ENTREVISTA A VIOLA CAROFALO, PORTAVOZ DEL MOVIMIENTO POLÍTICO ITALIANO POTERE AL POPOLO (PAP)

“La diferencia entre nosotros y el Movimiento 5 Estrellas es que ellos son populistas, nosotros somos populares”

Es uno de los movimientos que más están dando de qué hablar en Italia. El resurgimiento de una izquierda radical que no tiene miedo a declararse como tal.

Potere al Popolo surge del asambleísmo, de las luchas de la gente común. No hay técnicos y profesionales de la política. La misma portavoz –que nunca se ha involucrado directamente en la política institucional– goza de una imagen limpia y de una genuina ingenuidad. En una campaña dramáticamente monótona, de los colores grises y con una tendencia récord a la abstención, Potere al Popolo, con todos sus límites, es la única, pequeña fuerza, que consigue sazonar una carrera electoral aburrida y con escasa inventiva.


Alessandro Faggiano | Buenas tarde Viola, gracias por concedernos esta entrevista. En primer lugar, te preguntaría cómo y cuándo nace Potere al Popolo (PaP): quiénes han sido los principales actores y artífices del nacimiento de este partido-movimiento?

Nos identificamos totalmente en la izquierda que se puede definir radical. No tenemos ninguna duda sobre esto

Viola Carofalo | PaP nace formalmente el 17 de diciembre, aunque la primera asamblea fue convocada el 18 de noviembre. Tenemos que dar un paso atrás. Nosotras y nosotros fuimos a la primera asamblea del Brancaccio, el 15 de junio: asamblea que intentaba reunir la izquierda bajo la bandera de un proyecto inovador.  Sin embargo, ahí estaban presentes D’Alema (histórico líder de la izquierda italiana) y Gothor (ex miembro del Partito Democrático de Matteo Renzi). Algunos siguieron adelante, en buena fe, esperando en algo positivo. Sin embargo, tras esa asamblea, se descubrió que Sinistra Italiana, Possibile y Movimento Democratici e Progressisti, ya tenían un acuerdo para formar una coalición, que habría llegado a ser “Liberi e Uguali”. A ese punto, los promotores del Brancaccio –entre ellos, el periodista Tomaso Montanari– abandonaron el proyecto. Nos pareció inaceptable que lo más izquierdista que hubiésemos podido votar, habría sido D’Alema. Así que nos dijimos: “¿por qué no lo intentamos nosotros? ¿Por qué no hacemos algo que nazca de abajo?”. Volvimos a empezar desde las luchas de los territorios, de lo local. Desde ahí se empezaron a organizar y celebrar centenas de asambleas de PaP. Hasta ahora, hemos celebrado más de 180 asambleas en más de 150 ciudades, tanto italianas como extranjeras. De este modo, se han elegido los candidatos y se ha conformado el programa electoral. Hemos construido las listas y hemos conseguido casi el doble de las firmas necesarias para presentarnos en todas las circunscripciones.

Usted es formalmente la líder política, además de portavoz de Potere al Popolo. Cuéntenos brevemente su formación, su experiencia laboral y su trayectoria política.

En primer lugar, rechazamos contundamente la definición de líder político. Nos parece ridícula. Yo soy simplemente una portavoz: en PaP decidimos entre todos. Yo soy de Nápoles, tengo 37 años, tengo un doctorado en filosofía contemporánea y soy becaria. Siempre he tirado adelante con trabajillos. Me han nombrado portavoz porque reflejo algunas de las mayores contradicciones de nuestro país, entre ellas, la inestabilidad laboral.

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¿Ustedes se identifican con una determinada ideología? ¿O van más allá de las etiquetas de izquierda y derecha?

La redistribución tiene que pasar por la horizontalidad. En primer lugar, hay que parar la reducción de los derechos laborales y el corte de los salarios

Nos identificamos totalmente en la izquierda que se puede definir radical. No tenemos ninguna duda sobre esto. Está claro que al interno de nuestro grupo somos plurales, hay unos más pegados a la ideología, y otros –como colectivos y asociaciones– que son simplemente afines a la izquierda, pero no se significan con ella. Sin embargo, todos concordamos con los valores de base de la izquierda: la solidaridad; la equidad social; el valor del trabajo y de la igualdad; la lucha contra la devastación medioambiental. Somos de izquierda tanto en los valores cómo en las prácticas cotidianas.

A lo largo de los últimos meses, algunos importantes partidos de la izquierda europea (Izquierda Unida y France Insoumise, entre otros) han manifestado su apoyo a Potere al Popolo. ¿Habéis recibido una ayuda concreta por parte de estos partidos, tanto desde el punto de vista de la creación de una narrativa, como de la elaboración de un proyecto político?

