CONTESTA CARLOS CRUZADO | GESTHA

¿Cómo luchar contra la corrupción?

Según Transparencia Internacional, en el 75% de los casos de corrupción aparecen empresas radicadas en paraísos fiscales. Y probablemente se quedan cortos.

La guerra contra los corruptos pasa por alcanzar grandes acuerdos entre organizaciones supranacionales como la UE, la OCDE y la propia ONU

Los innumerables escándalos de corrupción han provocado, con razón, un gran hartazgo en el conjunto de los españoles y han agravado el deterioro de la conciencia fiscal. Pues bien, según Transparencia Internacional, en el 75% de estos casos aparecen empresas radicadas en paraísos fiscales. Y probablemente se quedan cortos. Así, en España, en todos estos casos, junto a maletines en altillos, bolsas de basura o cajas de seguridad repletas de billetes de 500 euros, aparece el rastro de compañías viajando por el mundo y aterrizando en algún territorio de escasa o nula tributación. Por ello, la guerra contra los corruptos pasa por alcanzar grandes acuerdos entre organizaciones supranacionales como la UE, la OCDE y la propia ONU. Y es que luchar contra los paraísos fiscales es, a fin de cuentas, luchar contra la corrupción.

Frente a estas tramas, que salpican a políticos y empresarios, siempre se destacan las derivas de fraude fiscal, muchas veces delictivas, que conllevan dichos escándalos y la ineficacia de la Administración tributaria para la prevención y detección de los mismos. Sin embargo, pocas veces se oye hablar de la responsabilidad que en muchos de esos casos ha tenido la escasa o nula eficacia de los órganos de control del gasto, que son, sin duda, los grandes desconocidos de los ciudadanos.

En este sentido, han fallado estrepitosamente no sólo los órganos de control de los ingresos -la AEAT y en menor medida las Administraciones tributarias autonómicas- sino también y, sobre todo, esos órganos de control del gasto, tanto externos como internos, el Tribunal de Cuentas y las cámaras de cuentas de las comunidades, la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), las Intervenciones de las comunidades y los órganos de intervención de la Administración local. Y el problema no es que estos órganos de control hayan detectado los supuestos de fraude y corrupción en una fase avanzada, sino que en la inmensa mayoría de los casos no se detectan, ni tan siquiera cuando se consuman. Por ello, ese modelo de control del gasto requiere una reforma completa.

De igual modo, resultaría fundamental controlar de forma intensa y rigurosa a todos los órganos y entes de la Administración, con independencia de su forma jurídica. Máxime teniendo en cuenta la tendencia que desde principio de la década de los 80 se comenzó a producir en cuanto a proliferación de organismos, agencias, fundaciones y entidades empresariales se refiere.

Por otra parte, el establecimiento de sistemas de alertas rápidas, como el que está elaborando la Generalitat valenciana, se trata de un acierto a la hora de detectar ciertos comportamientos en fases más tempranas, lo que sin duda resulta esencial para impedir muchos casos de fraude y corrupción.

Asimismo, uno de los problemas más acuciantes es la falta de medios. Sobre todo, en la IGAE, donde desde hace muchos años se contrata con firmas privadas de auditoría la realización de trabajos de auditoría pública, bajo el pretexto de la insuficiencia de medios. En este punto, resulta de vital importancia la coordinación efectiva y real entre todos los órganos relacionados con la prevención y lucha contra la corrupción. En definitiva, no es necesario crear más órganos, sino hacer que funcionen los que ya tenemos.

Por último, habría que establecer un régimen de responsabilidad de los gestores públicos, al margen de los actuales civiles, penales y contables, que suponga la asunción real y efectiva de lo que se denomina “responsabilidad política”. Pero si hay un tema sobre el que debatir en la búsqueda de soluciones es el de las “puertas giratorias”. Problema que, aunque afecta a muchos ámbitos de la Administración, en el Ministerio de Hacienda cobra una gran relevancia, a la vista de la pléyade de casos que van produciéndose. Es lamentable que profesionales que estaban en la lucha contra el fraude terminen, en muchos casos, asesorando a clientes sobre cómo eludir impuestos.

CARLOCRUZADO

 

 

Contesta Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)