HISTORIA DE LA SEXUALIDAD

Los escándalos sexuales de la Edad Media

A pesar del papel represor de la Iglesia con la sexualidad de esta época histórica, las clases dirigentes, reyes, nobles y amplias capas de religiosos, llevaban una vida completamente licenciosa muy alejada a la que ellos imponían al resto de los mortales.

A pesar del papel represor de la Iglesia con la sexualidad de esta época histórica, las clases dirigentes, reyes, nobles y amplias capas de religiosos ya fueran altas dignidades, así como el clero llano y las monjas, llevaban un vida completamente licenciosa muy alejada a la que ellos imponían al resto de los mortales.

Para confirmar esta afirmación vamos a ver cuatro historias donde queda perfectamente claro, esto que anteriormente afirmo.

21º Margarita de Navarra y su Heptamerón, donde por medio de cuentos nos relata la vida pecaminosa de la Edad Media.

2º Los clérigos y su concubinato.

3º La familia real de Felipe IV de Francia.

4º El matrimonio de Felipe II Augusto de Francia y la princesa danesa Ingeborg

Margarita de Navarra y su heptamerón

Nace, el once de abril de 1492, en Angulema (Francia). Sus padres son Carlos de Orleans, conde de Angulema y Luisa de Saboya. Pertenece a la primera rama de los Orleans de la dinastía capeta. 

Margarita tiene una gran influencia política a lo largo del reinado de su hermano Francisco I, este es un aspecto muy importante, pues ambos se defienden mutuamente. Lo veremos cuando los católicos acusan a Margarita de apoyar a los protestantes.

Margarita atrae al mundo de la intelectualidad europea, destacando el escritor Francois Rabelais, que le dedicó un libro “Tiers libre”. Henri Jonda dice de Margarita “que tenía un ávido apetito de conocer el bien, lo justo y lo bello y una insaciable sed por el amor humano y divino”.

6Se relacionaba en su corte con humanistas, que eran acusados como herejes. Pasaron intelectuales de la categoría de Roussel, Marot, Lefévre d’Etaples, así como el propio Calvino. 

Su gran obra y por la que se hizo célebre fue “El Heptameron de nuevo”, del que vamos a hablar un poco. Nos recuerda a la Obra de Boccaccio, el Decamerón. Este libro está lleno de sutileza erótica del amor cortés.

Retrata con precisión el idealismo caballeresco, el amor por encima del honor y el culto a la pasión amorosa, convirtiéndose en una historia extraña y de intensa belleza. Es un claro reflejo de la fragilidad de la virtud, el ardor de las pasiones humanas y las consecuencias de los buenos y malos sentimientos, así como las ilusiones de nuestras pasiones y la imprudencia de los amores desmedidos.

El Heptamerón intenta contar ocho jornadas, siete de ellas incluyen diez relatos y la octava sólo dos. Diez viajeros, cinco hombres y cinco mujeres se reúnen en una abadía, estando en ella, se produce un gran temporal, que les deja totalmente incomunicados. Con la finalidad de poderse entretener, cada uno de ellos cuenta una historia, bien real, bien inventada, dando lugar con ello a un ameno dialogo provocado por los comentarios de los participantes.

8Margarita quiso escribir al parecer un total de cien relatos, distribuidos en diez días pero no pudo terminarlas.

Se cuenta en la primera jornada las trastadas que las mujeres hacen a los hombres y los hombres a las mujeres.

La segunda jornada relata las ocurrencias, que súbitamente se le vienen a la imaginación a cada uno de los participantes.

La tercera jornada trata de los amores de las damas que no han buscado más que la honestidad y la hipocresía y perversión de los frailes.

La cuarta jornada trata de la virtud de la paciencia, la larga espera de las damas para ganar a los maridos y de la prudencia que desarrollan los hombres con las mujeres, para conservar el honor de sus casas y de su estirpe.

La quinta jornada cuenta sobre la virtud de las solteras y de las casadas, que han tenido en más su honor que su placer, de las que han hecho lo contrario y de las simplezas de alguna otra.

