CONTESTA CARLOS CRUZADO | GESTHA

¿Qué conclusión nos deja el último curso fiscal?

Un año en el que han pasado muchas cosas que nos hacen reflexionar para llegar a una conclusión muy clara: la política fiscal en España no puede seguir así.

La amnistía fiscal ha sido el caso más grave, pero otras medidas que ha aplicado también chocan con el orden constitucional, ya que no cumplen con los principios de progresividad e igualdad fiscal del artículo 31.1 de la Carta Magna

Agosto, el mes de vacaciones por excelencia, está a la vuelta de la esquina. Por eso, antes de hacer las maletas, es conveniente hacer un repaso de lo que ha sido el último año en el ámbito fiscal. Un año en el que han pasado muchas cosas que nos hacen reflexionar para llegar a una conclusión muy clara: la política fiscal en España no puede seguir así.

En noviembre, tras unas segundas elecciones y la abstención del PSOE, Mariano Rajoy formó gobierno y mantuvo al frente del Ministerio de Hacienda a Cristóbal Montoro. Y desde Gestha ya avisamos de que tenía por delante muchas asignaturas pendientes de la legislatura anterior -como la puesta en marcha de una reforma fiscal integral y de un plan realista y eficaz de lucha contra el fraude-. Pues bien, en los meses que llevamos nada de esto se ha producido; es más, la situación respecto a noviembre es peor.

¿Por qué? Porque Montoro cada vez está menos legitimado para seguir dirigiendo el Ministerio de Hacienda. El duro varapalo que supuso la sentencia del Tribunal Constitucional por la amnistía fiscal le invalida para seguir llevando la batuta fiscal en España, pues ha demostrado que sus decisiones ya no es que sean erróneas y perjudiciales para la mayoría de los ciudadanos, es que son contrarias a la Constitución.

Con una recuperación económica en ciernes, es imprescindible que la fiscalidad acompañe y no se siga apoyando casi en exclusiva en los trabajadores y pensionistas, mientras que los más adinerados se benefician de unas condiciones más laxas

La amnistía fiscal ha sido el caso más grave, pero otras medidas que ha aplicado también chocan con el orden constitucional, ya que no cumplen con los principios de progresividad e igualdad fiscal del artículo 31.1 de la Carta Magna. Las reformas del IRPF bien lo han demostrado, ya que al final benefician a los que más ingresos tienen, mientras que las clases medias y bajas –sobre las que recae la mayor parte de la presión fiscal- apenas se benefician de esa rebaja impositiva.

Además, la seguridad fiscal tampoco se está cumpliendo, con medidas de quita y pon que se van adecuando a la situación y a las necesidades recaudatorias o electorales del Gobierno. Prueba de ello es el endurecimiento del pago mínimo adelantado del Impuesto de Sociedades un año después de aligerarlo, con el único objetivo de cuadrar las cuentas del año pasado a ojos de Bruselas, ya que es una medida que no tiene efectos duraderos, pues lo que se recaudó de más en 2016 se tendrá que devolver este año.

Todo ello con un fraude fiscal que no reduce el ritmo. Ahora es el mundo del fútbol el que más está saliendo a la palestra por casos tan graves como el de Cristiano Ronaldo, que declarará el próximo lunes por un presunto fraude de cerca de 15 millones de euros. Y mientras tanto, los ciudadanos ven cómo la Agencia Tributaria no llevar a cabo una lucha contra el fraude eficaz y eficiente, por los pocos medios que dedica a investigar el gran fraude –el de grandes fortunas y empresas-, que es el que concentra el 70% de la evasión en España.

Por ello, es imprescindible que la política tributaria de un giro de 180º el próximo curso porque la situación no debe ni puede seguir así hasta el final de la legislatura. Con una recuperación económica en ciernes, es imprescindible que la fiscalidad acompañe y no se siga apoyando casi en exclusiva en los trabajadores y pensionistas, mientras que los más adinerados se benefician de unas condiciones más laxas. Y tampoco podemos seguir con un nivel de economía sumergida que es de casi una cuarta parte del PIB -253.000 millones de euros-, ni permitiendo que grandes empresas y fortunas, que pueden pagar los asesores fiscales más especializados, se libren de tributar lo que les corresponde, en algunos casos rebasando la legalidad.

Así, al nuevo curso le pedimos un cambio de rumbo total en el Ministerio de Hacienda, empezando por el Ministro, que no es capaz de aplicar la política que realmente necesita este país. Pero mientras tanto...toca descansar para cargar las pilas para septiembre. Que tengan felices vacaciones.


CARLOCRUZADO

 

 

Contesta Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)