CONCIERTO SOLIDARIO CON BURKINA FASO

"Si la conciencia es el arma, la música es la munición"

Smockey y Sams'K Le Jah, figuras emblemáticas de la sociedad civil de Burkina Faso, ofrecen por primera vez en España un concierto de rap reggae con el que pretenden llamar la atención sobre la situación en su país, así como reclamar democracia plena y mayor protagonismo de la ciudadanía en los procesos de transformación social. 

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Karim Sama, más conocido por su nombre artístico Sams'K Jah, es un músico de reggae, locutor de radio y activista político, heredero del espíritu de Thomas Sankara, revolucionario marxista-leninista, anticolonialista y figura del Movimiento de Países No Alineados, que presidió Burkina Faso entre 1983 y 1987, cuando fue asesinado. Desde su programa de música en la radio FM Ouaga expresa sus puntos de vista políticos. Junto a Serge Bambara "Smockey" fundó en 2013 Le Balai Citoyen (La Escoba Ciudadana) un movimiento político popular que lucha contra la corrupción política y que se distinguió por su oposición al gobierno de Blaise Compaoré, jefe de Estado tras el derrocamiento y asesinato de Sankara. Ambos fueron mascarones de proa de la segunda revolución de Burkina Faso que obligó en 2014 a Compaoré a abandonar el poder y huir del país.

Por primera vez en España, y de de la mano de la Fundación Katiou, Smockey y Sams'K Le Jah, figuras emblemáticas de la sociedad civil de Burkina Faso, ofrecen un concierto de rap reggae cuyos objetivos son reclamar el protagonismo de la ciudadanía en los procesos de transformación social y recaudar fondos para ayudar a construir un futuro mejor para los niños y mujeres de su país. Exigen un verdadero Estado de derecho en un país condenado a la miseria, en el que se convive a diario con la muerte. En un continente que reclama dignidad, libertad y justicia.

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En un país que permanece entre los más pobres del mundo, sacudido por huelgas de los trabajadores del sector sanitario que paralizan por completo la atención médica, con la larga sombra de los militares -y del propio Compaoré- acechando, las recientes elecciones indican un incipiente proceso democrático, pero, en opinión de Smockey, "el nuevo Gobierno no ha hecho prácticamente nada. Es legítimo, pero post-insurrección, no ha arriesgado, ni siquiera hemos visto aún su programa político. Todo está al ralenti. No han adoptado medidas fuertes ni ejemplarizantes, todo lo que han hecho es amateur. Prioridades como la seguridad se toman a la ligera, el presidente es a la vez ministro de Defensa, y tenemos problemas internos con diferentes grupos armados pero también externos por la amenaza yihadista. Tenemos también aún una justicia a dos velocidades, este Gobierno aún no ha demostrado nada en este sentido, aún no hay una separación entre el  poder ejecutivo y el judicial, hay muchas cuestiones pendientes".

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Para definir la situación en Burkina no usan la palabra "incertidumbre". Sams'K Jah explica que "después de todo lo que ha ocurrido, tenemos confianza en el futuro del país. No es momento de echarse a dormir porque en el mundo entero digan que lo que ha ocurrido en mi país es extraordinario. Para nosotros no es suficiente, hay que ir más lejos. Venimos de veintisiete años de poder absoluto de Compaoré, con una mafia que tenía todo, que se permitía el lujo de cometer todo tipo de crímenes, hoy las aspiraciones del pueblo son enormes, y parece que el nuevo Gobierno no ha hecho nada. Nace un país nuevo pero con las mismas personas de siempre, las que pusieron en funcionamiento el sistema anterior, y no hay confianza suficiente en ellos. Tenemos que continuar sensibilizando y movilizando, hay que continuar con Balai Citoyen, con la presión ciudadana para alcanzar lo que buscamos, una verdadera democracia que tenga en cuenta nuestras aspiraciones, sobre todo las de la juventud, todo lo que concierne a la educación, al empleo, a la salud. No estamos en dinámica de incertidumbre, porque si fuera así estaríamos en riesgo de reencontrarnos con nuestro objetivo es la educación, por eso seguimos con plena actividad, con encuentros e intercambios con fuerzas de defensa y seguridad, con la policía, gendarmes, militares, pero también con estudiantes, agricultores, muchos contactos, con el mayor número posible de integrantes de la sociedad. Estamos llenos de esperanza".

Para Smockey, concertación antes de la acción: "Al menos tenemos una certidumbre: Nada está fijado para la eternidad. Ahora podemos detener por la fuerza de la ley cualquier acción de cualquier gobierno, sea del tipo que sea. De momento el Gobierno no ha mostrado demasiada voluntad de hacer cosas, pero somos positivos, pensamos que 2017 será determinante para que este Gobierno restaure la autoridad del Estado, que haga respetar su autoridad".

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Respecto al papel de los músicos, recuerdan la importancia tanto de la tradición oral de su país como el paso adelante que significó el compromiso público y político de músicos como ellos a través del movimiento Le Balai Citoyen. "Además de cantar, el compromiso es estar en la calle. La música es importante si, además del discurso, hay acción. Seguiremos organizando conciertos populares, que terminan convirtiéndose en verdaderos mítines, con mensajes destinados a despertar la concienciasde la gente. Ocurre lo mismo en Congo, Senegal, Mauritania, Mali... Cada vez hay más artistas decididos a ocupar la primera línea en lo que concierne al combate en el terreno político", dice Sams'K Jah"Si la conciencia es el arma, la música es la munición para alcanzar el espíritu, para reunir a la gente, para movilizarla. Es un arma de solidaridad entre los pueblos", añade Smockey; "y nuestro papel es importante porque, frente a los escritores o dramaturgos, que no se ven, apenas salen en televisión, a nosotros se nos conoce, tenemos más facilidad para reunir a la gente; de todas formas, antes que músicos somos ciudadanos, y tenemos la responsabilidad en el espacio en el que vivimos"

Además del concierto del viernes 2 de diciembre, tendrán un encuentro con la comunidad burkinesa y con ONG`s que trabajan en aquel país. "Queremos contactar con todos los sujetos, promover la solidaridad entre los pueblos, compartir el calor de Burkina aquí en el frío madrileño, trasladar el mensaje del cambio", señala Sams'K Jah. Este jueves se han reunido con diputados y miembros de Unidos Podemos, a fin de contrastar experiencias."Podemos ha demostrado que la fuerza de la sociedad civil se ha convertido en acción política directa. Aquí hemos encontrado más similitudes con nuestra situación que en Italia, por ejemplo. Creemos que hay que seguir generando nuevas dinámicas, sobre todo entre los jóvenes, y con la música como aliada", explica Smockey. Los músicos apuestan por la implicación de los jóvenes en programas políticos participativos, aunque en Burkina Faso esa posibilidad es todavía solo un deseo.

Concierto: Viernes 2 de diciembre a las 20 horas en la Sala SHOKO de Madrid

Pueden adquirirse las entradas en Ticketea y a la entrada