TEATRO I POEMAS DE SEXO EXPLÍCITO

VerSex: sexo y verso, compenetrados

Han bastado tres funciones únicas en el Teatro Alfil de Madrid para generar un inusitado interés por VerSex, un espectáculo con poemas de sexo explícito liderado por el escritor Fernando Marías. La buena acogida del público augura nuevas representaciones.

De derecha a izquierda: Fernando Marías, Carlos Salem, Espido Freire, Luis Eduardo Aute, Raquel Lanseros, Ana Merino. (Fotografías de Laura Muñoz Hermida y Javier Jimeno)
De derecha a izquierda: Fernando Marías, Carlos Salem, Espido Freire, Luis Eduardo Aute, Raquel Lanseros, Ana Merino. (Fotografías de Laura Muñoz Hermida y Javier Jimeno)

Larga vida a VerSex, cuya esencia se resume en esta explícita frase de Carlos Salem: Al pan, pan, y al coño, coño

Pensamos en el sexo a (casi) todas horas. No dejamos de hablar de sexo. Practicamos sexo. Menos frecuente es leer o escuchar poemas de sexo explícito (paradójicamente, no se han escrito a lo largo de la historia tantos como pudiéramos pensar). ¿Por qué no lo hacemos?, se preguntaron Fernando Marías y Raquel Lanseros. Y pidieron a un grupo de poetas y novelistas que escribieran composiciones literarias en las que estuviera presente el sexo de manera explícita, y que se atrevieran después a recitarlas en público. No se trataba de decir así, sin más, polla, coño o follar. Se trataba de construir una propuesta teatral atrevida y novedosa. Con la complicidad de la agencia literaria Dos Passos, diseñaron tres funciones de VerSex para el Teatro Alfil.

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Raquel Lanseros recita un poema durante el espectáculo VerSex.

Y como lo explícito es expresión clara y determinada de algo, las mujeres y los hombres que aceptaron el reto subieron al escenario y llamaron a las cosas por su nombre. Como en el sexo, cuando es intenso, sincero, caliente. Reunidos en torno a las diferentes maneras de narrarlo. Desde la terminología popular de uso cotidiano al aterciopelado envoltorio de recursos que ofrece la poesía. Versos clásicos y modernos, versos hondos y desenfadados, música en directo, historias que parecieron reales pero no lo eran, historias ficticias con apariencia de realidad... Desde la autoridad de Luis Eduardo Aute a los superpoderes de Cristina Fallarás (mejor verlo). De lo espiritual a lo gamberro, de la santidad al sadomasoquismo. Espido Freire, Carlos Salem, Raquel Lanseros, Luisgé Martín, Manuel Vilas... Fueron valientes. Se implicaron. No se desvistieron, pero se desnudaron. Y sus voces apelaron, estremecieron, rascaron el oído y otras zonas de la anatomía. Palabras que hablaban de nosotros, de nuestra esfera más íntima, de esos momentos, sublimes o terribles, que todos hemos vivido y reconocemos. Y provocaron risas unánimes, ligeras incomodidades, obvias complicidades, silenciosas identificaciones... Todo lo que tiene el sexo de lúdico, seductor, sorpresivo, sublimado, pasional, romántico, casual, destructivo, liberador, está y estará en VerSex. Un espectáculo abierto a la improvisación y a la interacción. Una brillante compenetración de sexo y verso.

VerSex enganchó. El público disfrutó porque desea ver algo nuevo, distinto. Porque el erotismo y el sexo edulcorado están muy vistos. Porque, en la vorágine de consumo compulsivo de experiencias que vivimos, reclamamos más, y más, y más. Como en el sexo.

El espectáculo crecerá, irá perfeccionándose, se abrirá a otras voces, añadirá nuevos elementos expresivos. Sus promotores confían en repetir funciones en Madrid y en otras ciudades. Larga vida a VerSex, cuya esencia se resume en esta explícita frase de Carlos Salem: Al pan, pan, y al coño, coño.