De la sexta jornada, se relatan los engaños que hacen los hombres a las mujeres y las mujeres a los hombres, o de las mujeres a las propias mujeres, ya sea por avaricia, venganza o engaño.

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En la séptima jornada trata de quienes hacen todo lo contrario de lo que deben o desean. 

La jornada octava y última trata de las grandes y verdaderas locuras que pueden servir de aviso a todos.

La escritora Simone de Beauvoir en su libro “El segundo sexo” comenta “La escritora que mejor sirvió a la causa de su sexo, fue Margarita de Navarra, que propuso contra la licencia de las costumbres un ideal de misticismo sentimental y de castidad sin mojigatería, tratando de conciliar amor y matrimonio para honor y dicha de las mujeres”.

El clérigo incestuoso

De la abominable conducta de un clérigo incestuoso que embarazó a su hermana, bajo pretexto de vida santa, y del castigo que sufrió.

El conde Carlos de Angulema, padre del rey Francisco, primero de este nombre, príncipe fiel y temeroso de Dios, estaba en Cognac cuando alguien le contó que en una aldea cercana, llamada Chevres, vivía una muchacha virgen de conducta tan austera que era algo admirable, a pesar de lo cual había aparecido embarazada, sin intentar disimularlo, asegurando a todo el mundo que nunca había conocido varón y que no sabía cómo le había ocurrido, a no ser que fuera obra del Espíritu Santo; lo que el pueblo creyó fácilmente, y la tenía y reputaba por una segunda Virgen María, ya que todos sabían que, desde su infancia, siempre fuera muy juiciosa y nunca hubo en ella un solo signo de mundanería. Practicaba no solamente los ayunos mandados por la Iglesia sino también, por devoción, varias veces a la semana, y siempre que había algún servicio en la iglesia no se movía de allí. De modo que su vida era tan estimada por el pueblo que todos la iban a ver como si se tratara de un milagro, y se sentían muy felices pudiendo tocarle la ropa.

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El cura de la parroquia era su hermano, hombre ya de edad y de vida muy austera, apreciado de sus feligreses y tenido por hombre santo, con opiniones tan rigurosas que hizo encerrar a su hermana en una casa, con lo que el pueblo estaba descontento; y tanto creció el rumor que las noticias (como os dije) llegaron a oídos del Conde, el cual, al ver el engaño en que estaba todo el mundo, quiso deshacerlo. Así que envió a un oidor y un limosnero (ambas personas muy de bien) para saber la verdad. Estos llegaron al lugar y se informaron del caso lo más galanamente que pudieron, dirigiéndose al cura, que estaba tan aburrido del asunto que les rogó asistieran a la verificación que esperaba hacer al día siguiente. El dicho cura, por la mañana, cantó misa, a la cual asistió su hermana, siempre de rodillas y muy abultada; y al final de la misa, el cura tomó el Corpus Domini, y, en presencia de todos los asistentes, le dijo a su hermana:

-¡Malhadada de ti! He aquí a Aquel que sufrió muerte y pasión por ti, y ante Él te demando, ¿es cierto que eres virgen, como siempre me has asegurado?
Ella, audazmente y sin temor, le respondió que sí.

¿Y cómo es posible que estés preñada si sigues siendo virgen?

Replicóle ella:

5No puedo dar otra razón, a no ser por obra y gracia del Espíritu Santo, que ha hecho en mí lo que le plugo; pero no puedo negar el bien que Dios me ha concedido al conservarme virgen, porque nunca tuve deseos de estar casada.

Entonces su hermano le dijo:

Aquí te entrego el cuerpo precioso de Jesucristo, del cual recibirás tu condenación si no es tal como has dicho, de lo cual serán testigos estos señores aquí presentes, enviados por el señor Conde.

La muchacha, de casi trece años de edad, hizo este juramento:

Acepto el cuerpo de Nuestro Señor, aquí presente, y que Él me condene, ante vuesas mercedes y ante vos mi hermano, si nunca me tocara hombre alguno que no fuerais vos.

