JUAN CARLOS ROIS Y JOSÉ AMBRONA CÁRDABA

Los programas electorales y la Defensa | (2)

¿Qué se defiende? | ¿Cómo se defiende? | ¿Quién nos defiende? | ¿Qué presupuestos? | ¿Cómo se toman las decisiones? | ¿Qué política de personal? | ¿Qué política de armamentos? | ¿Qué presupuestos y qué deuda? | ¿Qué misiones e intervenciones?  Ver primera parte del trabajo

 

3.- ¿Quién nos defiende?

Aquí hay unanimidad en casi todos los partidos: nos deben defender los militares y las alianzas militares. Sólamente CiU propone “un servicio civil de paz que contribuya a la resolución de conflictos por la vía no militar”. ¿A qué se refieren? ¿A un servicio civil como aquel sustitutorio del servicio militar que tan amplia contestación y desobediencia tuvo entre la juventud?

Parece que en este punto no hay debate, sin embargo, habría que valorar si son los militares los que mejor pueden defendernos de aspectos como las catástrofes naturales (incendios, terremotos, nevadas), la ayuda humanitaria y la cooperación internacional, o podríamos desarrollar con mucha más eficacia unas estructuras civiles que se ocuparan de estos problemas. Es asunto no es baladí porque lo que estamos viviendo desde hace algunas décadas es la progresiva militarización de muchos aspectos que muy bien podrían -e incluso deberían- ser civiles. Nuevamente, pensamos que no debatir sobre este punto militariza a una sociedad como la española que ya lo estuvo más que suficiente durante 40 larguísimos años.

Como señuelo y para distraernos del debate verdaderamente importante, todos los partidos abogan por modernizar la carrera militar, revisar sus derechos y sus retribuciones, además de mejorar su calidad de vida y sus equipamientos.

Por último, hay que señalar que sólamente CiU defiende que “la política de austeridad pública debe comportar también la reducción del contingente de soldados y merineros profesionales y racionalizar el número de mandos”. Sin embargo, esta es una cantinela que se escucha desde las primeras modernizaciones que llevó a cabo en los años 80 el ministro Serra y nunca se ha llegado a concretar porque luego los partidos gobernantes prefieren dejar tranquilo al estamento militar.

4.- ¿Qué presupuestos?

La imprecisión al respecto es muy elocuente. Si atendemos a los constantes muestreos de opinión pública del CIS; la población española no se siente amenazada por enemigos de naturaleza militar o internacional y además no quiere gastar en defensa o, de poder elegir en qué tipo de rubros prefiere recortar, el gasto militar aparece siempre como uno de los candidatos a ello.

El tema es muy importante por cuanto que los presupuestos y las partidas a las que se designan éstos dan información sobre el tipo de despliegue, de misiones y la actuación que va a tener el ejército y nos permite discernir sobre las prioridades en relación a bienes sociales de significado diferente, pues como dijo al parecer Churchill por primera vez, si el dinero que hay es el que hay, con él podemos gastar o en cañones o en mantequilla, pero no en ambas cosas.

Hasta la fecha la estructura de nuestro gasto militar es singular: una parte ínfima, alrededor de 8.000 millones de euros, se establecen de forma transparente en los presupuestos generales del estado. Otra parte muy importante se compromete en programas de inversión de armamentos o en partidas de operaciones de paz, cooperación al desarrollo u otras y se disfraza bien en créditos otorgados por el Ministerio de Industria o por partidas asignadas a los Ministerios de Asuntos Exteriores y Cooperación (partidas OTAN, etc) y otros ministerios. Otros terceros rubros sencillamente no se asignan pero se sacan del Fondo de Contingencia. Ello equivale a un amplio gasto militar oculto en España que a estas alturas supone más de 50.000 millones de euros. Todo ello sin debate social y con la aquiescencia o el desconocimiento parlamentario. Nuevamente la soberanía ciudadana en temas de defensa se ve arrastrada por los suelos.

