Es un lujo hacer turismo

José Mansilla | Mientras la economía parece salir de la agonía en la que se encontraba sumergida, la recuperación no ha llegado de igual manera para todos.

turismo2En el reciente monográfico del Institut Català d’Antropología (ICA) dedicado al turismo, Diàlegs d’antropologia i turismo. Etnografies i debats contemporanis, las autoras del mismo señalaban cómo “el turismo contemporáneo deviene un caleidoscopio, un refractor contra el cual nos observamos a nosotros mismos”. Con esta acertada frase, las antropólogas se referían al hecho de que el turismo, como cualquier otra actividad humana, reflejaría la naturaleza, las características, de la propia sociedad que lo produce y lo recibe.

Así, si miramos nuestro entorno más cercano, el propio Estado español, podemos ver cómo su sociedad es cada vez más dual, más diferenciada, y como esta dualidad se agranda con el paso del tiempo. Según un reciente informe elaborado por la Comisión Europea, la desigualdad, el riesgo de pobreza y la exclusión social son los grandes retos con los que se enfrenta la cuarta economía continental, la española. La desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es de las más elevadas de la Unión Europea (UE) y, además, continúa en alza. El Índice de Gini -un número entre 0 y 1, donde el 0 se corresponde con la perfecta igualdad (todos tienen los mismos ingresos) y el valor 1 se corresponde con la perfecta desigualdad (una persona tiene todos los ingresos y los demás ninguno)- también es de los más altos de la UE, tanto antes y después de aplicar los efectos redistributivos de los impuestos y las transferencias sociales de su mermado Estado de bienestar. El informe de la Comisión continúa diciendo que, pese al ritmo de crecimiento económico que se ha registrado durante los últimos años, la caída de las tasas de pobreza y exclusión social ha sido mínima y, en todo caso, únicamente desde el año 2015. Un hecho alarmante, a la vez que significativo, es que ya no basta con contar con un empleo para salir de dicha situación, pues el 13,1% de los y las trabajadoras se encuentra en situación de riego de pobreza. Esto significa que, aun trabajando, no pueden mantenerse por sí mismos, desmintiendo la conocida soflama neoliberal de que “la mejor política social es un puesto de trabajo”, y menos aún marcharse de vacaciones.

La desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre en España es de las más elevadas de la UE

Es más, según un estudio publicado en agosto de 2017 por el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuatro de cada diez españoles no pueden permitirse el lujo de cogerse una semana de vacaciones al año. Esto no quiere decir, tal y como señalan las encuestas, que la recuperación económica no haya traído, a su vez, una mayor presencia de los españoles y españolas en los índices de consumo turístico –un 4,6% más de viajes, un 3,5% más de pernoctaciones y un incremento en el gasto total del 5,3%-, sino que los que lo pueden hacer no son los mismos que lo hacían antes de la crisis y, además, lo hacen en condiciones diferentes, como indica el hecho significativo del incremento de facturación de los campings en un 9,9%.

Mientras, sin embargo, se incrementa en nuestro país el denominado turismo de lujo. Así, también según el INE, durante los primeros meses de 2017, los turistas que pernoctaron los hoteles de 5 estrellas incrementaron su número una media del 8,35% con respecto al 2016, alcanzando, para el caso de los y las españolas las 108.739, un 4,14% más que el año anterior y 15 mil pernoctaciones más que en 2015, el peor año de la serie. España es, además, el séptimo país del mundo por número de hoteles de esta categoría, con un precio medio de estancia hotelera general de 141 €/noche, aunque superando los 214 €/noche en Comunidades Autónomas como las Islas Baleares.

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Aun así, el turismo de lujo no es aún un segmento relevante para el general de las agencias españolas, si bien éstas señalan que existen algunas que están especializadas en atender a este tipo de viajeros. Este sería el caso de Catai Tours, una empresa que cerró su facturación en 2016 con más de 105 millones de euros, por encima de los 73 registrados solo un par de años antes, algo que supone un incremento del 20% anual. Un informe de 2014 denominado BlueRoom Project citaba, entre los principales destinos de los turistas del lujo españoles los siguientes: Emirato Árabes Unidos, Estados Unidos

India, Vietman, Myanmar, Australia, Sri Lanka, Dubai, Brasil, Laos, Malasia, China, Argentina y Japón, algo que indica, en línea con este mismo tipo de turista de otros emplazamientos, un gusto por lo exótico a la hora de viajar.

En definitiva, mientras la economía parece salir de la agonía en la que se encontraba sumergida, la recuperación no ha llegado de igual manera para todos y todas: los índices de desigualdad y exclusión así lo manifiestan, con distancias cada vez mayores entre los que más y menos tienen. Como no podía ser de otra manera, esto se ve reflejado también en el turismo donde, pese a la recuperación general del sector, también es posible intuir un proceso de reestructuración que manifiesta la estrecha vinculación entre esta actividad económica, aunque también de ocio, y la propia sociedad que la lleva a cabo pudiendo afirmar que, hoy en día, es un lujo hacer turismo.


José Mansilla | Investigador OACU // GRIT Ostelea