El oidor y el limosnero se fueron muy confusos, creyendo que con tales juramentos no podía haber lugar a engaño, y dieron cuenta al Conde, queriendo persuadirlo para que creyera lo mismo que ellos. Pero éste, que era muy sabio, tras pensarlo bien, les hizo repetir de nuevo las palabras del juramento, y habiéndolas sopesado bien, les respondió:

-Os ha dicho que nunca la tocó otro hombre que no fuera su hermano, y yo pienso que en verdad ha sido su hermano quien le ha hecho el hijo y quiere encubrir su maldad con este gran fraude; y nosotros, que creemos que Jesucristo ya ha venido, no debemos esperar otro. Así que id allá y poned al cura en prisión; estoy seguro de que confesará la verdad.

Lo que fue hecho según su mandato, no sin grandes reproches por el escándalo que hacían a este hombre honrado; y así que el cura fue encarcelado, confesó su maldad y cómo había aconsejado a su hermana lo que tenía que decir para encubrir la vida que habían llevado juntos, no sólo con una excusa ligera, sino con un falso dar que pensar con el cual vivieran honrados por todo el mundo; y cuando se le reprochó cómo había podido ser tan malvado para hacerla jurar en falso sobre el Cuerpo de Nuestro Señor, respondió que no era tan atrevido y que había presentado un pan ni consagrado ni bendito.

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Se dio cuenta de todo al conde de Angulema, quien pidió a la justicia que hiciera lo pertinente. Se esperó a que la hermana pariera, y después que naciera un hermoso niño, fueron quemados juntos hermano y hermana; y el pueblo sintió un gran asombro al ver, so capa de santidad, monstruo tan horrible, y bajo vida tan sana y digna de encomio, reinar tan detestable vicio”.

2º La Edad Media y el concubinato de los clérigos

En el siglo VIII, ya San Bonifacio se quejaba de cómo se comportaban los clérigos y decía “de noche mantienen cuatro, cinco o más concubinas en su cama”.

Desde el inicio de la Edad Media, la iglesia permitió el llamado matrimonio espiritual, que consistía en que el clérigo podía convivir con una mujer pero sin ningún tipo de contacto carnal. La realidad se convirtió en un continuo escándalo porque lo sexual fue lo principal de esa convivencia. Esto duró muchísimos años y no sólo se daba en la parte baja de la Iglesia, sino eran los propios Papas los que más lo han practicado como hemos visto en “el sexo en la Iglesia; las Papisas”. Todo esto queda perfectamente reflejado en nuestra literatura, donde los servidores de la iglesia aparecen como bebedores, juerguistas y mujeriegos.

La barraganía en el sacerdocio venía en muchos casos alentados por los propios feligreses, porque al tener este una barragana para atender sus necesidades sexuales, hacia que las hijas y las esposas de los pueblos no estuvieran expuestas al deseo carnal del sacerdote. Muchas barraganas llevaron una vida bastante marginal ya que incluso había leyes que obligaban a estas mujeres a llevar distintivos que marcaran claramente que eran barraganas. Esto es debido a que era preciso silenciar las debilidades de los clérigos para evitar el mal ejemplo o el desprecio de la feligresía.

Muchas barraganas del alto clero llevaban un tipo de vida muy lujoso y lo que hacían era presumir de su estatus, mostrando sus riquezas.

Veamos algunos casos de nuestra literatura:

4Gonzalo de Berceo en su obra “Los milagros de Nuestra Señora” nos muestra a los clérigos como personas borrachas y los monjes como se acostaban con prostitutas.

El Arcipreste de Hita y su conocido libro “Libro de buen amor” nos presenta la vida real de clérigos y monjas sumergidos en el deseo sexual y más preocupados por su bienestar terrenal que por ir al cielo.

Se publicó en el siglo XV “El libro de los Exaimples” dándonos todo un catalogo de relaciones sexuales entre monjas y caballeros.

El rey Alfonso X el Sabio informa en su libro “Las Partidas” de numerosas sanciones a clérigos por su afición al juego, bebida y sexo.

