GALICIA POLÉMICA

En el balneario de Feijóo

El voto de los gallegos ha dejado a Feijóo en la cómoda situación de pasearse por el Parlamento de Galicia como si estuviera en un balneario.

Los tres partidos de la oposición aún no han marcado sus pautas de actuación. Una oposición que como trate de mantenerse entre las paredes del Parlamento va a pasar con más pena que gloria

El voto de los gallegos ha dejado a Feijóo en la cómoda situación de pasearse por el Parlamento de Galicia como si estuviera en un balneario. Con una ventaja de siete diputados sobre el resto de partidos, la actividad parlamentaria va a resultarle muy cómoda y le permite gobernar con holgura. La investidura de esta semana y la propia conformación de gobierno va a ser un mero trámite.

Los tres partidos de la oposición aún no han marcado sus pautas de actuación. Una oposición que como trate de mantenerse entre las paredes del Parlamento va a pasar con más pena que gloria. Por lo que deberán recurrir continuamente a la Sociedad, tanto para dar a conocer directamente sus alternativas como para encontrar los apoyos necesarios para hacerlas valer.

Pero Núñez Feijóo ya está tomando la delantera. Sabe que la oposición ha de venir con un apoyo exterior al Parlamento. Como una de las plataformas para hacerla son los Municipios, y especialmente los gobiernos municipales de las Ciudades, ya se ha lanzado a descalificar a los gobiernos de las Mareas, acusándolos de ineficaces. Y no le faltan motivos, ya que el gobierno municipal de A Coruña no termina de arrancar, y su alcalde, Xulio Ferreiro está incluso planteando que si no logra el apoyo para sus presupuestos podría someterse a una moción de confianza. Mientras tanto, el gobierno de Ferrol anda sumido en las repercusiones de la división interna del grupo municipal socialista. Y el de Santiago no está dando muestras a los ciudadanos de una gestión eficaz.

El BNG sí parece que está tomando la iniciativa en su proceso de recomposición, y andan preparando una Asamblea para el mes de febrero, con la intención de recomponer fuerzas y capitalizar los resultados autonómicos, en los que salvaron algo más que los muebles.

Mientras tanto, el PSdeG aún no ha realizado un debate sobre sus resultados electorales en la Comunidad Autónoma, y mantiene públicamente su polémica interna entre líderes de distintas tendencias, sin saber si va a continuar la misma Comisión Gestora que ha capitaneado la deriva de su fracaso electoral, o si nombran a otra que logre incorporar las diferentes tendencias que en los últimos meses han aparecido como irreconciliables. Por ahora, de Congreso nada, a la espera de que se decida el rumbo que toma al partido a nivel federal.

Según hemos podido saber, se da una paradoja digna de ser resaltada: hay dirigentes enfrentados que mantienen sus posiciones invocando todos ellos su afinidad, amistad, o llámese como se quiera, con Susana Díaz. Así Abel Caballero está ofreciendo sus servicios a la dirigente andaluza para encumbrarla a la secretaría general del partido, mientras Lage Tuñas, director de campaña de Fernández Leicega (enfrentado a Abel Caballero), pretende incorporarse a la nueva Gestora, e incluso mantener en ella a Pilar Cancela, aduciendo –según dicen fuentes muy próximas al epicentro del terremoto- sus propias buenas relaciones con Susana Díaz desde los tiempos de las Juventudes Socialistas.

Mientras, no existe debate político.
Pues eso: el balneario de Feijóo.