CASA-MUSEO DE FEDERICO GARCÍA LORCA EN GRANADA

García Lorca, un maestro

En el día de las y los maestros es pertinente recordar a Federico García Lorca.

García Lorca sigue muy presente en la memoria y la historia mundial. Pese a que su cuerpo continúa desaparecido después de ochenta y un años, su figura y su obra nos mantienen firmes en la defensa de la cultura, la libertad y los ideales republicanos.

El 15 de mayo se celebra en Colombia, desde 1950, el día del maestro. Para mí, Federico García Lorca fue y sigue siendo un gran maestro. Un adelantado a su tiempo: el poeta español más leído de todos los tiempos, autor teatral, intelectual y activista político. Cuestionado por sus ideales, discutido por su sexualidad y perseguido por no ser uno más.

En su corto pero extenso e intenso caminar marcó tres grandes hitos: El Rinconcillo, Gallo y La Barraca. La tertulia, el periodismo y el teatro, tres maneras de comunicar, de educar y de compartir todo lo que llevaba dentro.

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Foto de Federico dedicada a su amigo “Pepito” y retrato de Lorca obra de José Caballero (ambas en la casa museo del poeta en Fuentevaqueros)

De la revista dijo el propio autor: “Cinco o seis veces ha estado esta revista a punto de salir. Cinco o seis veces ha querido volar. Pero, al fin, está entre nosotros viva, con ganas de vivir mucho tiempo: y olorosa a tinta de imprenta… Revista de Granada para fuera de Granada, revista que recoja el latido de todas partes para saber mejor cuál es el suyo propio: revista alegre, viva, antilocalista, antiprovinciana, del mundo, como lo es Granada.” Finalmente solo vivió dos números.

Escribió El público para denunciar la hipocresía y reclamar libertad e igualdad a través del surrealismo; también amó el cante jondo y murió por cantar a la libertad, a la cultura y a la educación republicana.
Esa que estaba presente en la Constitución de la República española de 1931 al sancionar la libertad de conciencia (art. 27), el derecho a emigrar o inmigrar (art. 31), la libertad de ideas y opiniones (art. 34), el trabajo como una obligación social para una existencia digna (art. 46) y la enseñanza laica e inspirada en valores de solidaridad (art. 48).

Esa que se demanda en la sociedad colombiana y que hoy quince de mayo se recuerda celebrando el día del maestro (y la maestra). Como la vida está llena de curiosidades, dicha festividad coincide con unos momentos en los que el colectivo de docentes de la educación pública colombiana está demandando derechos y reconocimiento. Que el propio ministerio de Educación declare que “durante esta semana reconoceremos la importante labor de los maestros de Colombia”, mientras maestras y maestros están en paro nacional indefinido desde el pasado jueves 11 de mayo forma parte de esas inconsistencias.

Parece que la consigna del presidente Santos es llamarles al diálogo para levantar un paro que afecta a casi ocho millones de estudiantes de instituciones educativas públicas: “Mi invitación en el #DíaDelMaestro es a que dialoguemos y solucionemos diferencias en pro de la educación de nuestros hijos y su futuro”, según dicen que anunció en su cuenta de una de las famosas redes virtuales.

Cuando precisamente lo que reclaman desde la Federacion Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE) es dialogar sobre condiciones como las salariales respecto a otras personas empleadas públicas, sobre las mejoras en el servicio de salud que reciben o sobre las inversiones en infraestructuras de las escuelas públicas para que no sea excusa que no reúnen condiciones para la docencia.

Pero desde el Ministerio de Educación contestan reclamando sensatez para no afectar “el derecho a la educación de más de ocho millones de estudiantes”, sin reparar en que ese derecho debe ir acompañado de calidad educativa. Y por su parte, los medios se fijan principalmente en el caos para la movilidad que conllevan sus marchas y en que madres y padres no tienen “dónde dejar a sus hijas e hijos”. O sea, lo importante es que se muevan los carros privados y que haya espacios abiertos (escuelas) para parquear a hijas e hijos. Cómo les cuiden y qué les ofrezcan en esas aulas parece ser secundario.

Seamos serios, estamos hablando de mejoras en la situación de aquellas personas que forman y formarán a las futuras generaciones de colombianas y colombianos, de la mayoría de ellos que llevan a sus vástagos a escuelas públicas. La base de una sociedad está en la educación, en la pública y gratuita, y eso no se arregla solamente celebrando el día de la y del maestro.

En esos países a los que dicen la mayoría de gobernantes que nos deberíamos parecer, la educación es un derecho, es laica, es gratuita (en el más amplio sentido de la palabra) y los profesionales que se dedican a ella están tan valorados o más que ingenieros, abogados, médicos, economistas y “politiqueros”. Si queremos “desarrollo”, con todos los peros que le ponemos al concepto, necesitamos educación de calidad y calidad en las y los docentes. Las reclamaciones son legítimas para mejorar la vida digna de quienes nos educan, que repercutirá en mejoría en la calidad de la educación y en que la infancia, la adolescencia y la juventud colombiana sea más cívica, mejor educada y con mayor criterio para enfrentar la vida.