Esta actividad tan poco edificante de los miembros de la Iglesia, está en la base de la ruptura del mundo cristiano con la aparición de Lutero, que provocará el desarrollo del protestantismo en amplias regiones de Europa. Como consecuencia de estos hechos, se realiza el Concilio de Trento, que impone serias normas a los miembros de la Iglesia para así acabar con los concubinatos y con el deseo sexual de sus componentes.

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Ya anteriormente, ante el deterioro que sufría la iglesia por el comportamiento de sus miembros, tanto del bajo como del alto clero, se plantea entre los siglos XII y XV una legislación para intentar parar la corrupción moral y ética que sufría la iglesia. Sin embargo, fue en el campo de la sexualidad donde más empeño pusieron.

En este sentido, se quiso imponer entre sus miembros el voto de castidad y el celibato. En todos sus concilios, desde el de Compostela que se celebra en 1056, pasando por los de Palencia en 1129, Valladolid en 1228 y Toledo en 1324 intentaron imponer el celibato.

Si seguimos los distintos relatos literarios nos podemos encontrar con una serie de situaciones que se daban en el clero. Veamos

1º La figura del marido consentidor del sacerdote, que tuvo un gran reflejo en la literatura de la época.

2º Clérigos que convivían con varias mujeres a la vez.

3º Sacerdotes que utilizaban el pulpito para animar a las mujeres, para que lo visitaran a su casa.

4º Sacerdotes que vivían rodeados de hijos fruto de su desenfreno.

5º Sacerdotes que introducían prostitutas en las Iglesias.

A pesar que desde el Vaticano se impulsó “la reforma gregoriana” y “los cánones lateranenses” que amenazan a los sacerdotes con la excomunión, pero no consiguieron parar todas estas prácticas, hasta bien entrado el siglo XVI.

Este rechazo que provocaron estas medidas, es debido a los continuos escándalos papales, que hemos visto cuando tocamos el tema de las Papisas. En el Sínodo celebrado en el año 1498, el obispo de Burgos decía “ningún clérigo puede tener consigo o en su casa, ni de compañía mujer suelta o casada, de ninguna edad que sea, con quien antes haya tenido participación carnal”.

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Fue en el concilio de Trento, celebrado en el año 1563 y ante el avance de la herejía protestante de Lutero cuando se plantea de una forma definitiva acabar con la corrupción, en la que estaba sumisa la Iglesia. Además, centran el debate y todos sus esfuerzos en acabar con el concubinato del clero. Así decía: “que viven en la corrupción impúdica y el mimado concubinato…. Prohibiéndose tener en su casa o en otra parte concubinas o mujeres sobre las que puedas tener una duda”.

Cuando un clérigo era castigado antes del siglo XIV, estos eran de carácter espiritual como la excomunión o la penitencia. Sin embargo, a partir de mitad del siglo XIV las sanciones tenían un carácter penal y económico.

Los escándalos del alto clero eran continuos y era frecuente ver a los hijos de estos ocupar altos cargos eclesiásticos con la práctica del nepotismo. Se intentaba que los hijos no vivieran en la misma casa del obispo y estos no ayudaran en los oficios litúrgicos, y por supuesto no pudieran heredar.

Para justificar la existencia de estos hijos del alto clero se decía que eran sobrinos. Debemos recordar la figura del todo poderoso cardenal castellano Mendoza, que hizo que sus hijos ilegítimos fueran legitimados por el Papa ante la petición de la propia Isabel I de Castilla conocida como la Católica.

¿Qué reconocimiento tenían estas mujeres que convivían con el clero?

Era una figura que no estaba contemplada en el ordenamiento jurídico vigente. Esto provocaba problemas cuando se debía repartir las herencias de estos, el reconocimiento de sus hijos o la posibilidad de ser enterradas junto a los clérigos.

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La iglesia siempre ha intentado echar tierra sobre todos estos asuntos de su miembros, por eso es necesario ponerlos a la luz para que cada uno asuma sus responsabilidades morales y éticas y seamos conscientes de que muchas veces exigen a sus seguidores cosas que ellos nunca hacen.

3º La familia de Felipe IV de Francia y los cuernos reales

Felipe IV de Francia (1268-1314) se casó con Juana I de Navarra. Fruto de dicho matrimonio fueron tres hijos y una hija: Luis, Felipe, Carlos e Isabel.

