El Memorial de Greuges

memorial2@Montagut5 | El Memorial de Greuges (agravios) fue un documento destinado al rey Alfonso XII en 1885, elaborado por representantes de entidades económicas, políticas y culturales catalanas, acogiéndose al derecho constitucional de dirigir peticiones a la Corona. El 10 de marzo se presentó la Memoria en defensa de los intereses morales y materiales de Cataluña en Madrid, aunque antes había habido un acto en Barcelona. El Memorial representaba el malestar de la burguesía catalana en relación con los convenios comerciales con la Gran Bretaña y los intentos de unificar el derecho civil por parte del gobierno. La cuestión del proteccionismo se había revitalizado a partir de 1884 por la discusión del modus vivendi. En relación con la segunda cuestión, el proyecto de Ley de Bases de 1881 estaba poniendo en entredicho la vigencia del derecho privado catalán: familia, sucesiones, enfiteusis y la rabassa morta.

Por iniciativa del Centre Català fueron convocadas las principales entidades catalanas y se nombró una comisión redactora. Se atribuyen a Valentí Almirall los aspectos políticos del texto y al industrial Ramon Torelló los de índole económica. El documento fue firmado por destacas figuras culturales catalanas como Ángel Guimerà, F. Soler, J. Verdaguer o el canónigo Collell; políticas como M. Maspons, J. Pella, J. Permanyer; industriales como B. Malheví; del campo como J. Pujol; y la propiedad: J.A. Sorribes.

El Memorial representaba el malestar de la burguesía catalana en relación con los convenios comerciales con Gran Bretaña y los intentos de unificar el derecho civil por parte del gobierno

El texto reivindicaba la lengua catalana, interpretaba la decadencia catalana desde la época de los Reyes Católicos, incidiendo especialmente en las acciones del primer rey Borbón Felipe V, para pasar luego a reivindicar el proteccionismo y el derecho catalán, como hemos apuntado, ya que se consideraba que la unificación del derecho civil no era imprescindible para los fines del Estado, habida cuenta de la diversidad dentro de España. Por otro lado, es interesante lo que explicó el conservador Mariano Maspons en el acto madrileño de presentación del texto ante el rey, ya que propuso una relación especial entre el monarca y Cataluña, poniendo como ejemplo el caso del Imperio austro-húngaro, aunque dejando claro que no se atentaría contra la unidad de España. La mejor manera para mantenerla era respetar la diversidad.

La actitud del gobierno en desacuerdo con cualquier intento de cambiar las bases del Estado centralista liberal, y la muerte del rey privaron de efectividad la acción del Memorial, iniciándose un claro distanciamiento entre los partidos políticos dinásticos y las fuerzas económicas, políticas, sociales y culturales catalanas. En cierto sentido, puede ser considerado el inicio de la larga andadura del catalanismo político, cuya siguiente etapa fue la redacción y aprobación de las Bases de Manresa de 1892.

Es muy recomendable la lectura del libro clásico de Albert Balcells, Cataluña Contemporánea I. Siglo XIX, Madrid, 1977, especialmente el capítulo séptimo.