"Tormentas solares de Halloween" 2003: el Evento Carrington que no fue

Estos días se cumple el décimo aniversario de aquel evento histórico del clima espacial de finales de octubre e inicios de noviembre de 2003. El 5 de noviembre de 2003 pudo desencadenarse un gran Evento Carrington, una brizna de suerte lo evitó.

"El 5 de Noviembre de 2003 pudo desencadenarse un gran Evento Carrington, una brizna de suerte lo evitó", así de convencido se muestra Miguel Ángel Rodríguez, técnico superior en Protección civil, master europeo en planes de autoprotección y autor del informe "Medidas internacionales de prevención ante el riesgo natural de las tormentas solares: fundamentos para una nueva estrategia de intervención española", que le fue encargado por la Dirección General de Protección Civil y Emergencias. Rodriguez dirige el Observatorio del Clima Espacial organización no gubernamental que ha contribuido en los últimos años a distintos avances en materia de prevención de las tormentas solares dentro y fuera de España.

En el décimo aniversario de las tormentas solares de Halloween 2003, y tras esta última semana de actividad solar repasa para nuevatribuna.es dicho evento histórico del clima espacial, y las poco conocidas implicaciones que esas tormentas solares continúan teniendo todavía en nuestros días.

"Entre finales de octubre y el 3 de noviembre de 2003 el sol había desencadenado 15 grandes llamaradas solares superiores a M5, 11 de ellas directamente X, con sus consiguientes eyecciones de masa coronal, y varias de éstas últimas incluso superiores al X5. Como la X5.4 de 23 de octubre, la X17.2 de 28 de octubre -la cuarta mayor llamarada solar captada por el hombre- o la X10 del día siguiente, cuya CME además fue geoefectiva.

En ese contexto, el 2 de noviembre de 2003, volvimos a tener una inmensa llamarada X8.3, que por sí sola era ya superior a todas las que hemos tenido hasta la fecha en el actual ciclo solar 24, y el día siguiente, 3 de noviembre de 2003, se desencadenó otra doble llamarada solar X: una X2.7 y una X3.9, con apenas 8 horas de diferencia entre sí y cuyas CMEs prácticamente se encontraron en su trayectoria. 

Una fenomenología como no se había captado antes en la cara orientada a la Tierra del sol desde la aplicación de la moderna tecnología satelital al clima especial. 

Y justo en ese momento, tras días de castigo a nuestra magnetosfera y de tormentas geomagnéticas casi continuadas entre fuertes y muy severas (G3, G4 e incluso G5,el máximo de la escala oficial de NOAA), el 4 de noviembre de 2003, a las 20:50 de la tarde, hora peninsular española, nuestro astro rey desencadenó algo que nadie esperaba: una llamarada final sin precedentes, de magnitud entre X28 y X45, que, de hecho, no llegó a ser captada en su totalidad con exactitud ya que nuestros sensores de medición ni tan siquiera pudieron alcanzar a medirlo completamente, quedando saturados. Estamos hablando de la mayor llamarada solar jamás detectada desde que los satélites GOES entraron en funcionamiento en 1976.

El satélite LASCO detectó, además, una impresionante CME a una velocidad de 2400 km/segundo asociada a dicha llamarada, es decir, por encima del referente de peligrosidad de los 1800/2000km/segundo.

2400 km/segundo implicaba, tambien, que esa CME podía alcanzar nuestro planeta a lo largo del día siguiente, 5 de noviembre de 2003, antes de que se cumpliesen siquiera las 24 horas; de hecho en algo menos de 18 horas en realidad. Menos de 18 horas para abordar de la nada y a nivel internacional, la gestión preventiva de algo así.

"Cualquiera puede comprender por sí mismo los minutos siguientes en NOAA tras la detección de aquella llamarada solar de record y su CME, confirmando su trayectoria y verificando atentamente si semejante eyección de masa coronal era geoefectiva, o no lo era. La peor llamarada solar imaginable en la peor de las coyunturas para nuestra magnetosfera.

Afortunadamente, en aquella ocasión tuvimos suerte, y no lo fue. 

