distinguía por los retratos y las escenas religiosas y era miembro de la escuela de Lombardía. Un tiempo después Campi se traslado de ciudad y Sofonisba pasó a estudiar con Bernardino Gatti con el que estuvo tres años más y donde se percibe la influencia de otro gran pintor, Correggio.

El estudio con estos dos pintores fue muy importante para su formación. Esta preparación hace que empiecen a cuestionarse la imposibilidad de que las mujeres pudieran ser pintoras.

Sofonisba se traslada a Roma en el año 1554 y ahí conoce a Miguel Ángel, con el que mantuvo una larga y fluida relación. Siguiendo su consejo dibujó “Un niño mordido por un cangrejo”, cuya obra encantó a Miguel Ángel.

A partir de ese momento le daba bosquejos para que Sofonisba los pintara a su estilo, aconsejándola como mejorarlos. Esta relación tan directa entre Miguel Ángel y Sofonisba duró unos dos años, que le sirvió para mejorar su pintura.

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Sofonisba Anguissola, Autorretrato, 1556, Museo Lancut, Polonia.

El desarrollo como pintora de Sofonisba fue difícil, porque tenía grandes restricciones como mujer, así no se le permitía estudiar anatomía humana, ni poder pintar del natural porque era considerado en la época como no recomendable para una mujer, pues tenían prohibido ver cuerpos desnudos.

Ante esta imposibilidad, Sofonisba se dedicó al retrato de miembros de su familia o de ella misma, de esta forma podemos contemplar cuadros “Retrato de Amílcar, Minerva y Asdrúbal Anguissola”, “El juego del ajedrez”.

El cuadro “El juego del ajedrez” fue realizado en 1555. Este cuadro representa a las tres hermanas de Sofonisba jugando al ajedrez en medio de un paisaje boscoso, mientras son observadas por una criada que aparece en un extremo del cuadro. Eligió este tema para decir al mundo que eran mujeres que poseían una buena educación, pues se consideraba en la época que el juego del ajedrez sólo lo practicaban las clases acomodadas.

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El cuadro del ajedrez.

En este cuadro se percibe que es un ambiente aristocrático por los exquisitos vestidos ropajes y brocados, también podemos contemplar la bella alfombra turca que aparece bajo el panel del ajedrez. Debemos saber que en la época del Renacimiento los artículos más lujosos se traían de Oriente Medio y eran los predilectos de las clases acomodadas europeas.

Si nos fijamos en el borde del tablero de ajedrez, aparece la fecha de la obra y la firma de la pintora, una de las pocos que ha firmado y dice:
“Sophonisba Angussola, virgo, Amilcaris filia, ex vera effigie tres suas sórores et ancillam pinxit, MDLV”.

Otro cuadro pintado por Sofonisba es “Vecellio pintando a Sofonisba”, que es un doble retrato, donde por una parte está el pintor Vecellio, hijo de Tiziano y el otro es la propia Sofonisba. En el cuadro resaltan las miradsas de los dos personajes y su disposición, que tiene una gran dificultad, al estar las dos figuras ante un espejo que las refleja y que incluye al espectador como parte de la escena. Esta composición es revolucionaria y demuestra la calidad pictórica de Sofonisba.

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Retrato de Felipe II.

Sus retratos tienen unas características muy concretas, pues en ellos parece siempre como una especie de representación un tanto informal, en el que a menudo sus modelos desarrollan tareas aparentemente domésticas, acompañados de una serie de objetos que definen una mayor profundidad de su personalidad. Así es habitual verla leyendo, tocando algún instrumento o pintando.

Sofonisba ya tenía de una gran fama como pintora y en el año 1558 se traslada a Milán donde conoce al Duque de Alba y al gobernador de Milán, duque de Sesa, le pinta un retrato que sirve para recomendarla al rey Felipe II.

A finales de 1559 es cuando se traslada a Madrid ahí se convierte en pintora de la Corte y además se le hace dama de compañía de la tercera esposa de Felipe II, Isabel de Valois.

Se le concede una pensión de cien ducados anuales, a la que se añadirían 800 liras imperiales de renta para su padre Amílcar Anguissola.

En su carrera pictórica en esa época conoce al pintor Alonso Sánchez Coello, pintaban ambos muy por el estilo. En aquellos momentos las mujeres tenían prohibido la firma de sus cuadros, eso hace que el retrato de Felipe II se la haya atribuido a Sánchez Coello cuando fue Sofonisba quien lo realizó. La ausencia de su firma en los cuadros ha provocado una gran confusión en la autoría de los mismos. Hasta el final de su carrera nunca dispuso de taller oficial, como sí lo tenían los pintores masculinos.

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Sofonisba Anguissola "Retrato familiar, Amílcar, Minerva, y Asdrúbal Anguissola", 1557.

