LIBROS | APARECIÓ EN 1989 EN UNA PEQUEÑA EDITORIAL.

La nueva vida de 'Mar de octubre', la primera novela de Manuel Rico

El mundo digital ofrece nuevas posibilidades a la reedición. Manuel Rico, que en 2012 publicó en digital Días de los ochenta, sus diarios entre 1985 y 1991, ha decidido hacer lo propio con su primera novela, Mar de octubre. Una nueva vida en el emergente ecosistema digital.

Manuel Rico, quien el pasado año ganó el Premio Internacional de poesía Miguel Hernández con Fugitiva ciudad  (Hiperion, 2012) y en 2009 el Ramón Gómez de la Serna con su novela Verano (Alianza, 2008), acaba de publicar, en versión digital y en una plataforma de edición y venta por Internet, su primera novela, Mar de octubre, en una edición rigurosamente corregida y revisada. La novela, cuya primera edición data de 1989, cuenta el retorno de un escritor a los lugares de los veranos de su adolescencia con la decisión de resolver los enigmas que envuelven a lo que pudo ser un crimen o una muerte accidental.  Han pasado veinte años desde entonces, el país vive en democracia, pero la desmemoria intenta correr una telón de sombra sobre los últimos años de la dictadura. Una trama propia del género negro es la excusa para adentrarnos en un mundo relegado y maldito, para llevarnos al tiempo de la felicidad de las vacaciones de la primera juventud y para recorrer sus escenarios bajo las sombras y los tonos grises del otoño y la lluvia. Con Manuel Rico hemos hablado de esta singular iniciativa:

Nueva Tribuna: Mar de octubre, tu primera novela, apareció en 1989. En una editorial pequeña como Fundamentos y sin ningún aparato publicitario… ¿Qué significó para ti?

Manuel Rico: Estuve tres años escribiéndola y era la expresión más clara de mi doble necesidad literaria: hasta entonces había publicado poesía --dos libros, Poco importa romper con las alondras (1980) y el El vuelo liberado (1986) y algún que otro cuento. Me di cuenta, cuando la terminé, de que la novela no iba a enterrar a la poesía, de que eran dos campos complementarios para trasladar al lector lo que yo quería contar y cantar. De hecho, mientras escribía Mar de octubre escribí buena parte de los poemas de mi tercer libro de poemas, Papeles inciertos (1991).
 

NT: Pero publicar novela era llegar a más lectores, salir del reducto minoritario de la poesía…

MR: Bueno, no creo que llegara a muchos más lectores de los que había llegado con mis poemarios. Publicar en una editorial pequeña, aunque sea novela, supone un corsé muy notable a la hora de las ventas, de la difusión, de la publicidad, salvo que coincidan una serie de factores (una gran crítica junto a la temprana aparición en los suplementos más importantes del país y el “boca a oreja”). No fue el caso. Tuvo pocas reseñas, aunque magníficas. Recuerdo especialmente las de dos expertos más que prestigiosos: Pablo Corbalán, casi un mito en el mundo de la crítica de aquellos años, y Santos Sanz Villanueva. Pero eso no fue óbice para que la novela pasara casi inadvertida.

NT: Fue un momento muy especial: finales de los ochenta, nueva narrativa española, la literatura de la transición. ¿Cómo viviste aquello?

MR: En aquellos años había un boom de la novela española, sobre todo de la escrita por jóvenes nacidos en los cincuenta, una generación que tomaba el relevo a la de los narradores de los 60 y 70: Muñoz Molina, Llamazares, Marías, Gándara, Rosa Montero. acompañaban en aquella eclosión a otros algo mayores como Mateo Díez, Merino, Molina Foix, Longares, Vázquez Montalbán. Todos, salvo Llamazares, eran casi en exclusiva narradores. Yo era conocido (con todas las cautelas del término) como poeta y no era fácil “colar” la novedad entre narradores puros. Si a eso añades que no formaba parte de catálogos como los de Seix-Barral, Alfaguara o Destino, por ejemplo, no es difícil entender las dificultades. Pero viví muy intensamente su pubicación, y la aparición de las primeras críticas… En aquellos años todo nacía: florecían las escuelas de letras, Madrid era un hervidero de nuevas revistas, las editoriales hacían una apuesta renovada por la litertura española y estábamos construyendo la democracia. Era el tiempo de la "movida" madrilleña pero también el de otras "movidas": en la literatura, en el urbanismo con el nuevo plan de Madrid, en la política, en el sindicalismo...