Como era habitual en la época, se concertaban matrimonios con los hijos/as de otros reyes o nobleza alta con la finalidad de asegurar la continuidad de la dinastía y buscar aliados fiables a través de estas uniones matrimoniales. De esta forma así se casaron sus hijos.

- Luis el Obstinado que era el primogénito y futuro sucesor de Felipe IV fue casado con Margarita de Borgoña, que era nieta de Luis IX.

- Su segundo hijo Felipe el Largo se casó con Juana de Borgoña, que era hija de Otón IV, conde de Borgoña.

- Su tercer hijo es Carlos el Hermoso, que fue casado con Blanca de Borgoña, que también era hija de Otón IV. Carlos fue rey de Francia en sustitución de su hermano Luis y gobernó con el título de Carlos IV de Francia desde 1322-1328. Fue el último rey de la dinastía Capeta.

- Su hija Isabel, conocida con el nombre de la Loba de Francia, fue casada con el rey inglés Eduardo II. Este matrimonio tenía la finalidad de terminar con las continuas disputas territoriales entre Inglaterra y Francia que se producía por los territorios de Gascuña y Flandes.

El matrimonio de Isabel con Eduardo II fue muy “sui generis”, puesto que el rey tenía como compañía habitual a un joven apuesto llamado Piers Gauston con el que mantenía una larga relación homosexual, lo cual hacía que la reina no fuera atendida sexualmente por el rey. Ante la falta de sexo real, Isabel tuvo un amante Roger Mortimer y ambos participaron en el asesinato del rey Eduardo II.

11La Torre de Nesle, donde supuestamente se consumaron los adulterios, por Eugéne Viollet-le-Duc

Esta introducción viene al caso para poder contar el llamado escándalo de la torre de Nesle. Fue un suceso que afectó a la familia real francesa en 1314. Las tres nueras del rey Felipe IV fueron acusadas de adulterio. Las acusaciones partieron de Isabel.

La Torre Nesle está en París, a orillas del Sena , que el rey había comprado en 1308. Este escándalo provocó la detención, tortura, ejecución y encarcelamiento de varias personas, y acabó con la dinastía de los Capetos. El escándalo sucedió a finales del reinado de Felipe IV. Veamos la Historia.

El matrimonio de Luis fue desgraciado y prefería jugar al tenis real que pasar tiempo con su esposa Margarita. Carlos era un hombre conservador, estricto y presuntuoso, tuvo un matrimonio mediocre. Por el contrario, la inusual generosidad de Felipe con su esposa Juana fue notable. La pareja tuvo un considerable número de hijos en un corto espacio de tiempo y a lo largo de los años, Felipe escribió numerosas cartas de amor a su esposa.

Los escándalos comienzan con la visita de los reyes de Inglaterra a Francia en el año1313. Durante la visita, Luis y Carlos habían organizado un espectáculo satírico de títeres y su hermana Isabel regaló unos monederos bordados a sus hermanos y a sus cuñadas como recuerdo de su visita. Unos meses después, Isabel y Eduardo vieron que los monederos que habían regalado a sus cuñadas estaban en manos de dos caballeros normando, Gautier y Philippe d’Aunay.

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Isabel concluyó que podía haber una relación ilegal entre las esposas de sus hermanos y los príncipes normandos. Informó a su padre en su siguiente visita a Francia, en el año1314.

Felipe IV mandó vigilar a los caballeros y el escándalo comenzó a tomar forma. Las acusaciones se centraron en la hipótesis de que Blanca y Margarita habían comido, bebido y perpetrado adulterio con Gautier y Philippe d'Aunay en la Torre Nesla. En cuanto Juana, que era esposa de Felipe se dijo que podría haber estado presente en alguno de estos encuentros y conocer lo que sucedía, aunque ciertas acusaciones posteriores sugerían que ella también había cometido adulterio.

La mayoría de los historiadores tienden a creer que las acusaciones contra Blanca y Margarita eran verdaderas. Algunos expertos sugieren que Isabel podría haber tenido una motivación política, pues acababa de dar a luz a su hijo Eduardo y en teoría, la eliminación de sus tres cuñadas podría allanar el camino a su hijo al trono de Francia.

