MEMORIA HISTÓRICA

El Dr. Luis Calandre Ibáñez y la ley de la Memoria histórica

La Ley de la Memoria Histórica no se cumple con el Dr. Luis Calandre, ni tiene visos de hacerlo a corto plazo.

La denominada “Transición Democrática” ocurrida en el año 1978, no solo olvidó a las víctimas republicanas y de la Transición, sino que legalizó el franquismo al aceptar a un monarca, Juan Carlos, nombrado por el dictador memo170Francisco Franco y que juró “lealtad “al Caudillo y a los principios del Movimiento Nacional y Leyes fundamentales del Reino el 23 de julio de 1969. El mismo lo recordó, al ser proclamado Rey en 1975.

El mantenimiento de la legalidad franquista hasta nuestros días, debido a la falta de adopción de leyes que pusieran final a esta situación de impunidad, hace imposible que se puedan solucionar los problemas existentes de legitimidad y legalidad del Régimen postfranquista surgido de 1978.

Una de las víctimas de esa impunidad sigue siendo mi abuelo, el eminente cardiólogo, Dr. Luis Calandre Ibáñez, con el que la conocida a Ley de la Memoria Histórica (52/2007), no cumple.

Este año 2017 se cumplen diez años de la aprobación de dicha Ley, que en su preámbulo, nos dice:

“… Hay que honrar al cuerpo de carabineros…”

En el artículo 15.1, nos dice “… serán retiradas las placas que exalten a la represión franquista…”
En su artículo 15.3 nos dice “…Los ejecutivos colaborarán con las comunidades autónomas y las entidades locales en un catálogo de vestigios de la Guerra Civil…“

Todos estos requisitos se dan en la figura de mi abuelo, el eminente cardiólogo Dr. Luis Calandre Ibáñez.

1.- Dirigió un ejemplar Hospital de Carabineros, situado durante la Guerra de España en la Residencia de Estudiantes (actualmente pertenece al CSIC), en donde se curó a cientos de milicianos de una epidemia de malaria, desatada en los frentes de Madrid.

2.- El Conde de Vallellano, Fernando Suárez de Tangil, Grande de España, tiene una calle con su nombre (con la placa), en el barrio madrileño de Tetuán, además de en otras muchas ciudades, como Alicante, Palencia, Salamanca, Córdoba (una avenida), etc. La ciudad catalana de Tarragona retiró su nombre de una avenida en los años 70.

También hay un retrato del Conde, en el Ayuntamiento de Madrid, pues fue su alcalde con la dictadura de Primo de Rivera (1924-27).

Como ya he demostrado, este personaje, cuando fue Presidente de la Cruz Roja franquista, delató a mi abuelo Calandre, enviando a los diversos tribunales una carta personal que mi abuelo había escrito al comienzo de la Guerra al presidente de la Cruz Roja Aurelio Romero, en agosto de 1936, manteniéndose leal al gobierno legítimo de la II República, y que guardaron en los archivos de la Cruz Roja .

Esta delación le supuso al Dr. Calandre ser condenado a cárcel, multa y depuración.

3.- Actualmente, todavía no está ni inventariado en un catálogo, ni mucho menos protegido por ninguna institución, el refugio antiaéreo que se encuentra debajo de la Residencia de Estudiantes (CSIC), vestigio arqueológico de la Guerra Civil Española.

Por todo lo anterior, la Ley de la Memoria Histórica no se cumple con el Dr. Luis Calandre Ibáñez, ni tiene visos de hacerlo a corto plazo.

Quizás en la propuesta del Comisionado de la Memoria Histórica sobre “15 lugares de memoria histórica”, que se presentará en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid el próximo lunes día 30 de enero, en el apartado dedicado a la “Colina de los Chopos”, se haga alguna referencia al Hospital de Carabineros, a su Refugio antiaéreo y al Dr. Luis Calandre Ibáñez, subdelegado de la Junta Para Ampliación de Estudios (1938-39).