LA UE CUENTA CON 130 REACTORES NUCLEARES ACTIVOS

La UE abre el debate de la seguridad nuclear ante las tormentas solares

Una eurodiputada española insta a la Comisión Europea a que se pronuncie sobre la necesidad de impulsar planes de emergencia ante posibles fenómenos extremos del clima espacial.

El objeto de la iniciativa sería el examen y en su caso impulso de aquellos planes y medios de emergencia nuclear interior y exterior que sería necesario definir en las instalaciones nucleares europeas

El debate de la seguridad nuclear ante las tormentas solares ha llegado a la Unión Europea impulsado por la eurodiputada española Carolina Punset y el Grupo Parlamentario de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), que ha formulado a la Comisión Europea una pregunta con solicitud de respuesta escrita al amparo del artículo 130 de su reglamento, y que ahora la Comisión deberá responder en las próximas 6 semanas.

La interlocución parlamentaria viene a recoger así la línea de trabajo impulsada ante el parlamento europeo por una organización de la Protección Civil Española, la AEPCCE, Asociación Española de Protección Civil para el Clima Espacial, siendo la española la única Protección Civil de los 28 Estados miembro de la UE que ha planteado hasta el momento la cuestión ante las instituciones europeas y en interés de la mejora de la seguridad de todos los ciudadanos de la Unión.

En el texto de la interlocución parlamentaria, que se recoge ya en la web del Parlamento Europeo, comienza recordándose a la Comisión Europea que han sido tanto la Comisión de Regulación Nuclear de los Estados Unidos como la propia NOAA los que ya "han reconocido, expresamente, 6 incidentes nucleares distintos causados por tormentas solares de magnitud relativa" en Europa y América, el último de los cuales se habría producido el 30 de octubre de 2003 en Suecia, aportándose distinta documentación al respecto.

Ello cuando el riesgo de repetición en los próximos años de una gran tormenta solar de magnitud muy superior como el denominado "evento Carrington" de 1859 ha sido recientemente reconocido en un 5% de probabilidad por el Registro de Riesgos Nacionales del Gobierno del Reino Unido, y hasta en un 12% según algunos especialistas de NASA, como se aporta igualmente con la pregunta escrita.

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Ante todo lo cual, el objeto de la iniciativa sería el examen y en su caso impulso de aquellos "planes y medios de emergencia nuclear interior y exterior" que sería necesario definir en las instalaciones nucleares europeas -más de 130 reactores nucleares en funcionamiento en la Unión Europea en estos momentos- ante "potenciales fenómenos electromagnéticos extremos de origen solar, exactamente igual que se han establecido con normalidad medios y protocolos específicos ante cualquier otro fenómeno de riesgo que pudiese afectar las instalaciones (incendios, sismos, etc.)".

La iniciativa viene a coincidir, además, con el reciente informe del Centro de Investigación Conjunta de la propia Comisión Europea, que en marzo de este año alertó de la necesidad de revisar los planes de seguridad de todas las infraestructuras críticas europeas ante posibles fenómenos extremos del clima espacial. “Los operadores deben ser conscientes de que mantener un funcionamiento satisfactorio de las infraestructuras durante los usuales fenómenos moderados del clima espacial no garantiza su continuidad operativa o la ausencia de daños durante tormentas geomagnéticas del tipo Carrington”, se decía en el mismo.

Desde la AEPCCE se ha querido recordar que los fenómenos electromagnéticos extremos de la meteorología espacial "son la absoluta excepción, pero también son totalmente reales, han venido repitiéndose a lo largo de los siglos y seguirán repitiéndose con la misma normalidad, solo que ahora nuestra moderna tecnología ya no se basa en la fuerza muscular, o en la máquina de vapor como sucedía en 1859" y han hecho un llamamiento "a la normalización de este nuevo riesgo natural a pesar de que no estemos acostumbrados a él a diferencia de otros riesgos más tradicionales y conocidos", ya que "como riesgo de muy alto impacto potencial no puede seguir siendo desatendido en Europa desde el momento en que su probabilidad estimada de desencadenamiento supera el 1%".