NT: ¿Se encuadraba en alguna tendencia dominante en la época?

MR: De manera muy parcial. Escribí Mar de octubre para dar respuesta a una necesidad íntima, literaria, que no encontraba cauce en la poesía, pero también para salir al paso de una cierta hegemonía de la literatura “light”, alejada de la crítica social. Entonces se descalificaba gran parte de la novela española del cincuenta, el realismo crítico de la posguerra en Italia (Vittorini, Sciascia, Pavese, Morante), la novela más realista de la generación perdida norteamericana,  y yo estaba convencido de que había que recuperar el impulso crítico, que la realidad de la transición exigía una mirada hacia nuestro pasado inmediato, hacia la dictadura sin dejar de lado la verdad última de toda obra literaria: la calidad, el lenguaje revelador. Con Mar de octubre lo intenté…

NT: Pero Mar de octubre tiene mucho de novela negra: una investigación sobre una muerte ocurrida veinte años atrás, una investigación con trazas policiales. Enlaza, si me lo permites, novela negra con realismo…
 

MR: Bueno, si lo quieres llamar así. En las pocas declaraciones que pude hacer en la época, yo hablé de realismo reflexivo. Pablo Corbalán tituló su crítica en El Mundo “Realismo testimonial”. Sanz Villanueva habló en su reseña en Diario 16 de "una especie de autobiografía moral, la de las aspiraciones y decepciones de la promoción que era joven por los años sesenta". En la novela cuento el regreso de un escritor treintañero a un lugar de la costa mediterránea, a un pueblo del Mar Menor donde pasaba sus veraneos de adolescencia. Y lo hace impulsado por la persistencia de un recuerdo traumático, por la necesidad de incorporar ese recuerdo a una novela que está escribiendo…

NT: ¿Y es ahí, en la recuperación del pasado del protagonista donde es visible la crítica, el testimonio?
 

MR: El novelista, Martín Revuelta, y los personajes que van apareciendo, evocan los años 60, la vida en la costa, el nacimiento del boom turístico al tiempo que el franquismo actuaba con toda  dureza. Intenté reconstruir la mezcla de euforia, olvido y miedo que yo recordaba de aquellos veranos. Las músicas de entonces, las costumbres de una juventud despolitizada, la corrupción de una clase que ya entonces programaba grandes urbanizaciones en la costa…. Y el amor adolescente, y el mar… Pensaba (y lo pienso ahora con más intensidad quizá) que era imprescindible que la novela no diera la espalda a la más cruel memoria de la dictadura. Eso intenté con Mar de octubre.   

NT: Octubre, la costa mediterránea, los paisajes y pueblos de los alrededores de una ciudad como Cartagena. En la novela ocupan un lugar muy destacado…

Cuando la escribí tenía muy presente una experiencia vivida, con mis padres, en octubre de 1970: quince días de vacaciones en un pueblecito del Mar Menor, en el apartamento de unos familiares. Recordaba los pueblos solitarios, las urbanizaciones vacías, los primeros edificios de La Manga viviendo un letargo gris… Eran escenarios fantasmas que regresaron con la novela. Martín los recorre, intentando aclarar una muerte o un asesinato, en pleno otoño: bajo la lluvia, bajo cielos entoldados, con los grandes bloques de apartamentos vacíos, con muy pocos bares abiertos… Los escenarios de las vacaciones veraniegos convertidos en ciudades fantasmales que se miran en el mar….