Otros expertos argumentan que es poco probable la existencia de ese plan, dada la posibilidad de que los hermanos volvieran a casarse y tuvieran hijos varones en los años siguientes. Algunos cronistas contemporáneos sugieren que Enguerrand de Marigny, que era Gran Chamberlán de Francia en el gobierno Felipe IV y era muy impopular, habría tendido una trampa a los caballeros normandos y a las princesas.

Felipe IV hizo públicas las acusaciones y mandó detener a los implicados. Los caballeros normandos Gautier y Philippe d'Aunay intentaron huir a Inglaterra, pero al final fueron interrogados y torturados por oficiales franceses. Ambos confesaron el adulterio y fueron declarados culpables de un crimen de lesa majestad.

Blanca y Margarita fueron juzgadas ante el Parlamento por ser nobles y declaradas culpables de adulterio. Se les afeitó la cabeza, se les despojó de todos sus vestido lujosos y se les sentenció a cadena perpetua. Juana también fue juzgada ante el parlamento, pero fue declarada inocente, en parte gracias a la influencia de su marido, Felipe.

El escándalo de la torre de Nesle provocó el encarcelamiento de Blanca y Margarita, y la ejecución de sus amantes. La mayoría de las crónicas hablan del castigo, donde primero los castraron y sus testículos fueron 13comida para los perros, después fueron ahorcados, eviscerados y descuartizados o desollados, sometidos a la rueda y colgados.

Durante un tiempo, Isabel fue muy criticada en Francia por no defender a sus cuñadas. Su propio matrimonio fue un fracaso estrepitoso años más tarde. Muchos historiadores señalan a Isabel como responsable del asesinato de su marido Eduardo II en 1327, después de que ella tomara el poder en Inglaterra junto a su amante, Roger Mortimer en el año 1326.

El trono Papal estaba en aquellos momentos vacío por la muerte de Clemente V en el años1314. La llegada del papa Juan XXII sucede en 1316. El matrimonio de Margarita con Luis no pudo anularse. Margarita fue encarcelada en una mazmorra de castillo de Gaillard, en una celda abierta a los cuatro vientos en lo alto del torreón. Luis ocupó el trono ese mismo año, tras la muerte de Felipe IV, siendo coronado oficialmente en agosto de 1315, en consecuencia Margarita era reina.

Margarita seguía viva por entonces, pero poco después, el 14 de agosto, murió en prisión en extrañas circunstancias, probablemente asesinada por orden del rey. Cinco días después, Luis casó en segundas nupcias con Clemencia de Hungría que era su sobrina. El propio Luis murió un año más tarde, tras caer enfermo después de un partido de tenis.

Juana quedó bajo arresto domiciliario en el castillo de Dourdan después de que el Parlamento la declarara inocente, con la sospecha de que también ella podría haber cometido adulterio, pero siguió contando con el apoyo de su marido. Felipe presionó para conseguir su liberación, que se produjo al año siguiente, y Juana volvió a la Corte. No está claro, porque mostró Felipe su apoyo. Parece ser que le preocupaba perder no solo a Juana, sino también el Condado de Borgoña que ella había aportado como dote al matrimonio.

Otros piensan que Felipe estaba muy enamorado de ella. Juana se convirtió en reina consorte de Francia y lo fue durante varios años. Tras la muerte de Felipe, heredó el condado de Artois de su madre, título que mantuvo hasta su fallecimiento en 1330.

Blanca siguió encarcelada en el castillo de Gaillard durante ocho años, hasta el año1322, que fue cuando 14Carlos subió al trono. Este siguió negándose a concederle la libertad, y pidió la anulación de su matrimonio, encerrando a Blanca en un convento.

Tras obtener la nulidad, Carlos se casó inmediatamente con María de Luxemburgo. Blanca murió un año después, 1323.

El escándalo dañó considerablemente la reputación de las mujeres en los círculos de poder en Francia, contribuyendo a que se impusiera la Ley Sálica, por la que se impedía a la mujer gobernar.

