UNA OBRA DE JOSÉ ANTONIO VIDAL CASTAÑO

La España del Maquis (1936-1965)

Mercedes Yusta | El maquis, la guerrilla antifranquista que se desarrolló durante la posguerra en una buena parte de la España rural, es un fenómeno relativamente mal conocido por el gran público.

El maquis, la guerrilla antifranquista que se desarrolló durante la posguerra en una buena parte de la España rural (y en algunas ciudades como Granada y Barcelona), es un fenómeno relativamente mal conocido por el gran público, a pesar de haber sido objeto de un número creciente de trabajos en los últimos años. Entre sus muchos méritos, el libro de José Antonio Vidal Castaño tiene el muy principal de hacer accesible a un publico no necesariamente especialista un relato a la vez ameno y riguroso de la historia de los hombres, y algunas mujeres, que no se resignaron a la victoria final del Caudillo y a la represión en la que su dictadura sumió a buena parte de la población española. Vidal Castaño aborda el relato de esta lucha estableciendo, desde el primer momento, la filiación del movimiento guerrillero con el Ejército republicano y con el proceso mismo de la guerra civil. También tiene muy presente el marco europeo en el que se desarrolla la resistencia antifranquista durante la posguerra, un marco que en una medida muy importante explica el sentido que le dieron sus protagonistas y hace inteligible su oportunidad histórica. La resistencia española es así continuidad y prolongación no sólo de la guerra civil española, sino también de la batalla que se estaba librando en una buena parte de Europa entre fascismo y antifascismo: así lo entendieron numerosos militantes que, tras haber combatido en el Ejercito republicano, participaron en la Resistencia francesa para posteriormente volver a atravesar la frontera y participar en el maquis español. Vidal maquCastaño se detiene en la estrecha relación entre los exiliados españoles en Francia y el inicio de la actividad resistente en el interior, pero también en el parentesco entre las historias cruzadas de la Resistencia francesa y la resistencia antifranquista española.

El relato nos conduce así hacia las “invasiones” guerrilleras de 1944 a través de los Pirineos que, si bien fracasaron en su objetivo de establecer una “cabeza de puente” en la España franquista para forzar una intervención aliada (pues no otro era el objetivo de una operación que de otra manera parecería suicida), marcaron el comienzo del auge de la actividad guerrillera en el interior de España. Pero el fracaso de las “invasiones” también supuso el inicio de la operación de toma de control del Partido Comunista de España sobre la actividad resistente en el interior. El autor se detiene en las tramas conspirativas y luchas por el poder, dignas de una novela, que agitaron a la dirección del PCE con respecto a la organización y control de la guerrilla y que tuvieron como epicentro la persona de Jesús Monzón. Como en otros momentos del libro, saber historiográfico e imaginación literaria o cinematográfica se combinan en la pluma de Vidal Castaño, que no sólo se emplea en recomponer un episodio central en la historia de la oposición antifranquista mediante las pruebas recopiladas por los historiadores, sino que se sirve del imaginario colectivo que de estos acontecimientos han transmitido la literatura y el cine para componer un relato ágil y eficaz, pero no por ello menos riguroso. 

En los capítulos siguientes, Vidal Castaño entra en el núcleo del sujeto y establece la naturaleza y la organización de los grupos guerrilleros, deteniéndose particularmente en dos ámbitos geográficos: Andalucía, escenario de la actuación de varias agrupaciones guerrilleras, y el amplio territorio controlado por la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, con alguna incursión también, tan sugestiva como indispensable, por los territorios de la guerrilla anarquista catalana. Vidal Castaño conoce estos territorios guerrilleros de primera mano, en particular el territorio de la AGLA, al que dedicó su excelente libro La memoria reprimida: historias orales del maquis o, desde un enfoque literario, el reciente Asalto al tren pagador.  Si bien el libro no pierde en esta parte su carácter divulgativo, al que contribuye grandemente una escritura ágil y amena, Vidal Castaño también aporta elementos novedosos y hasta polémicos, como cuando aborda la desaparición, asesinado por sus propios compañeros, del guerrillero y ex comandante del XIV Cuerpo de Guerrilleros Juan Ramón Delicado, o la muerte nunca esclarecida del dirigente de la AGLA Pelegrin Pérez. En fin, Vidal Castaño reserva una parte de su relato a protagonistas que los relatos al uso de la guerrilla han dejado demasiado a menudo en la sombra: las mujeres que compartieron el espacio de lucha en el monte con los guerrilleros. Y, al cerrar su libro con un balance sobre la agónica lucha de los guerrilleros antifranquistas, no rehúye ni las preguntas incómodas, ni la evocación de la dureza de un tiempo en el que, años después de finalizada la guerra civil, la violencia armada volvió a manifestarse y a ser pretexto para una represión implacable y, demasiado a menudo, indiscriminada.

Con la misma inteligencia narrativa y sensibilidad histórica demostrada en anteriores trabajos, tanto ensayos como ficciones, José Antonio Vidal Castaño nos entrega un libro necesario, un libro que no existía todavía, a medio camino entre la rigurosa investigación historiográfica, tal vez demasiado árida en ocasiones, y la no menos rigurosa divulgación histórica. Un libro en el que el lector o la lectora tal vez no encuentre « un sistemático afán por la información pormenorizada —que también en algunos casos, y con ciertos ejemplos— pero si, un afán por el análisis y la reflexión, por la síntesis ». Y de ello andábamos bastante necesitados.