INFORME ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO

El 90% de las trabajadoras domésticas en el mundo no tienen protección social

60 millones de los 67 millones de trabajadores domésticos aún no tienen acceso a ningún tipo de cobertura de seguridad social.

Uruguay es uno de los países que ha ratificado el convenio sobre trabajo doméstico.
Uruguay es uno de los países que ha ratificado el convenio sobre trabajo doméstico.

La gran mayoría de los trabajadores domésticos son mujeres, quienes constituyen 80% de todos los trabajadores en ese sector a nivel mundial

En el mundo, 60 millones de los 67 millones de trabajadores domésticos aún no tienen acceso a ningún tipo de cobertura de seguridad social, señala un nuevo estudio de la OIT titulado “Protección social para los trabajadores domésticos: principales tendencias políticas y estadísticas”.

“La gran mayoría de los trabajadores domésticos son mujeres, quienes constituyen 80% de todos los trabajadores en ese sector a nivel mundial”, explicó Isabel Ortiz, Directora del Departamento de Protección Social de la OIT. “La mayor parte de su trabajo es subestimado y carece de protección. Cuando los trabajadores domésticos envejecen o sufren lesiones, son despedidos, sin una pensión o apoyo adecuado al ingreso. Esto puede y debe ser corregido”.

El trabajo doméstico es considerado un sector difícil de abarcar, en parte debido a que es un trabajo que se realiza en los hogares privados y, con frecuencia, para más de un empleador. Esta ocupación se caracteriza además por una rotación del empleo elevada, frecuentes pagos en especie, salarios irregulares y falta de contratos formales de trabajo.

BAJAS REMUNERACIONES

El trabajo doméstico se encuentra entre las ocupaciones con remuneraciones más bajas en el mercado laboral. Por lo general los países desarrollados presentan en promedio una menor cantidad de horas semanales trabajadas en el sector de trabajo doméstico, como por ejemplo en Suecia (31,5 horas, en 2007), España (25,9), Nueva Zelanda (21,8) y Noruega (14). Por el contrario, en los países en desarrollo la cantidad es más elevada, como en Namibia (62 horas, en 2007), Filipinas (53,3), Indonesia (51), Bolivia (47,2) y Brasil (36,8). Cuando se considera la región, Asia muestra los promedios más elevados.

El estudio advierte además que los trabajadores domésticos migrantes – estimados en 11,5 millones a nivel mundial – suelen enfrentar una discriminación aún mayor. Alrededor de 14 por ciento de los países cuyos sistemas de seguridad social ofrecen algún tipo de cobertura para los trabajadores domésticos, no confieren los mismos derechos a los trabajadores domésticos migrantes.

Déficits de cobertura de la seguridad social

En España sigue habiendo un 30% de los trabajadores domésticos están excluidos de la cobertura de seguridad social

Los mayores déficits en la cobertura de la seguridad social para los trabajadores domésticos están concentrados en los países en desarrollo. Asia y América Latina representan 68 por ciento de los trabajadores domésticos del mundo.

Sin embargo, el estudio constata que los déficits de protección social para los trabajadores domésticos también persisten en algunos países industrializados.

En Italia, por ejemplo, alrededor de 60 por ciento de los trabajadores domésticos no están registrados en, o contribuyen con, los sistemas de seguridad social. En Francia, el 30 por ciento de los trabajadores domésticos están excluidos de la cobertura de seguridad social.

En España se ha producido un incremento muy importante de afiliación desde 2011 con el cambio normativo de afiliación al régimen de la seguridad social. Se ha pasado de un 42,9 por ciento de afiliación a finales de 2011 (248.916 afiliadas sobre un total de 686.900 ocupadas) a una afiliación del 69,1% en  2015 (424.423 afiliadas sobre un total de 614.200 ocupadas). No obstante, sigue habiendo un 30% de los trabajadores domésticos están excluidos de la cobertura de seguridad social.

Otro aspecto a tener en cuenta es el grado de cobertura de los sistemas de protección social. En las regiones en desarrollo, las principales contingencias cubiertas son la asistencia médica (contributiva y no contributiva), las pensiones de invalidez, vejez y sobrevivencia — en su mayoría cubiertas por programas de seguros sociales, y las prestaciones en caso de accidentes del trabajo.

Por el contrario, se puede observar que las asignaciones familiares y la protección del desempleo son las ramas con mayores déficits de cobertura legal. En el caso de la protección del desempleo, en su mayoría se trata de programas contributivos, y se otorgan principalmente en países de alto ingreso. Sin embargo, destacan algunos programas contributivos en países en desarrollo como Sudáfrica, donde en 2003 las trabajadoras domésticas fueron incorporadas en el Fondo del Seguro de Desempleo.

Los países europeos han establecido la cobertura en la mayoría de ramas de la seguridad social, excepto para algunas contingencias como los riesgos del trabajo, que no están comprendidos en la cobertura en países como Irlanda, o como las prestaciones de desempleo, que en el caso de España están excluidas.

La protección social completa es posible

No hay ninguna razón que justifique que en España las trabajadoras domésticas sean el único colectivo de trabajadores sin derecho al desempleo, señala Joaquín Nieto

Joaquín Nieto, Director de la Oficina de la OIT para España señala que “atendiendo a los datos del Informe se demuestra que la protección social para este colectivo es factible y asequible ya que incluso en los países de bajos y medios ingresos, como muestra la experiencia de Mali, Senegal y Vietnam, lo han conseguido” y añade que “esa protección puede ser también completa, incluido el derecho a la prestación por desempleo que en países como España se podría implementar de inmediato”. “No hay ninguna razón que justifique que en España las trabajadoras domésticas sean el único colectivo de trabajadores sin derecho al desempleo”.

Los países que exhiben índices más elevados de cobertura efectiva de la protección social para el trabajo doméstico, lo han logrado mediante la puesta en práctica de una combinación de estrategias, que incluyen: la aplicación de la cobertura obligatoria en vez de voluntaria, esquemas de contribución diferenciada en relación con los aplicados al resto de trabajadoras asalariadas, subsidios estatales, incentivos fiscales, esquemas de afiliación para trabajadoras que laboran para más de un empleador (caso del multi-patrono) o que lo hacen en jornada parcial, programas de educación y sensibilización dirigidos a las trabajadoras domésticas y sus empleadores, el uso intensivo de tecnologías de información, la puesta en práctica del mecanismo “vale de servicio” y la introducción de esquemas de presunción

Convenio de la OIT: una herramienta para mejorar leyes y prácticas

En junio 2011 la OIT adoptó, el Convenio 189 sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos que, acompaña la recomendación 201, y que estable los estándares mínimos de protección para quienes desempeñan trabajo doméstico remunerado. Este Convenio tiene el objetivo de garantizar que las trabajadoras y los trabajadores del hogar puedan disfrutar de condiciones justas de empleo como el resto de los trabajadores, tener un trabajo y vida decentes.

Ya son 22 los países que han ratificado el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo y pasa a ser parte de su ordenamiento jurídico pero hay que seguir sumando muchos más.

Entre ellos España que aún no lo ha ratificado. Hacerlo supondrá un reconocimiento, esta vez pleno, de derechos para los trabajadores domésticos. Tan importante como lo fue, hace cuatro años, su incorporación a la Seguridad Social.