El suceso también tuvo impacto en la cultura europea. Los expertos que estudian el tema del amor cortés comprueban como las historias sobre reinas adúlteras, desaparecen poco después del escándalo de la torre de Nesle.

El escritor francés Alejandro Dumas (1832) utilizó esta historia ”La torre de Nesle”, como obra de teatro romántica que reconstruye crímenes medievales La torre de Nesle fue destruida en 1665.

El matrimonio de Felipe Augusto y la princesa danesa Isamburg

Felipe II de Francia, llamado “Augusto” fue el séptimo rey de la dinastía de los Capetos, hijo y heredero de Luis VII de Francia “el Joven” y de Adela de Champaña. Nacio en el año 1165 y era el hijo primogénito de Luis VII. Ocupó el trono de Francia entre 1180 y 1223. Subió al poder teniendo solamente catorce años y fue proclamado rey en la catedral de Reims.

15Isamburg en la lápida sepulcral

Felipe II de Francia es uno de los reyes con una vida muy interesante, luchó al lado del rey inglés Ricardo Corazón de León contra el sultán musulmán Saladino. Participo en la cruzada que se realizó contra la herejía de los cataros situada al sur de Francia y se enfrentó a la poderosa familia de las Plantagenet que dominaban el norte de Francia.

Se casó rápidamente para asegurar la dinastía de los Capetos. Se buscó a Isabela, la cual quedó embarazada enseguida, pero muere esta durante el parto.

Tras el fallecimiento de la reina Isabel, Felipe Augusto era consciente de que tenía que volver a casarse lo más rápidamente posible. La sucesión dinástica no estaba realmente asegurada: su único hijo Luis apenas tenía cuatro años y ya había sufrido una grave enfermedad.

La elección como esposa de Isamburg de Dinamarca es un misterio. Tenía dieciocho años y era hermana del rey Canuto VI de Dinamarca. Se prepara un nuevo contrato matrimonial en el año 1193.

Se firmó dicho acuerdo matrimonial, por el que Isamburg aportó una dote de 10.000 marcos de plata y la princesa se dirigió a Francia. Felipe e Isamburg se encontraron en Amiens, el 14 de agosto de 1193, y se casaron ese mismo día. Al día siguiente, Felipe Augusto aplazó la coronación de la reina y la recluyó en el monasterio de Saint-Maur-des-Fossés de por vida. Felipe Augusto declaró que quería que su matrimonio fuera anulado.

¿Qué paso en la noche de bodas entre Felipe Augusto y la princesa Isamburg?

Las razones De Felipe Augusto para esta precipitada separación y la negativa más absoluta de reconocerla 16como reina, son desconocidas y dieron lugar a toda clase de especulaciones posibles tanto por parte de sus contemporáneos como por los historiadores. Este hecho conlleva la reclusión de Isamburg.

Felipe Augusto salió de la habitación espantado, pálido y tembloroso con continuos gritos diciendo que no quería volver a tocar en su vida a aquella mujer y no compartiría nunca más el lecho con ella.

Sobre lo que sucedió en dicha noche de bodas hay varias versiones.

La primera era que Isamburg era una joven inocente y atemorizada, tenía miedo a perder su virginidad. Al intentar ser penetrada se le abrieron todos sus esfínteres meándose y cagándose de miedo.

La segunda nos cuenta que Isamburg era una joven que sabía demasiado sobre el sexo y el rey dudo de la virginidad de la que era su esposa.

La tercera nos dice que Isamburg padecía un tipo de hermafroditismo o alguna deformación física interna que hacía que sus genitales fueran muy grandes y Felipe al verlos saliera espantado no queriendo consumar su matrimonio.

Para defender su postura y la anulación de su matrimonio, Felipe Augusto adujo una posible consanguinidad prohibida por la Iglesia. Una asamblea de obispos y de barones dio su consentimiento y aprobación para la nulidad y el rey se casó con Inés de Méran, joven bávara, en junio de 1196. Sin embargo, el Papado no podía aceptar la bigamia del rey francés Felipe.

