CAN PRUNERA | UN DESEO HECHO REALIDAD

La amistad de Picasso y Miró nació por una ensaimada

Los dos genios se conocieron en París, en el año 1920, cuando Miró le llevó una ensaimada a Picasso y a partir de ahí se hicieron grandes amigos.

La amistad de los dos artistas se refleja en una exposición de 52 obras, 7 Picassos inéditos y un grabado original del nieto de Joan Miró dedicado a Picasso, que acoge el museo modernista Can Prunera de Sóller

La amistad de Pablo Picasso y Joan Miró nació por una ensaimada en el año 1920. "Cuando Miró llevó una ensaimada a Picasso que vivía entonces en París y a partir de ahí se hicieron grandes amigos", según ha explicado esta mañana Joan Punyet Miró.

Esta amistad se ve reflejada en una exposición de 52 obras (30 de Picasso y 22 de Miró), 7 Picassos inéditos por primera vez en la historia y un grabado original del nieto de Joan Miró dedicado a Picasso, que acoge el museo modernista Can Prunera de Sóller.

La muestra se ha presentado hoy en Can Prunera y ha contado con la presencia de Santiago Mayol, director de Can Prunera Museu Modernista; Joan Punyet Miró, comisario de la exposición y responsable de la Successió Miró y Óscar Mayol, vicepresidente de la Fundació Tren de l'Art.

Bajo el título, 'Pablo Picasso y Joan Miró, Historia de una amistad', la exposición se inaugurará oficialmente el viernes día 12 de mayo a las 20:00 horas y se podrá visitar hasta el próximo 26 de noviembre.

Durante la presentación, Joan Punyet ha destacado que, ante todo, la exposición refleja"una amistad de dos grandes artistas amigos cuando celebramos los 80 años del Guernica y para acentuar que eran amigos y no rivales". Hace dos años, ha explicado Joan Punyet, "Bernard Ruiz-Picasso que veranea en Formentor me dijo, Joan, si tú quieres, para explicar la importante amistad entre tu abuelo y mi abuelo, yo colaboraré con vosotros para hacer posible esta exposición, y así es como ha comenzado toda la historia".

Joan Punyet ha escrito un catálogo de 30 folios que explica con detalle toda la amistad entre los dos artistas. Para el nieto de Miró, la gran diferencia entre ambos genios "son su personalidad". "Picasso era más bohemio, extrovertido, fugaz y Miró mucho más tímido, extrovertido y silencioso". En cuanto a su pintura, "Picasso era un gran artista del virtuosismo de gran precisión y como decía mi abuelo, de un arte diabólico y perfeccionista. Y Miró era un pintor con dificultad para trazar la línea pero sin embargo era capaz de evocar mundos oníricos con gran libertad de vocación". 

Joan Punyet cree que lo que realmente marcó a los artistas es que Picasso empezó con el cubismo y Miró con el surrealismo. "Picasso era más afín al realismo con ciertos toques de neoclasicismo y Miró del mundo de los sueños, de lo racional, pero sin embargo, fueron grandes amigos y tuvieron la gran suerte de vivir juntos en París muchos años", ha comentado.

Por su parte, Santiago Mayol, ha destacado que se trata de "una exposición fantástica, pequeña pero muy potente, que demuestra la amistad que tenían Picasso y Miró en cuanto a la vida personal, ya que se transmite una obra muy personalizada de los dos artistas". El director del museo Can Prunera ha agradecido a Joan Punyet, a Emilio Fernández y a Vicente Sastre "la amistad surgida entre ellos, que se conocieron cazando con sus perros, y porque a través de ellos, Can Prunera ha tenido con la Fundació Tren de l'Art esta relación tan férrea", y ha añadido que "gracias a Punyet, Fernández y Sastre, hemos podido conseguir todas las obras que tenemos de Picasso y Miró en las salas de la estación del ferrocarril en Palma y en Sóller.

Can Prunera, un deseo hecho realidad

Bajo el título, 'Pablo Picasso y Joan Miró, Historia de una amistad', la exposición se inaugurará el viernes día 12 de mayo a las 20:00 horas y se podrá visitar hasta el próximo 26 de noviembre

Con el compromiso por parte del Ferrocarril de Sóller de destinar una parte de sus recursos a fomentar y difundir la cultura, nació Can Prunera como sede de la Fundació Tren de l’Art, y con el deseo de que fuera un centro de arte contemporáneo.

El edificio, que en 2001 había sido calalogado Bien de lnterés Cultural, representaba el esplendor que Sóller había tenido tiempos atrás, gracias al dinero que los sollerics habían tenido en sus negocios en Sudamérica y en Francia.

Can Prunera Museu Modernista se inauguró el día 24 de agosto de 2009, coincidiendo con las fiestas de Sant Bartomeu, y hasta finales de 2016 lo han visitado más de 130.000 personas.

El museo está ubicado en una antigua casa de estilo modernista construida a comienzos del siglo XX y se ha convertido en una de las señas de identidad del pueblo de Sóller.

La Fundació Tren de l’Art 

“Tan poc tren, tan poc destorb, tan poc trepitjador de paisatges”. Esta frase da sentido a la Fundació Tren de l’Art, una entidad encaminada a hacer que el tren sea un Iugar de encuentro estético, donde paisaje y arte se fundan en perfecta armonía.

Gracias al carácter cultural que Javier Mayol Muneló, presidente de la Junta General de Accionistas, quería clonar en el tren y con la colaboración entre Vicenç Sastre Cardell, consejero delegado del Ferrocarril, y Emilio Fernández Miró, nieto de Joan Miró, se fueron gestando una serie de ideas que debían ver la luz poco tiempo después. Asimismo, Vicenç Sastre y Javier Mayol creyeron oportuno involucrar en este proyecto al editor y promotor cultural Pere A. Serra, gran conocedor del arte contemporáneo.

De esta manera, se conforma un acuerdo entre los nietos de Joan Miró, Emilio Fernández Miró y Joan Punyet Miró como representantes de la Sucesión Miró: Pere A. Serra como Presidente de la Fundació d'Art Serra; y Javier Mayol y Vicenç Sastre como máximos representantes de la empresa Ferrocarril de Sóller.

El 3 de mayo de 2006, se firma ante notario la escritura de creación de la Fundació Tren de l’Art, y ocupa la presidencia Pere A. Serra Bauzá, que se comprometió a ceder parte de su colección de arte contemporáneo para que fuera expuesta en las instalaciones del Ferrocarril. Por su parte, la familia Miró cedió al Ferrocarril la luz azul de la obra Maja Negra (1973), para que fuera empleada como imagen corporativa de la Fundación.

De esta manera, se siembra la labor de la cultura contemporánea dentro del valle de Sóller, en un proceso que debía culminar en la creación de Can Prunera Museo Modernista.