EL TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA DE CANTABRIA

Declaran nulo el despido de un sindicalista por “prácticas de coacción” de la empresa

El juez estima que lo que perseguía la empresa con el “despido fulminante” del sindicalista era atemorizar a la plantilla.

Foto: USO
Foto: USO

La sentencia ratifica que el despido fue realizado para atemorizar a la plantilla y evitar la implantación de USO en la empresa

El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) ha rechazado el recurso de la empresa GSW contra la sentencia del Juzgado de lo Social nº5 de Santander que declaró despido nulo de un sindicalista de USO, condenando a la empresa, a la readmisión inmediata y al pago de una indemnización de 9.000 euros en concepto de indemnización por vulneración de derechos de libertad sindical. Además, el TSJC condena en costas a GSW.

El TSJC ha ratificado punto por punto, la dura sentencia del Juzgado Nº5, que calificó de “voluntad represiva” la actuación de GSW y que lo que perseguía con el “despido fulminante” del sindicalista era atemorizar a la plantilla, para evitar la constitución del sindicato USO en la planta de Grupo Celsa en Cantabria.

Para el sindicato USO, esta nueva sentencia de despido nulo del TSJC pone en evidencia de manera flagrante que “la dirección de GSW ha actuado con prácticas de coacción y de opresión contra los trabajadores, vulnerando sus derechos constitucionales”. El sindicato también señala a la directora de Recursos Humanos, Rosa Castrillo, inspectora de Trabajo en excedencia y exdirectora general de Trabajo del Gobierno de Cantabria, como promotora e instigadora de la represión sindical. Por ello, el sindicato iniciará las acciones oportunas para que responda sobre su actuación tanto ante la Dirección General de Trabajo, como ante la Dirección Territorial de la Inspección de Trabajo en Cantabria.

Para el sindicato, esta resolución judicial de despido nulo “deja de nuevo en evidencia al Gobierno cántabro, que lejos de exigir el cumplimiento de los derechos fundamentales de los trabajadores a las empresas que subvenciona con dinero público – 15,5 millones la última ayuda a GSW-  mira para otro lado mientras se reprime a trabajadores sindicalistas”.


Fuente: USO