HISTORIA SOCIAL

Solidaritat Catalana

Este movimiento fue impulsado por grupos y partidos catalanistas en 1906 como respuesta a los hechos del “Cu-Cut!”.

Nicolás Salmerón, líder de la Solidaritat Catalana. (Imagen tomada de El Matí)
Nicolás Salmerón, líder de la Solidaritat Catalana. (Imagen tomada de El Matí)

El movimiento político unitario conocido como Solidaritat Catalana fue impulsado por grupos y partidos catalanistas en 1906 como respuesta a los hechos del “Cu-Cut!” y a la Ley de Jurisdicciones. El asalto a las redacciones de la revista satírica y de La Veu de Catalunya por parte de oficiales en 1905 al considerar que ridiculizaban al ejército, desencadenó un proceso por el que los militares consiguieron lo que llevaban tiempo reclamando, es decir, la intervención de la jurisdicción militar en los delitos contra los símbolos nacionales y contra el ejército. Al final, después de una intensísima polémica en las Cortes y en toda España, y que terminó fracturando al Partido Liberal, se aprobó la citada Ley de Jurisdicciones en 1906, consagrando la intervención del Ejército en la vida política.

La Solidaritat estaba presidida por Nicolás Salmerón e integraba a la Lliga Regionalista, el Centre Nacional Republicà, la Unió Catalanista, los carlistas, republicanos federales, independientes y una parte de Unió Republicana. Los radicales de Lerroux se mantuvieron al margen. Las organizaciones obreras crearon la Solidaritad Obrera en 1907 como alternativa de clase a la Solidaritat Catalana, considerada burguesa y nacionalista.

Las elecciones provinciales y legislativas de 1907 dieron un carácter de coalición al movimiento y sirvieron para definir unas bases en el conocido como programa del Tívoli. Este programa recogía la doctrina formulada por Enric Prat de la Riba en La nacionalitat catalana, donde afirmaba la voluntad nacionalista de Catalunya y la posición regionalista en España, defendiendo que esa voluntad nacionalista tuviera influencia en el Estado. Además, en el programa se exigía la derogación de la Ley de Jurisdicciones y se presentaban, pero con menos precisión, aspectos culturales, de dignificación del sufragio y mejoras económicas.

El éxito de las candidaturas de la Solidaritat fue total: 41 escaños de los 44 a los que tenía derecho Cataluña, con una participación del 67%. Pero la actividad parlamentaria de los diputados solidarios no sería tan fluida como se pensaba dada la hegemonía que pretendía la Lliga en su estrategia política en Madrid. El posibilismo de la Lliga, la aceptación del voto corporativo en el proyecto de reforma de la Ley de Administración local de Maura y el clericalismo, reflejado en cuestiones presupuestarias del Ayuntamiento de Barcelona, provocaron un claro distanciamiento de los republicanos y de los sectores más catalanistas y progresistas de la Solidaritat. Estos sectores acusaban a los regionalistas de mostrar muchas afinidades con los partidos dinásticos y de pretender integrarse en el sistema político central. En las elecciones parciales de Barcelona de 1908 los radicales de Lerroux derrotaron a la lista solidaria y en las municipales del año siguiente las formaciones antes integradas en la Solidaritat compitieron por separado. Los hechos de la Semana Trágica terminaron por liquidar la Solidaritat.