El PP no señala si su apuesta por la modernización del ejército supondrá un presupuesto mayor, menor o igual que el actual. Del mismo modo, el PSOE elude contestar a esta situación y tampoco dice qué gasto militar pretende mantener. Sin embargo, por sus actos les conocemos y ambos han optado siempre por aumentar el presupuesto militar sin ambages, aunque, como hemos dicho, ocultándolo contablemente. En concreto ambos partidos están de acuerdo en la actualidad (según sus posiciones en la Comisión de Defensa del Congreso) en el pago de la deuda impagable por adquisición de programas de armamentos por importe de más de 32000 millones de euros (lo que multiplica por cinco el presupuesto de defensa actual) y en seguir incrementando los gastos de inversión militares.

CiU calla en este tema. Pero UPyD propone “reactivar los programas de armamento y material suspendidos” y reclama “recuperar los niveles de inversión de pasadas legislaturas”.

IU se encuentra en el lado opuesto porque propone la disminución del presupuesto militar y reconvertir los programas militares en civiles. Ello es coherente con su apuesta por la seguridad humana como alternativa a la defensa militar

5.- ¿Cómo se toman las decisiones?

Ninguno de los programas leídos plantea expresamente cómo han de tomarse las decisiones. Esto equivale a dar por bueno el actual modelo, en el que todo lo relativo al planeamiento es decidido por una cúpula militar opaca que realiza los documentos de planeamiento, los cuales luego son aprobados sin su previo paso por el parlamento y sin luz ni taquígrafo, por el presidente de gobierno.

Es cierto que las decisiones sobre la participación de tropas españolas en misiones en el exterior son tomadas desde la pasada legislatura previo debate parlamentario; pero como toda regla tiene su excepción, la intervención en Líbia primero se adoptó y materializó y luego fue ratificada lo que dejó al parlamento vacío de esta principal función.

La transcendencia de este modo de tomar las decisiones es que los temas de defensa en realidad están sustraídos a la soberanía popular. Temas como si el armamento a comprar es de índole no ofensivo o defensivo, o susceptible de ser sentido como una amenaza por otros países, o netamente de proyección e invasión; sobre el nivel de endeudamiento asumible; sobre la consideración como industria estratégica o no de la industria militar, etc., toda ella de enorme importancia, son adoptadas sin control ni debate parlamentario previo y desde luego no forman parte ni de las agendas políticas de los partidos, ni de las mediáticas, ni tampoco de las sociales. Si es verdad el clamor social que se materializó en el 15 M de que “no nos representan” en muchos temas, en los temas de defensa ya es palmario.

6.- ¿Qué política de personal?

EL PP no señala tampoco los elementos esenciales para describir la política de personal que piensa desarrollar si gana las elecciones. Señala que pretende modernizar las fuerzas armadas y afirma como uno de los ejes de la política de defensa, prestigiar a los militares. Para ello ofrece tres medidas concretas de las que podría deducirse la política de profesionalización que se busca: a) reformar la ley de la carrera militar para dotar e profesionalidad, formación y futuro a los militares; b) desarrollar un plan de asistencia familiar para facilitar la movilidad geográfica, vivienda, sanidad, educación, idioma, conciliación de la vida familiar de los militares y c) facilitar el acceso a la nacionalidad española a los soldados profesionales que mantengan un compromiso con el ejército de dos años y sean de procedencia latinoamericana.

El PSOE tampoco aborda esta materia y se limita a señalar que contribuirá a la modernización de las fuerzas armadas mediante programas de formación.

IU propone “Separar por completo la presencia militar en la vida civil y política”. Como no lo explica más no sabemos a qué contexto se refiere y, por lo tanto, valorar esta propuesta es muy arriesgado.

