LOS PRECIOS DE CONSUMO AUMENTARON UN 2,4% HASTA JUNIO

Se hunde la participación de los salarios en la renta mientras aumentan los beneficios empresariales

Los salarios pactados en convenio pierden un punto de poder de compra en los primeros seis meses del año, mientras que los beneficios empresariales han recuperado e incluso superado su nivel previo a la crisis.

Los salarios pierden participación en la renta generada en las empresas en 2017: mientras que la productividad por hora creció un 1,3% en el primer trimestre del año, el salario medio por hora se recortó un 4,5%

La variación anual de los precios en junio, 1,5%, se desacelera cuatro décimas con respecto a la de mayo, debido al fin del período de caída de los precios del petróleo observado durante los primeros meses del año pasado. El índice general converge aún más con la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni energía) debido que esta última acelera dos décimas su ritmo de crecimiento, 1,2%. La baja inflación estructural, que muestra el mantenimiento de la inflación subyacente en el entorno del 1% durante los últimos 11 meses, es preocupante, pues se basa en la desaceleración de la demanda interna, lo que significa menos empleo y una reducción más lenta del elevado paro. El crecimiento se mantiene alrededor del 3% gracias al aumento de la demanda externa, que tiene un reflejo social escaso ya que las exportaciones están muy concentradas en pocas empresas.

Los salarios pactados en convenio han crecido un 1,3% hasta junio, mientras que los precios de consumo aumentaron un 2,4%, resultando una pérdida de un punto en su poder adquisitivo en este periodo. Pero también han perdido también participación en el reparto de la renta generada en las empresas: desde 2012 el salario medio por hora aumenta por debajo del ritmo de crecimiento de la productividad nominal. En 2014 y 2015, con el inicio de la recuperación, esta tendencia parecía haber empezado a revertirse, pero volvió en 2016 y en el primer trimestre de 2017 se hunde la participación de los asalariados en la renta, con una caída del 4,5% del salario medio, mientras que la productividad aumenta un 1,3%.

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Esta negativa evolución se explica, para Comisiones Obreras, por la "cerrazón de las organizaciones empresariales a permitir que los trabajadores participen de la prosperidad de las empresas, por la reforma laboral diseñada para devaluar los salarios y cuya presión se mantiene también durante la etapa de recuperación, por un modelo de crecimiento que prioriza la amortización de la deuda de las empresas sobre la rebaja del desempleo, y por la falta de un presupuesto público que impulse el crecimiento económico".

El sindicato defiende que las subidas salariales negociadas en 2017 deben garantizar una mejora del poder adquisitivo y para ello es necesario que los convenios colectivos incorporen una cláusula de garantía salarial.