Sus cuadros destacan por el tratamiento de la luz, al estilo lombardo, y el colorido vivo de algunas pinceladas que hacen resaltar los rostros, las manos y los detalles sobre la oscuridad de los fondos.

Esto mismo le ha sucedido en otros cuadros, como vemos en el propio “La dama de armiño” que desde siempre fue atribuido al Greco y que actualmente hay serias dudas que sea de él y que su autoría corresponda a Sofonisba.

Permaneció en Madrid unos once años pintando sobre todo retratos de la familia real, así podemos contemplar cuadros de Juana hermana de Felipe II, del hijo de Juana D. Carlos, también pintó a la cuarta esposa de Felipe II, Ana de Austria.

Cuando Sofonisba tenía treinta y cinco años seguía soltera y tras el fallecimiento de la reina Isabel de Valois, se hizo cargo de la educación de las infantas Isabel Clara Eugenia y de Catalina Micaela, la segunda es la dama de armiño. Posteriormente, Felipe II le propuso el matrimonio con Francisco de Moncada que era hijo del príncipe de Paterno, virrey de Sicilia. Dicho matrimonio se celebró en 1571 y Sofonisba recibió una suculenta dote de Felipe II en agradecimiento por los cuadros pintados para su monarquía.

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Sofonisba Anguisola - "Autorretrato", 1534.

Muchos de los cuadros de Sofonisba desaparecieron con el incendio del Alcázar producido en 1734 y actualmente solo se conservan unos pocos.

Se trasladan a Italia pero posteriormente vuelve nuevamente a España. Más tarde vuelven a Palermo donde su esposo Francisco de Moncada fallece en la ciudad siciliana en 1578.

Posteriormente, en un viaje en barco conoce al noble genovés Orazio Lomellino, que era mucho más joven. Se casaron en Pisa en el año 1579. Orazio tenía un gran respeto por su esposa y la reconoció y apoyo en su trabajo pictórico. Se trasladaron a vivir a Génova y se instalaron en una gran casa donde estableció su propio estudio pictórico.

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Autorretrato de 1612.

Sofonisba gozaba de una gran posición económica porque Felipe II le pasaba una generosa pensión vitalicia y además Orazio era rico. De esta forma dispuso de tiempo para poder pintar con total libertad. Su casa se convirtió en un centro de visita, donde acudían jóvenes pintores que intentaban aprender el oficio que ya disponía Sofonisba.

El conocido historiador de arte Giorgio Vasari alaba de esta forma el trabajo de Sofonisba: “Anguissola ha mostrado su mayor aplicación y mejor gracia que cualquier otra mujer de nuestro tiempo en sus empeños por dibujar; por eso ha triunfado no sólo dibujando, coloreando y pintando de la naturaleza, y copiando excelentemente de otros, sino por ella misma que ha creado excelentes y muy bellas pinturas”.

El famoso pintor flamenco Antón van Dyck le visitó a lo largo del inicio del siglo XVII, y pintó varios retratos de ellas. Ya entonces era muy mayor. El pintor flamenco comenta “Aunque su vista está debilitada, se mantiene aún muy alerta mentalmente”. Se sabe que padecía cataratas, pero nunca quedó ciega.

Muere en la ciudad siciliana de Palermo en 1625, cuando tenía noventa años. Su marido Orazio puso sobre su tumba la siguiente inscripción “A Sofonisba, mi mujer….. quien es recordada entre las mujeres ilustres del mundo, destacando en retratar las imágenes del hombre……Orazio Lomellino, apenado por la pérdida de su gran amor, en 1632, dedicó este pequeño tributo a tan gran mujer”.

Sofonisba es considerada la primera mujer que tuvo un gran éxito en la pintura del Renacimiento y del Cinquecento. Como hemos visto, era una especialista en el retrato y el autorretrato. Juega un papel muy importante en la unión de la pintura italiana con la española.

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Sofonisba Anguissola "La dama de armiño", 1580 (atribuido durante años a El Greco).

La riqueza visual de los retratos de Sofonisba muestra su talento pero también una rica ornamentación que ella supo recrear con absoluta fidelidad, destacando el uso del dorado, el bermellón, las pieles, las gorgueras, los brocados, las diademas y todo tipo de joyas.

Supuso una esperanza para aquellas mujeres que deseaban ser pintoras y que se les prohibía el ejercicio pictórico y abrió un camino a otras pintoras como Artemisia Gentileschi, Bárbara Longhi, Fede Galizia……

Sofonisba fue imitada por muchos otros pintores como el propio Pedro Pablo Rubens en sus retratos. Gran pintora a la que se le debe un gran reconocimiento internacional, que fue capaz de abrir las puertas a otras pintoras.