UPyD propone mejorar las retribuciones a los militares, mejorar su calidad de vida y los materiales con los que ejercen sus funciones,

CiU concrete en un aspecto que no tocan los demás pero es muy importante: “La política de austeridad pública debe comportar también la reducción del contigente de soldados y marineros profesionales y racionalizar el número de mandos”. Ciertamente el ejército español viene siendo macrocéfalo desde tiempos de Franco, pero es una situación que, aunque muchas veces denunciada, siempre se olvida en aras de que no haya descontento militar y ruido de sables.

7.- ¿Qué política de armamentos?

Tampoco en este área los programas nos dan demasiadas facilidades. EL PP se limita a proclamar el principio general de modernizacion y a afirmar su compromiso activo en la Agencia Europea de Armamentos y su apuesta por la colaboración público privada para la gestión de los programas de armamento. Permítasenos añadir que la apuesta por la Agencia Europea de Defensa es el instrumento Industrial con el que Europa pretende responder a la hegemonía de Estados Unidos en materia de industrias militares y que promueve, junto con éste y otros países, la actual escalada de gasto militar.

El PSOE por su parte se limita a señalar su compromiso en la modernización mediante programas de armamentos que permitan ajustar nuestras capacidades defensivas al nuevo contexto de seguridad destinando los recursos y la tecnología necesarios.

IU en este punto también hace una propuesta netamente diferente: la reconversión de los programas militares en otros de carácter civil. Esta iniciativa promovería una desmilitarización de la industria militar y de la investigación hacia fines militares, con ello se avanzaría, coherentemente en las políticas de desmilitarización que promueve esta formación.

8.- ¿Qué presupuestos y qué deuda?

PP y PSOE no concretan en el tema de presupuestos. Sin embargo, es fácil inferir de sus políticas previas que van a seguir aumentando el gasto militar y escondiendo todo el que puedan en otros ministerios.

IU plantea la rebaja del presupuesto militar y dejar de catalogar a la industria militar como de interés estratégico. Además reclaman acceso libre a la información del gasto militar.

BNG propone que se avance en la transparencia y control parlamentario de los datos de xportaciones de material militar y de doble uso.

En el lado contrario se encuentra UPyD que reclama recuperar los niveles previos de inversión y gasto, además de reactivar los programas de armamento paralizados.

Ninguno de los programas señala ningún tipo de posición hacia la deuda impagable de más de 32.000 millones de euros en adquisición de armamentos que actualmente tiene España. Sólamente, consciente del enorme problema que supone, CiU propone hacer una auditoría a la deuda militar, hacer un mapa de los inmuebles de los que dispone el Ministerio de Defensa y que aquellos que sean de bajo uso “se cedan sin condiciones y de forma íntegra a las administraciones catalanas para destinarlas a fines sociales, culturales y de ocio”.

9.- ¿Qué misiones e intervenciones?

El PP y el PSOE apuestan por el incremento de la participación española en las misiones internacionales. El PP señala que pretende recuperar la influencia de España en los organismos internacioales y estar a la altura en los compromisos necesarios con la OTAN; la UE y la ONU. Se propone mantener un papel activo en la OTAN, estará abierto a la ampliación de dicha alianza a nuevos socios, impulsará el diálogo mediterráneo con el norte de África para conseguir estabilidad y apoyar la creación de un apolítica de seguridad y defensa de la UE en el marco de los compromisos de Lisboa y apoyar la cooperacion OTAN UE.

Por su parte el PSOE sigue igual tendencia y promete avanzar hacia la europa de la defensa en coordinación con la OTAN, participar leal y responsablemente en las misiones de paz internacional, apoyar las misiones de la ONU y luchar por la no proliferación de armas y el desarme y trabajar por la firma de un tratado internacional de comercio de armas.

IU tiene una línea claramente distinta: fomentar la prevención diplomática de los conflictos.

CiU propone aumentar las misiones de paz sin explicar cómo y por qué, en qué condiciones y para conseguir qué objetivos. Parece que lo único que les importa es aumentar las salidas del ejército fuera de las fronteras.

Juan Carlos Rois y José Ambrona Cárdaba | Colectivo Utopía Contagiosa