MÚSICA CLÁSICA

“Cuando la apuesta por la calidad es firme, se puede llegar a nuevos públicos”

Este fin de semana se celebra la tercera edición del Encuentro de Músicas Actuales, caracterizado por una apuesta dirigida hacia nuevos espacios de concierto y a la interacción entre disciplinas artísticas. Nueva Tribuna ha conversado con su director y programador, José Pablo Polo. 

Hache Costa: Para quienes no lo conozcan y tal vez estén interesados en asistir... ¿qué es el Festival EMA?

José Pablo Polo: EMA es un encuentro de músicas actuales que tiene lugar en Madrid del 19 al 21 de mayo, y que surge desde la necesidad de crear en la capital de España un espacio para aquellas manifestaciones sonoras basadas en el riesgo y la experimentación. 

PABLO PERFIL photo

H.C.: ¿Qué podríamos destacar del programa?

J.P.P.: Esta edición presentamos a cinco artistas de reconocido prestigio. El viernes 19 contaremos con la actuación del grupo austriaco Schallfeld Ensemble y el grupo de reciente creación Colectivo Ergo Sound. El sábado 20 será el turno de la guitarrista (en su versión eléctrica) Pilar Rius y el saxofonista Ángel Soria. El domingo 21 cerramos el festival con el percusionista e improvisador noruego Ingar Zach. Todos estos conciertos irán acompañados de encuentros con los artistas, mesas redondas y actuación de teloneros. 

H.C.: En un momento como el actual, en que pocas iniciativas culturales han sobrevivido más allá de su primera edición, ¿es indicio de éxito esta tercera edición?

J.P.P.: Más que éxito, creo que es una cuestión de resistencia y perseverancia. De momento llevamos tres ediciones, las anteriores fueron realmente bien por la respuesta del público, por el eco en los medios de comunicación y por el Premio Pública 16 a la innovación cultural que recibimos el año pasado de manos de Fundación Contemporánea y Fundación Banco Sabadell. Aún así, reclamamos mayor apoyo de las instituciones para que propuestas como EMA y otros festivales que apuestan por la creación actual no sean cosa de dos o tres ediciones. 

H.C.:  ¿Entradas agotadas?

J.P.P.: De momento, no. La venta de entradas está marchando muy bien pero todavía quedan localidades disponibles. Aún así, recomendamos al público que no espere hasta el último momento y que haga su reserva a través de nuestra página web www.emafestival.com

H.C.: ¿Qué cambios o novedades presenta el Festival en relación a ediciones anteriores?

J.P.P.: Este año tenemos dos novedades, una relativa al tiempo y otra al espacio. Hemos concentrado el festival en tres días y un único espacio. Con ello queremos dar la oportunidad al público que no vive en Madrid de asistir a varios conciertos y actividades. Además, esta frecuencia nos permite también crear mejor el ambiente de un festival, en el que los asistentes pueden vivir un proceso de inmersión. Este cambio ha generado que -al contrario que en ediciones anteriores- concentremos todas las actividades en un solo 0001espacio: El Museo C.A.V La Neomudéjar. 

H.C.: Este entorno escogido, el espacio de La Neomudéjar, entronca con una nueva voluntad de corte europeo, en el que se busca casi por norma salir de los espacios habituales de desarrollo artístico, desplazando la atención desde los museos y los auditorios de corte romántico a naves industriales, fábricas abandonadas, etc.

J.P.P.: No creo que sea una nueva práctica, y menos de corte europeo. Ya en los años sesenta diferentes artistas de Nueva York -por poner un ejemplo- organizaban en sus pisos o estudios de trabajo conciertos, performances, muestras de arte, etc. En nuestro caso surgió de la necesidad de mostrar propuestas en espacios que potenciaran su formato, a fin de aunar continente y contenido. En la presente edición, más de la mitad de los conciertos basan su poética en la interacción con otras artes como pueden ser el vídeo, la danza o una gran presencia de música electrónica. La Neomudéjar es de los pocos espacios de Madrid que dedica en exclusiva su programación al videoarte, a la performance y al arte sonoro como ejes principales. La elección de este espacio nos pareció más que ideal. 

H.C.: ¿Tampoco debería comprenderse como europeista el enfoque general? Por un lado, tenemos plantillas de pequeño formato, recursos controlables, iniciativas reducidas y manejables. Por contra, hay una presencia, diríamos, excesiva de músicos relacionados entre sí públicamente, es decir, profesores de un mismo centro educativo, músicos que forman parte de diversos proyectos y que aquí aparecen nuevamente relacionados bajo otro aspecto. En definitiva, parece un proceder predominantemente español el de realizar una iniciativa pública en base a profesionales cercanos, lo cual se considera como algo muy negativo en el sector...

J.P.P.: Estoy completamente de acuerdo con la observación, pero con un matiz. EMA es una iniciativa 100% privada, lo cual no tiene nada de europeísta en lo que a financiación de este tipo de festivales se refiere. Las fuentes de financiación del festival se han basado hasta la fecha en los ingresos de taquilla y en la aportación de patrocinadores privados. Con estos recursos obviamente las plantillas y formatos tienen que ser reducidos. De igual forma, es cierto que contar con un presupuesto limitado no nos permite traer a gente de fuera de España o en ocasiones ¡de fuera de Madrid! Aún así, no podemos negar que la calidad de los participantes de esta edición, como de las anteriores, está sobradamente demostrada por su extensa trayectoria. 

H.C.: La música contemporánea no acaba de encontrar un nicho de público en nuestro país. Es indiscutible que genera un cierto rechazo o, como mínimo, una cierta reserva entre el público. ¿Qué diría quienes dudan en acercarse a determinadas manifestaciones artísticas como las que podrán verse en el EMA? ¿Quiénes son aquellos que deberían acercarse al Festival?

J.P.P.: Creo que están apareciendo iniciativas que están consiguiendo aglutinar a un número considerable de público en torno a la música contemporánea. Festivales como Mixtur en Barcelona o la propia serie de conciertos de L’Auditori Sampler Sèries han confirmado que cuando los formatos son coherentes, la apuesta por la calidad es firme y la comunicación es la adecuada, se puede llegar a nuevos públicos que anteriormente desconocían estas músicas. Hay muchas personas que están dispuestas a adentrarse en nuevos universos sonoros, sin prejuicios. Nosotros, como programadores, tenemos la obligación de localizar ese público y llevarlo a las salas de concierto para que puedan vivir nuevas experiencias y conocer a los artistas de su tiempo.