El gobierno árabe de Damasco

Los acuerdos entre las dos principales potencias occidentales terminarían por frustrar los intentos de independencia de Siria.

faysal

En el centro, Faisal I de Irak y, a su espalda, con uniforme, Lawrence de Arabia 

@Montagut5 | Después de la entrada de los ejércitos árabe y aliado en Damasco comenzó una nueva etapa histórica en Siria, que parecía poder caminar hacia la independencia, aunque los acuerdos entre las dos principales potencias occidentales terminarían por frustrarla.

En la tarde del día 30 de septiembre el gobernador turco entregó el gobierno a los emires Said y Abdelgader al-Yazairi, que fueron los que proclamaron la independencia de Siria, poniéndose bajo las órdenes del jerife Husayn. Pero no duraron mucho tiempo en sus funciones de gobierno porque T. E. Lawrence los depuso, nombrando a Shukri al-Ayyubi, personaje cercano a Faysal, como gobernador militar. Las razones de esta deposición estarían en la sospecha de que los al-Yazairi se encontraban próximos a los intereses franceses. La deposición generó polémica y enfrentamientos entre los partidarios de unos y otros. Abdelgader perdió la vida en esos momentos.

El gobierno de Faysal intentó conciliar los distintos intereses encontrados. Estaban los suyos propios, los de la Revuelta Árabe, los que tenían los líderes locales sirios, sin olvidar los que procedían de Londres, pero también, y cada vez más importantes, los de París. El gobierno árabe duró hasta el mes de julio de 1920. Fue un momento de profunda actividad diplomática porque coincidió con el fin de la Gran Guerra, las negociaciones de paz y la elaboración de los tratados de la posguerra. Faysal era consciente de la importancia de intentar estar siempre presente en las conferencias internacionales y en las gestiones diplomáticas, pero era la parte débil de todas las negociaciones.

El nuevo gobierno sirio aprovechó las estructuras administrativas turcas preexistentes, ya que no había muchos recursos. Siria estaba en una situación muy complicada, arruinada por la guerra, especialmente su agricultura. Tampoco la incipiente industria estaba en mejor situación. Por fin, las comunicaciones habían sufrido mucho en los combates. Pero la situación social era, quizás peor, ya que se produjo un verdadero éxodo rural de los campesinos a las ciudades, así como una masiva llegada de armenios a algunas ciudades como Alepo, huyendo de los turcos. Estas dos migraciones generaron conflictos sociales, a los que se unió una situación sanitaria terrible, con hambre y epidemias.

Los británicos comenzaron a retirar sus tropas al completarse con éxito la ofensiva sobre Damasco, pero los franceses, en cambio, reforzaron sus efectivos militares, en vista de su interés en que se implantase su Mandato sobre Siria y Líbano, sin dejar de lado también la posibilidad de penetrar en Palestina. La presión de París generó tensión en toda la zona, generando la unión de árabes y cristianos palestinos. Además se creó el Club Árabe sirio-palestino que se oponía a los sionistas, y que contaba con el apoyo del gobierno de Faysal, ya que entraron en él altos funcionarios del mismo.

Este conjunto de tensiones provocó que Faysal tomara la decisión de convocar el Congreso Sirio a principios del mes de junio de 1919. El Congreso reunió a representantes sirios, palestinos y libaneses. Faysal se empeñó en defender su postura frente a los franceses, pero el gobierno de Clemenceau fue inflexible en el  deseo de que se estableciese su Mandato en la zona, poniendo en la práctica lo que se había pactado con el gobierno británico en el famoso Acuerdo Sykes-Picot. Se presionó a Faysal y se le dio un ultimátum. Faysal aceptó que se mantuviese una cierta independencia administrativa interna en Siria, Líbano quedaría como Mandato francés separado, sin olvidar que los drusos tendrían autonomía en Siria. Por fin, la Bequaa quedaría como territorio neutral. La política exterior total de todos los territorios, es decir de Siria y Líbano, sería competencia exclusiva de Francia. Además, París tendría prioridad en la firma de tratados, acuerdos y concesiones económicas o militares con Siria.

Pero el Congreso Sirio no aceptó los términos que planteaban los franceses. Eso ocurría en marzo de 1920. Se nombró otro gobierno. Al poco tiempo se aprobaba la Declaración de San Remo, que establecía el Mandato francés, acogida con un rechazo unánime en Siria.