PRIMARIAS PSOE DE GALICIA

Los socialistas de Galicia afrontan su renovación

Con una participación del 64% del censo, Gonzalo Caballero sale vencedor (con un 58% de votos) frente a Juan Díaz Villoslada (con un 42% de los votos).

Gonzalo Caballero, en el centro, tras conocer los resultados de las primarias.
Gonzalo Caballero, en el centro, tras conocer los resultados de las primarias.

La militancia se ha impuesto a las orientaciones de “los que mandan”

Los militantes y afiliados del PSdeG-PSOE acaban de elegir en primarias a su secretario seneral. Con una participación del 64% del censo, Gonzalo Caballero ha vencido (con un 58% de votos) a Juan Díaz Villoslada (con un 42% de los votos). Se da fin a una larga etapa de estancamiento político y social, impuesto por una gestora que, durante la excesiva e inoperante permanencia de diecinueve meses, ha trasmitido a la Sociedad gallega la imagen de un socialismo-dinosaurio fosilizado, y ha permitido el fortalecimiento de diversos reinos de taifas, estructurados en baronías, condados y hasta cantones, difíciles de aglutinar.

Atendiendo a los resultados, hay varias conclusiones que pueden ser de utilidad para la influencia que la nueva etapa que se promete el PSdeG pueda ejercer en Galicia:

La primera es que de no haberse producido el pacto de ultima hora entre el ganador, Gonzalo Caballero, y el tercer candidato, Xoaquín Fernández Leiceaga, portavoz del grupo parlamentario socialista en el Parlamento, en una confrontación a tres, es posible que el más votado hubiera sido Díaz Villoslada.

La segunda –que deriva de la anterior- es que el peso y la influencia de aparato, baronías y demás poderes fácticos, sigue siendo importante, y puede hacerse notar más tarde, si no en le Congreso Nacional, tal vez en los congresos provinciales.

La tercera es que la militancia se ha impuesto a las orientaciones de “los que mandan”.

La cuarta es que el candidato perdedor –por encima de su valía personal, de la que la nueva dirección tendría que saber no prescindir- lo ha sido porque una mayoría de afiliados de base quería castigar a los “jefes” que promovieron su candidatura.

La quinta, que el nuevo secretario general va a tener que lidiar con una situación más que compleja. Exceptuado el caso del Grupo Parlamentario –cuyo portavoz retiró la candidatura a favor del ganador, y donde la acción parlamentaria ha discurrido hasta ahora en armonía- buena parte de responsables institucionales socialistas (en muchos ayuntamientos y en las tres diputaciones donde gobiernan) han tomado posición por la candidatura opositora.

Para la labor de renovar y de recobrar la unidad que Gonzalo Caballero propugna, y la que pactó con Leiceaga, esa situación puede ser un escollo, y va a tener que hilar muy fino si quiere que la acción política del Socialismo gallego se regenere.

Y de fondo –en momentos de renovación- una pregunta cargada de lógica: tradicionalmente el Socialismo ha diferenciado dos organizaciones yuxtapuestas: “El Partido” y “Las Juventudes”. En una situación social en la que a los 18 años se tienen todas las responsabilidades políticas y a los 16 las laborales y penales: ¿tiene sentido que los jóvenes estén segregados, mientras los partidos emergentes están aportando toda la fuerza de la juventud a sus dinámicas internas y externas?

Es una pregunta que desborda los espacios del PSdeG, y que vale para todo el socialismo. Pero que, en buena lógica, parece que es hora de abordarla.