El factor de sostenibilidad, nuevo engaño fiscal para pensionistas

Rodolfo Rieznik | A partir de 2019 se incluirán coeficientes, factores para reducir el cálculo de las pensiones a cobrar por las personas que puedan acceder al sistema jubilatorio.

Las pensiones máximas bajarán desde el año 2019. El Gobierno establece fórmulas matemáticas de insuficiencia de recursos para establecer las cuantías de las pensiones desde 2019 y ya se podrá ver cuánto bajarán en el simulador de la seguridad social, según anunció Tomás Burgos, Secretario de Estado para la Seguridad Social.


El factor de sostenibilidad es un eufemismo, porque no sostiene nada, al revés reparte desde el día de la jubilación nuestra calidad de vida inversamente proporcional a la esperanza de vida

Las pensiones, las cotizaciones sociales e ingresos fiscales necesarios para cobrarlas deben estar garantizados y no amenazados por comités de sabios que recomienden correcciones para reducir su cuantía. Que es lo previsto para 2019 cuando el factor sostenibilidad recorte las cuantías máximas de las pensiones.

Es evidente que la reciente evolución precaria del empleo en cantidad y calidad con sus correspondientes reformas (estructurales las llamó eufemísticamente el gobierno) castiguen los ingresos por cotizaciones sociales (i). Éstas, recaudadas por agentes activos del mercado de trabajo, asalariados y empresas, sobre todo, financian el sistema de seguridad social de dependencia, el retiro por jubilación, una de las formas de reparto generacional de las pensiones.

Una vez más la inteligencia se puso al servicio de los poderosos y no de los más débiles. ¿Por qué los expertos no propusieron recaudar más por la redistribución de las rentas de quienes más obtienen y tienen? ¿O recaudar más destapando el fraude fiscal y eliminando o reduciendo los mecanismos de elusión fiscal, prohibiendo la tributación por paraísos fiscales y persiguiendo a los evasores de impuestos? También eliminando los privilegios de los impuestos patrimoniales y otras muchas medidas posibles. Con mayor sentido cuando la estadística nos recuerda a diario el incesante aumento de la desigualdad económica en el reparto de los ingresos. En España, en particular, el crecimiento económico aumenta las rentas del capital en detrimento de las del trabajo.

A partir de 2019 se incluirán coeficientes, factores para reducir el cálculo de las pensiones a cobrar por las personas que puedan acceder al sistema jubilatorio: el FEI, factor de equidad intergeneracional según la esperanza de vida de la población y el FRA: Factor de revalorización anual, según la “salud” económica de las arcas públicas; es decir, la relación entre ingresos y gastos públicos. Ambos probablemente serán negativos para el cálculo: viviremos más y habrá déficit público, por tanto, de no mejorar la recaudación fiscal, haciendo que paguen más quienes más tienen, se recortarán las pensiones.

El FEI calculará una mayor esperanza de vida y la cuantía mensual de nuestra pensión se diluirá por la mayor expectativa de vida. ¡Qué paradoja de nuestra existencia! Vivir más tiempo en un mundo que progresa tecnológicamente y de mayor conocimiento es económicamente un castigo, no un privilegio para los ciudadanos.

Para entender cómo operan esos Factores veamos un ejemplo sencillo, pero no menos riguroso de lo que sucederá al aplicar el FEI. Supongamos que hasta finales de 2018, nuestra esperanza de vida después de los 67 años, edad mínima para acceder a una pensión pública, es de 20 años, hasta los 87. Simulemos también que nos corresponde una pensión de 1000 euros mensuales: el importe, la “hucha” teórica acumulada para esos 20 años, será (20*14 (pagas anuales) *1000=280.000 euros en total. Ahora bien, si la esperanza de vida, no la nuestra sino la prevista por la estadística, aumenta a principios de 2019 a 25 años (es decir es 1,25 superior a la anterior), la “hucha” de pensión teórica crecería a 350 mil euros. Es el mismo cálculo anterior, pero para 25 años. Pues bien, el mal factor de sostenibilidad supone que esa “hucha” hay que distribuirla en más años que la estadística muestra que vamos a vivir. En nuestra simulación partimos de los 350.000 euros que deberíamos cobrar en los 25 años por 1,25 (factor de aumento de esperanza de vida) que nos retrotrae a repartir la “hucha” original de 280 mil euros en los 25 años, esto es, en nuestro ejemplo, que no es exacto, es una simulación para facilitar la explicación, la pensión baja de 1000 a 800 € mensuales, si el factor de corrección es 1,25. Reiteramos que lo expresado es un ejemplo grosero, para subrayar el efecto perverso del FEI en las futuras pensiones. Está “exagerado” aquí para hacerlo evidente. Entre otras cosas porque la formulación definitiva no se conoce. Pero la filosofía de esa 'sostenibilidad' es esa. Castigar a los pensionistas, no sostenerlos. El sistema sería viable aumentando los ingresos públicos.

Defendemos el estado del bienestar como un derecho adquirido a la dignidad de los ciudadanos y no como adaptación a la desigualdad impuesta por la economía del “progreso” neoliberal.

El factor de sostenibilidad es un eufemismo, porque no sostiene nada, al revés reparte desde el día de la jubilación nuestra calidad de vida inversamente proporcional a la esperanza de vida. En el estado del bienestar de la posguerra europea vivir más no es un privilegio de ese bienestar es una condena económica. Como sistema solidario de reparto de la riqueza económica, las pensiones se basaron en que los trabajadores activos, en términos laborales actuales, sostienen el justo retiro de quienes han cumplido su ciclo vital laboral y se han ganado el derecho a retirarse con una vida digna. La mejora de la técnica y ganancias de productividad, resultado del mejor conocimiento de la humanidad en general, que genera menos asalariados y una economía más capitalizada y tecnológica, no puede ser una condena para los pensionistas porque se recaude menos en cotizaciones de asalariados. Al contrario, el progreso es un beneficio al que tiene derecho toda la ciudadanía y sólo se garantiza repartiendo solidariamente la riqueza creada. Hay que revertir el concepto de sostenibilidad de la pensión: no puede ser una confiscación para los jubilados sino garantía de vida y bienestar para su esperanza vital.

La suficiencia de las cotizaciones sociales y tributos que soporta nuestro sistema de pensiones debe estar garantizado. Establecer fórmulas o “algoritmos”, de moda en esta economía financiera que nos invade y nos obliga, cómo el perverso cálculo del factor de sostenibilidad de las pensiones, demuele y derrumba, más si cabe, los pilares del bienestar y los derechos conquistados por los ciudadanos.

Rodolfo Rieznik | Plataforma por la Justicia Fiscal


(i) En grandes cifras la presión fiscal es la suma de las obligaciones de pagos de los agentes económicos al sector público: de los más 300.000l millones de euros que recauda año el Estado: las cotizaciones sociales son más 115.000 millones y las pensiones 135.000 millones.