PREMIO NACIONAL DE NARRATIVA 2014

'En la orilla', de Rafael Chirbes, la novela de la crisis económica, social y moral

En 2007, el año previo al estallido de la crisis, Rafael Chirbes publicaba Crematorio, una auténtica disección de los tiempos de la burbuja. Con En la orilla nos narra las consecuencias que hoy vivimos. Una gran novela.

Ruinas modernas de la especulación
Ruinas modernas de la especulación

El escritor Rafael Chirbes, que irrumpió en el panorama literario español a finales de la década de los ochenta, con Mimoun y que con En la lucha final (1991) y, sobre todo, con La buena letra (1992) dejó clara su opción por insertar la conciencia crítica, la mirada entre realista y renovadora en la nueva narrativa española,  continúa con En la orilla (Anagrama) el retrato que inició de la crisis en su anterior libro Crematorio (2007). Si en aquella novela se adentraba en la realidad de la burbuja, en los años de euforia, especulación  y corrupción que convirtieron en una muralla de cemento y ladrillo buena parte de la costa mediterránea, en su nuevo libro bucea en la "podredumbre que había detrás" de la especulación, penetra en la trastienda que había tras la apariencia de modernización y avance que mostró España en los años inmediatamente anteriores a la recesión.

"Tenía que ser la novela de lo que ha quedado después", ha explicado Chirbes en declaraciones a diversos medios. En la orilla  retrata la vida de varios personajes en las cercanías del pantano de Olba, una localidad próxima a la costa y en la que permanecen tanto las huellas de la Guerra Civil como la marca casi imborrable de los abusos cometidos, de manera premeditada, por constructores y representantes políticos, abusos que han terminado por desfigurar el paisaje y corromper la vida de buena parte de sus habitantes.

Rafael Chirbes bucea en la "podredumbre que había detrás" de la especulación, penetra en la trastienda que había tras la apariencia de modernización y avance que mostró España en los años inmediatamente anteriores a la recesión.

El pantano sirve al escritor como metáfora para diferenciar los dos mundos en que se viven tanto los personajes como la propia realidad cotidiana del pueblo. "El pantano estaba quieto en los años pasados del ladrillo, estaba ahí muerto y seguía degradándose. Cuando a la gente le quitas el espacio tribal que comparte con sus vecinos, queda un pantano que sigue pesando mucho".

Con una fórmula que renueva el realismo social mezclando monólogos con diálogos y con el uso de la tercera persona,  Chirbes convierte la narración en un caleidoscopio en el que irrumpen la inmigración, el amor, la vejez o los negocios de los personajes. Tal y como él nos advierte, siempre hay una clara voluntad de mostrar las "contradicciones entre la ideología y lo que ocurre".

Esteban, cuyo negocio ha sido embargado y debe cuidar a su padre en estado terminal, cumple el papel de hilo conductor de la historia. Su situación personal  afecta al resto de los personajes: su degradación física, la enfermedad, no son obstáculo para mostrarse con dureza frente a una familia dividida por la herencia, pero elusiva de la responsabilidad de su cuidado.

 "La vejez es muy dura y esto se acaba, y acaba fatal, porque no hay ningún final bueno. Es ley de vida", explicó Chirbes.  En coherencia con ello,  considera que "mirar sin adornos" es otra de las características del libro. "Todos conocemos historias de padres con demencia senil, tubos...y a medida que se acercan a ti, van ocupando tu vida y tienen un papel más grande", señaló.

Detrás de esa degradación también se encuentra el dinero, que mueve las relaciones entre los personajes y es "el único refugio".  Eso se pone en evidencia en el monólogo final de Pedrós, el mayor empresario de la zona, monólogo en el ofrece al lector una radiografía que Chirbes califica como "mito del eterno retorno". "¿Dónde está el refugio? Donde esté el dinero y, por eso, todos hablan de él", señaló.

LA PRESENCIA ORIGINAL DE LA GUERRA CIVIL

Tampoco el amor sale bien parado. El dinero y la carencia de dinero acaban con su lirismo. "El amor es un hecho entre biológico y económico, las relaciones pueden ir bien porque nos atrae el cuerpo, pero como no te atraiga también la posición social puede llegar a ser un amor tormentoso",  destacó Chirbes.

Y, como telón de fondo,  la Guerra Civil española, que ha  condicionado y marcado el estatus de todos y cada uno de los personajes y, como consecuencia, definir su lugar en el mundo, su nivel de conciencia, sus futuras actuaciones. "Si uno se pone a mirar de dónde viene, probablemente cuando llegue a su padre o abuelo acabe encontrando el crimen original. Aquí hubo una guerra y uno es hijo de ese reparto, de los que fueron beneficiados o privados y, en medio un sector que fue las dos cosas".

De otro lado, Chirbes nos muestra personajes complejos, que huyen del lugar común y del arquetipo. Opta por contar la doble moral de las personas y sus "fingimientos" sin tomar partido ni juzgarlos.  De esta manera, elude juzgar a un personaje como "bueno o malo", ya que entiende que "si pones el dedo en la balanza, acaba saliendo un sermón".

"Es un libro contra la beatería, todos sabemos que nuestra posición no es la que debería ser. Pero al final, desayunar, comer, merendar y cenar son los cuatro problemas trascendentales para el que no tiene eso", resaltó.

LA ORFANDAD DE RUBÉN BERTOMÉU

Desde anteriores novelas como La caída de Madrid, La larga marcha o Los viejos amigos, Chirbes ha venido escribiendo el relato de las inquietudes de diversas generaciones de españoles a lo largo de más de 30 años, con el proceso de transición como punto de partida. Para el escritor, la sociedad española actual "no se diferencia tanto" con las que la han precedido.

"El alma tiene una composición que no se diferencia tanto con la de hace cincuenta años. Los comentarios en la sociedad profunda demuestran que sigue siendo igual de machista, igual de controladora, y que no ha variado nada. Al contrario, han venido otros males a sumarse a los anteriores", aseveró. Chirbes acabó con un recuerdo para el actor Pepe Sancho, recientemente fallecido y que dio vida en la televisión al personaje Rubén Bertomeu de su novela Crematorio. "Teníamos la complicidad de haber compartido personaje y Bertomeu se ha quedado huérfano porque una de sus reencarnaciones nos ha dejado", dijo Chirbes.

NOTA BIOBIBLIOGRÁFICA

Rafael Chirbes (Tabernes de Valldigna, Valencia, 27 de junio de 1949. Ha vivido en Marruecos (donde fue profesor de español), París, Barcelona, La Coruña, Extremadura, y en el año 2000 regresó a Valencia. Se dedicó a la crítica literaria durante algún tiempo y posteriormente a otras actividades periodísticas, como las reseñas gastronómicas (en la revista Sobremesa) y los relatos de viajes. Su primera novela, Mimoun (1988), quedó finalista del Premio Herralde y su obra La larga marcha (1996) fue galardonada en Alemania con el Premio SWR-Bestenliste. Con esta novela inició una trilogía sobre la sociedad española que abarca desde la posguerra hasta la transición, que se completa con La caída de Madrid (2000) y Los viejos amigos (2003). Con Crematorio (2007), un retrato de la especulación inmobiliaria, recibió el Premio Nacional de la Crítica y el V Premio Dulce