NT: ¿Por qué la reeditas ahora, en versión digital y en la más poderosa plataforma de venta por Internet?

MR: Durante algunos años, la estuve corrigiendo a fondo. El texto de la primera edición tenía algunas impericias, también excesos de lenguaje, que siempre quise corregir. A lo largo del tiempo he ido abordando, con rigor y tenacidad, esas correcciones. Creo que la novela, así, mejora sustancialmente en relación con la que apareció en 1989.  Y aunque no descarto su reedición en papel, he decidido hacer un experimento contando con la omnipresencia de las nuevas tecnologías y el universo del e-book.  Quiero llegar a nuevos lectores, quiero que Mar de octubre tenga una nueva vida porque creo que los temas que aborda mantienen plena vigencia  al día de hoy, en estos tiempos de crisis de valores y de intentos de regresión política, social, económica e institucional. Estoy convencido de que en la novela se reconocerán incluso los lectores más jóvenes. ¿En una plataforma poderosa, dices? Bueno, es el cauce que permite situarla en el mercado a precios muy asequibles, que evitan que el lector potencial utilice la excusa del alto precio para no acercarse a ella…  Una segunda vida en un nuevo “ecosistema editorial”, así lo resumiría.

"Quiero llegar a nuevos lectores, que Mar de octubre tenga una nueva vida porque creo que los temas que aborda mantienen plena vigencia al día de hoy".

 

NT: Eso quiere decir que utilizarás ese cauce con nuevos libros. El pasado otoño publicaste, también en formato digital, tus diarios de los ochenta (Días de los ochenta), precisamente los diarios que acompañaron, según cuentas en el prólogo, la escritura de Mar de octubre.

MR: Este sistema lo utilizaré para la comercialización de novelas hace mucho tiempo descatalogadas y cuya reedición quince o veinte años después de que dejaran de ser “novedad”, suele ser un negocio ruinoso para las grandes editoriales, ahora dedicadas en gran medida a descubrir tramas vaticanas,  potenciales best-sellers con sustrato medieval o decimonónico o variaciones diversas sobre misterios museísticos. Por ejemplo, estoy corrigiendo a fondo mi segunda novela, Los filos de la noche  (1990), con el mismo destino que Mar de octubre. Y he concluido la preparación de un volumen en el que incluyo buena parte de mis ensayos o artículos largos  escritos en el último cuarto de siglo sobre narrativa, trabajos que considero de gran utilidad para el lector de hoy y que tenía dispersos e inencontrables. También es posible que salga en el mismo formato el segundo volumen de mis diarios, titulado provisionalmente, Umbral de un siglo. Veremos…

NT: O sea, que has decicido utilizar a fondo el entorno digital.

MR: Más o menos. Estoy convencido de que ofrece inmensas posibilidades a la literatura. En el caso de Mar de octubre, por ejemplo, permitirá no sólo que la novela tenga una "segunda vida". He abierto un blog que todavía no he hecho público en las redes sociales titulado "La mirada ajena". En él estoy volcando las críticas más destacadas a mis libros. Doy salida con ello a un problema que, seguro, tenemos todos los escritores: la acumulación de centenares de críticas y artículos en carpetas inaccesibles, de casi imposible gestión. Las ordeno y las pongo a disposición del lector. En breve publicaré en ese blog las críticas de Corbalán y Sanz Villanueva a las que antes me he referido: quien lea por vez primera la novela podrá acceder, con un "clic", a ellas, conocer lo que se escribió sobre el libro, algo que de otro modo sería imposible. Las redes sociales aportan grandes posibilidades de difusión, de captación de lectores... Interactividad, simultaneidad de tiempos, accesibilidad. A favor de la literatura.

Mar de octubre se puede adquirir y descargar en el siguiente enlace por el precio de 1,01 euros: MAR DE OCTUBRE / Manuel Rico