El nuevo Papa Inocencio III, elegido en 1198 no estuvo de acuerdo con esa resolución debido a la fuerte presión de la corona danesa. Deseando afirmar su autoridad, ordenó a Felipe Augusto que se separase de Inés y repusiese a Isamburg como reina.

Como quiera que Felipe Augusto desobedeciera dicha orden, la excomunión fue pronunciada sobre todo el reino de Francia el 13 de enero de 1200.

En aquellos tiempos la excomunión era un hecho gravísimo pues cualquier suceso en forma de catástrofes, 1epidemias, malas cosechas se culpaba al rey por su excomunión. Felipe II estaba presionado tanto por su pueblo como por la nobleza y el clero francés. Felipe Augusto dejó la causa en suspenso e Isamburg continuó en cautiverio siendo trasladada a la torre de Étampes.

El concilio de Soissons, que se celebró en marzo de 1201, concluyó sin dar solución al problema de Felipe Augusto, que abrevió los debates renunciando a la anulación de su matrimonio.

En julio de 1201, Inés de Méran murió en Poissy al dar a luz a un segundo heredero: Felipe. Antes, en 1198, había nacido María, reconocida por el Papa en noviembre de 1201. La crisis se dio por suspendida y la sucesión dinástica quedó asegurada.

Felipe Augusto retomó el proceso de anulación en 1205 aduciendo la no consumación del matrimonio. Intentó forzar los acontecimientos pretendiendo casarse una tercera vez y constató, definitivamente, que todos sus proyectos sobre este asunto resultaban inútiles.

A Felipe Augusto no le quedó otro remedio que aceptar que Isamburg volviera a la Corte, pero se negó a consumar el matrimonio y continúo con su proceso de anulación matrimonial para así poderse casarse por tercera vez.

El rey terminó por romper las negociaciones para la anulación en 1212 de la misma manera abrupta en que lo había hecho en 1201. Resignado, aceptó que Isamburg ocupara su lugar como reina de Francia, aunque jamás tuvo con ella relaciones conyugales. El rey muere el 14 de julio de1223.

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Repudio de Felipe II de Francia a su esposa Isamburg

Isamburg mostró un gran carácter, fortaleza y orgullo para soportar su terrible situación y a pesar de las presiones que sufrió, nunca dio su brazo a torcer. Desde su inicio en Francia estuvo encarcelada, sin dinero disponible y obligada a una vida solitaria, muy austera permaneciendo en esta situación veinte años.

Para entender el sufrimiento de esta mujer sigamos la carta que le escribió al Papa Inocencio III en el año 1203, que dice:

“Que sepa, Santo Padre que no tengo alivio aquí en mi prisión, sino que sufro bajo innumerables e insoportables insultos. Porque nadie se atreve a visitarme aquí, ni ningún eclesiástico me ofrece consuelo, ni se me permite escuchar la Palabra de Dios de parte de nadie para fortalecer mi alma o confesar mis pecados a un sacerdote.

A menudo me ayudo involuntariamente, pero diariamente disfruto del pan de dolor y de la bebida del deseo. No me ofrecen ninguna medicina para la enfermedad de mi cuerpo y no se me permite bañarme.

Si deseo ser sangrada no puedo y por lo tanto por mi vista y por mi debilidad de mi cuerpo. No hay mucha ropa, y las que se pueden encontrar no son aptas para una reina. No puedo contar mis problemas en detalle porque esas cosas no deben ser negadas a ninguna mujer cristiana me son negadas. Debido a estas y otras cosas que no puedo hacerme revelar a usted, Santo Padre estoy en el estado, que ahora estoy disgustada con la vida”.

Tras la muerte de Felipe II, Isamburg fue tratada con el mayor de los respetos incluso sus hijastros Luis VIII y Luis IX le otorgaron honores por ser la reina viuda. Vivió retirada en la ciudad de Orleans, pero se le negó que fuera enterrada en la catedral de Saint Dennis como le correspondía por ser reina.

Muere, el 29 de junio de 1236, en Corbeil-Essonnes siendo enterrada en Saint Jean – en- l’Isle cerca de Corbeil-Essonnes.