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Entrada a la casa-museo de Federico García Lorca y portada del catálogo de la exposición

Por eso retomo a García Lorca. Un maestro cuya vida e historia quedó rota en algún lugar de Granada, y que no ha sido todavía reparada su memoria ni se ha hecho justicia con su persona. El domingo 14 de mayo se ha clausurado en Fuentevaqueros (Granada, España) la exposición “Buscaba el amanecer… José Caballero evoca a García Lorca”.

En la sala llamada “el granero” del museo casa natal del poeta en su pueblo de la vega granadina, fue inaugurada el 5 de junio de 2016 coincidiendo con la fecha de su nacimiento y del cuarenta aniversario del primer homenaje, “el 5 a las 5”, que se le tributó en democracia en su tierra natal.

En el catálogo editado con motivo de la exposición por el Patronato Cultural FGL y la Diputación de Granada se puede leer: “Los proyectos nacen de alguien, crecen porque alguien cree en ellos y viven en todos aquellos que los disfrutan”. Este era un hermoso proyecto sobre la vida y obra del autor de Poeta en Nueva York. Por desgracia, como pasa demasiadas veces, un evento casi ignorado por los medios y, como consecuencia de ello, por la ciudadanía. Un documento profusamente ilustrado con dibujos de Caballero que está dividido en cinco partes: “alma presente”; “alma ausente”, una de las partes del poema por la muerte de Sánchez Mejías; “buscaba el amanecer”, sobre la visita de Caballero a Víznar; “José Caballero en Fuentevaqueros”, cuando llegó en 1968 buscando a su amigo, y “una amistad en documentos”, incluida la correspondencia entre ambos maestros.

El 1 de mayo de 1968, el pintor José Caballero, acompañado de María Fernanda Thomás de Carranza, viajó a tierras granadinas en busca de su amigo poeta. El artista onubense no encontró sino la ausencia de su amigo. Casi veinte años después, en 1987, al acudir a la casa museo, Caballero dejó escrito en el libro de visitas “Federico hermano… esta tarde sigue sonando tu voz y tu amistad”. Una voz que no volvió después de aquella trágica madrugada de 1936 y una amistad que aún perduraba y que está documentada en todas las colaboraciones que llevaron a cabo y en todo lo que el pintor le dedicó al poeta.

En enero de este año tuve la suerte de visitar la casa natal y la exposición. Buscaba las raíces de Lorca y me encontré con ellas y con las semillas de Caballero. Un vínculo personal y artístico que esta exhibición muestra con toda la belleza de la amistad y la crudeza de la muerte. Recordar a estos dos maestros viene al pelo para celebrar este día del maestro. Ambos nos llevan a la reflexión, a pensar y a pensar-NOS. José buscaba el amanecer, igual que Federico con sus narraciones, y el amanecer no era. No estaba su compañero después de la noche y no pudo verlo más. El pintor los buscó a ambos y no encontró a ninguno, Lorca no apareció y las alboradas ya no fueron lo mismo.

Amanece, que no es poco, pero no es suficiente. Lorca dejó huérfana a toda una generación y a todo un país que, vergonzosamente, todavía no se ha disculpado por su pérdida. Al menos esa parte del mismo que lo repudió.

Recuperar su memoria y su obra es lo mínimo que podemos hacer para salvar en parte haberle ignorado por tanto tiempo. La exposición, que era otra manera de traerlo a la vida, ya no se podrá visitar, pero al menos la pueden ver y leer en el catálogo de la misma. También pueden leer el Romancero gitanoYermaBodas de sangreLa casa de Bernarda AlbaMariana Pineda o cualquiera de sus obras.

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Monumento a Federico García Lorca en su Fuentevaqueros, su pueblo natal

No voy a citar a nadie más, cada quien tiene sus héroes y heroínas, sus referentes y ejemplos de vida, sus personajes relevantes que nos enseñan. Pero creo que recuperar al maestro García Lorca es recuperar la cultura, el periodismo, el arte y la educación. Es reivindicar la memoria de un maestro republicano.

Maestras y maestros, el cinco de junio se cumplirán ciento diecinueve años del nacimiento de García Lorca. En su homenaje, y en el de todas aquellas personas que nos han acompañado a lo largo de nuestra vida y que nos han mostrado caminos que recorrer y otras maneras de recorrerlos, a todas las gentes que intentan cada día transformar alterativamente este jodido mundo, aunque no se dediquen profesionalmente a la enseñanza, les quiero dedicar:

Un poema de Lorca, “canción otoñal”

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.

y la canción “el maestro” de Patxi Andion.