Messi, Ronaldo… Pagar impuestos, cuestión de democracia

Ana Echenique | La injusticia y la discriminación en el trato de Hacienda según el nivel económico y social de los ciudadanos son realmente escandalosas.

Leo Messi, saliendo de uno de los juzgados de Barcelona (Imagen de archivo)
Leo Messi, saliendo de uno de los juzgados de Barcelona (Imagen de archivo)

La deuda total del fútbol español suma ya 3.440 millones de euros, 50% más que hace una década

La humanidad ha pagado impuestos desde la noche de los tiempos. Es la condición sine que non para pertenecer a una sociedad en la que se comparten espacios y servicios. Es el modo de atender a las necesidades de las personas y hay que recaudar para que de ese “fondo común” se puedan beneficiar quienes se han caído del sistema, o nunca han estado en él. Es una inversión colectiva: si una población está sana, está formada e informada no será necesario tanto gasto en atención sanitaria y social. Será una sociedad más feliz y pacífica.

Por eso es incomprensible haber llegado a una situación absolutamente opuesta: una sociedad en la que unas decenas de personas ganan fortunas que no podrán gastar en toda su vida e, injustamente, sean los que eluden y evaden sus impuestos. Algo hemos hecho mal y no va a ser fácil cambiar esa trayectoria.

Me voy a referir al fútbol del que tanto ha tardado en destaparse lo absurdo del propio sistema en general y de sus estrellas en particular.

En 2013 la Fiscalía se querelló contra Messi y su padre por defraudar 4,1 millones de euros a Hacienda. El juez los imputó y la Abogacía del Estado hace la acusación. Esa Abogacía es el órgano público que defiende los intereses del Estado, en este caso, de la Agencia Tributaria ¡y de todos nosotros! La Fiscalía no le acusó porque se dijo que ¡no había “culpabilidad”: lo hizo sin saberlo pues de eso se ocupaba su papá!

Todo esto debería ser un escándalo para cualquiera que forma parte de ese 50% de trabajadores que ganan menos de 1.000€ al mes… ¡Pues no! Una campaña en redes sociales denominada #TodosSomosLeoMessi, promovida por la Junta Directiva del Club de Fútbol Barcelona, llegó a ser trending topic.

El papá contrató al ex magistrado del Tribunal Supremo Enrique Bacigalupo y al abogado penalista Javier Sánchez-Vera, que denunciaron "irregularidades" y "defectos" en la investigación de la Agencia Tributaria y en la instrucción judicial. Messi y su padre fueron condenados a 21 meses de cárcel, en sentencia firme ratificada por el Tribunal Supremo, por defraudar 4,1 millones de euros de 2007 a 2009, y finalmente, la Fiscalía aceptó cambiar la pena de prisión a Messi por una multa de 255.000 euros

Por su parte, Cristiano Ronaldo está denunciado por cometer cuatro delitos fiscales de 2011 a 2014 que suponen 14,7 millones de euros presuntamente defraudados a la Hacienda Pública. Con la llamada Ley Beckham se redujo muchísimo su tributación por considerarlo “impatriado” (firmó el contrato antes de acabar 2009). Ronaldo declaró que obtenía en España solo 14,9 millones (el 20% de los 74,8 millones de ingresos publicitarios de 2009 a 2014). Pero ha obtenido otros 75 millones de beneficio de 2015 a 2020 de los que solo declaró un 15%...

Y seguimos con el mundo del fútbol y Hacienda. Ángel María Villar (ex vicepresidente de la UEFA, vicepresidente de la FIFA, y presidente de la Real Federación Española de Fútbol desde 1988) pudiera haber incurrido en un delito de falsedad documental (seis meses a dos años), administración desleal (multa de 250.000 euros y prisión de cuatro a ocho años) y de apropiación indebida que puede rebasar los 250.000 euros (cuatro a ocho años), según los Técnicos de Hacienda.

También hay pago de presuntas comisiones a las empresas de Villar hijo y aumentos patrimoniales no justificados.

La deuda total del fútbol español suma ya 3.440 millones de euros ( 50% más que hace una década). Los clubes deben 230 millones de euros a Hacienda y el 67% de su deuda corresponde al sector privado.

Esto es la punta del iceberg de una realidad que hemos de afrontar y combatir ferozmente. La injusticia y la discriminación en el trato de Hacienda según el nivel económico y social de los ciudadanos son realmente escandalosas.

¿Por dónde empezamos?

En primer lugar, hay que trabajar en una nueva cultura fiscal desde el propio Estado basada en el sentido común, la justicia y la equidad. Hacienda tiene que ganarse el respeto y la confianza de los contribuyentes.

Tenemos que exigir la plantilla de funcionarios de la Agencia Tributaria (AEAT) necesaria como condición indispensable para acabar con el fraude fiscal.

Es urgente reglamentar la responsabilidad de los asesores fiscales y exigirles responsabilidades en los casos de presunta infracción o delito fiscales. Y debe establecerse la incompatibilidad entre antiguos cargos públicos y la asesoría o defensa de acusados, como en los casos de los futbolistas mencionados.

La Plataforma por la Justicia Fiscal nació como punto de encuentro para la reflexión, la denuncia de problemas fiscales, el análisis multidisciplinar de la fiscalidad y presentar propuestas por una equitativa democracia real que vele por sus ciudadanos u redistribuya la riqueza. Cuanto más se hable de todo esto, antes lograremos esa justicia fiscal que dignifica al país y a sus ciudadanos.

Ana Echenique | Miembro de la Plataforma por la Justicia Fiscal