Muchos grupos políticos europeos se han interesado en PaP. Además, muchos medios extranjeros han hablado de nosotros (incluido The Guardian). Creo que será muy importante trabajar políticamente en el nivel comunitario. El choque movido contra las clases populares no nace del nivel local, sino del nivel comunitario (o hasta global). Por lo tanto, para contrarrestar esa ofensiva, hay que ponerse en ese nivel.

Por lo que se puede leer en vuestra página web, vuestro programa electoral se puede resumir en 15 puntos. ¿Puede resumirlos y destacar los elementos más importantes para Potere al Popolo?

Hay una evidente centralidad del trabajo. Queremos dar plena aplicación a la Constitución (no sólo defenderla, como fue en ocasión del referéndum del 4 de diciembre 2016). Una aplicación plena significa remover todos esos obstáculos materiales que determinan la desigualdad social. Eso significa ofrecer servicios sociales; recuperar una escuela decente, que no sea sólo un paso más hacia la explotación. Significa también garantizar la seguridad e integridad de los territorios. Hay que trabajar para luchar contra el machismo y el racismo. Sé que este último es un punto muy controvertido en Italia. A menudo, el enemigo se busca en quién está más desesperado que nosotras y nosotros. Según nuestra idea, esta solo es una forma para desviar la atención de nuestros enemigos reales, los que nos han llevado a este punto.

Otro tema central es lo de la Unión Europea: hay que revisar los tratados, en primer lugar, el fiscal compact. Aborrecemos la introducción de vínculos fiscales y presupuestarios. La hipótesis de Mélenchon nos parece la vía correcta. Finalmente, otro punto clave de nuestro programa electoral es la redistribución de la riqueza. Hay que entender que, en Italia, sí hay riqueza. Hay que parar de dar ayudas sólo a bancos y empresas. La redistribución tiene que pasar por la horizontalidad. En primer lugar, hay que parar la reducción de los derechos laborales y el corte de los salarios.

Usted acaba de afirmar que retoman la visión europea de Mélenchon. ¿Tenéis referencias por un modelo económico alternativo (como podrían ser el modelo correista por Ecuador, o el consenso de izquierda en Portugal)?

No queremos que nuestras medidas estén vinculadas a los dictámenes comunitarios, que en la actualidad solo van hacia una reducción de los derechos, una rebaja salarial y la destrucción del estado de bienestar. Acerca de los modelos económicos, no tenemos referencias específicas.

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Quedándonos en el programa electoral y en temas concretos, ¿cuál es la postura de Potere al Popolo acerca de drogas blandas y prostitución? Dos elementos que inciden en la economía sumergida y que tienen importantes implicaciones sociales.

Tanto el centroderecha como el centroizquierda han hecho reformas destructivas para las clases populares, para los trabajadores

Estamos totalmente de acuerdo con la liberalización y legalización de las drogas blandas. Es un razonamiento de carácter general e ideológico. Sin embargo, somos favorables por una cuestión práctica también: que la ilegalidad de las drogas financia las organizaciones criminales. Para defendernos de las mafias, tenemos que cortar las líneas de provisión. Acerca de la prostitución, por otro lado, el debate es más complejo y queda abierto. No tenemos una postura definitiva sobre el tema.

Habéis afirmado que no se aliarán con nadie, si consiguieran entrar en Parlamento. Dejando de lado este tema, entonces, ¿con quienes encontráis mayores afinidades desde una perspectiva teórica y programática?

Sí, vuelvo a decir que no nos aliaremos con nadie, si consiguiéramos superar el umbral electoral. Y, no, no encontramos afinidades con nadie. Sé que esto suena como una generalización. Sin embargo, hay una realidad que no se puede olvidar: independientemente de los eslóganes electorales, tanto el centroderecha como el centroizquierda han hecho reformas destructivas para las clases populares, para los trabajadores. Acerca del Movimiento 5 Estrellas, digo que ellos son populistas, nosotros populares. Tenemos posturas muy distintas sobre Europa y racismo, por ejemplo. Nosotros estamos en un bando bien definido: el bando de los pobres, de los trabajadores. Por eso, me parece que no hay ninguna compatibilidad con el Movimiento 5 Estrellas.

¿Qué sensaciones y expectativas tenéis cara a las elecciones del 4 de marzo? ¿Cómo pensáis proseguir vuestra actividad fuera de las instituciones?

Nuestra actividad en el territorio no va a cambiar. Seguiremos con nuestras luchas. Desde este punto de vista, no va a cambiar absolutamente nada. Obviamente, si consiguiéramos tener representación parlamentaria significaría poder ampliar y amplificar esas luchas, esas batallas. Sin embargo, nuestro objetivo es conservar ese patrimonio de luchas y asambleas, esa red de conexiones que se ha desarrollado alrededor de este proyecto. Este es el reto verdadero, más que las generales del 4 de marzo.


Entrevista realizada por Alessandro Faggiano (@AlessFaggiano)
Politólogo y redactor jefe de Termometro Político
Entrevista original en italiano por Termometro Político