La región solar activa 486 se encontraba ya suficientemente rotada hacia el limbo solar oeste y la inmensa CME pasó de largo sin impactar la Tierra, y aún así, dada su magnitud, la afectó muy indirectamente, de forma absolutamente menor.

Pero si esa misma llamarada se hubiese desencadenado simplemente 3 o 4 días antes, todavía en posiciones de geoefectividad de su región solar de origen, lo previsible hubiese sido que ya sí que nos hubiese impactado dicha inmensa CME muy superior a la Tierra, y a una velocidad de 2400 km/segundo. Y hablo de suerte, porque en el ciclo de actividad de una región activa que una llamarada solar se desencadene 3 o 4 días antes, o 3 o 4 días después, no es para el sol ni lo que para nosotros un parpadeo.Fue pura suerte.

La importancia y peligrosidad, muy real, de este evento presenciado en directo desde NOAA terminó por ser crucial para la comprensión del clima espacial como un riesgo natural completamente desatendido", continua Rodríguez.

"De lo que sucedió en Halloween 2003 arrancaría todo el trabajo de FEMA y el pionero estudio encomendado a Kappenman, que sería, además, el mismo estudio de riesgo en el que se basaría, a su vez, el posterior estudio de la Academia de Ciencias Americana en 2008, con el que toda esta cuestión terminaría de saltar a la opinión  pública internacional. 

Por eso todo el moderno impulso de la prevención internacional de las tormentas solares no arranca tanto del Evento Carrington de 1859, ni de la enorme tormenta solar que paralizó la estación de trenes de Nueva York y sus comunicaciones en mayo de 1921, que permanecía casi olvidada, sino de las tormentas solares de 1989 en Quebec y los primeros incidentes confirmados en una central nuclear por una tormenta solar, en el ciclo solar 22, y, muy especialmente, arranca de estos posteriores, inesperados, fenómenos solares de Halloween 2003, en el ciclo solar 23, casi tres años después a lo que teóricamente fue su máximo solar. 

El equivalente sería como si pasado el actual segundo pico de máximo solar 2013-2014, del ciclo 24 un buen dia cualquiera de inicios de 2017, y ya en plena fase de mínimo solar, se desencadenasen, repentinamente y en cuestión de días, una docena de grandes llamaradas solares X, X17.2, X10, X8.3, X28-45 etc, desde una región activa en la cara orientada a la Tierra. Confundir el riesgo natural de las tormentas solares con el máximo solar es un completo error, ojalá fuese tan fácil, Halloween 2003 lo demostró, y Nueva York 1921 tambien, ni siquiera el Evento Carrington de 1859 coincidió con su máximo, por más de un año de diferencia. Todo esto es un riesgo mucho más complicado e impredecible.

Por eso todo el actual impulso preventivo arranca de ahí, y del hecho de que aquel 5 de Noviembre de 2003, hace ahora 10 años, aquella CME asociada a esa X45 pudo haber desencadenado un nuevo evento Carrington y con ello una auténtica catástrofe internacional, que hubiese tenido un durísimo impacto en nuestras sociedades tecnológicas al encontrarnos totalmente desprevenidos y casi sin margen de reacción con sólo 18 horas y en ausencia de preparativos básicos.

Lo paradójico" - concluye  "es que algo de semejante magnitud e implicaciones globales apenas trascendió al público general y aquel 5 de Noviembre de 2003 fue un día más para miles de millones de personas que ni siquiera tuvieron conocimiento de todo ello, de igual modo que muy poca gente se parará, tampoco, a pensar en nada de ello éste próximo martes 5 de Noviembre de 2013, décimo aniversario del Evento Carrington que, afortunadamente, no fue. 

Pero nada de ello cambia que, objetivamente, aquel día la posibilidad de desencadenamiento de un nuevo Evento Carrington representó mucho más que una hipótesis abstracta de trabajo y que, como dijo literalmente NASA en su comunicado de ayer, algunos festejos de Halloween pueden resultar más escalofriantes que otros".

Así fueron las 17 llamaradas solares superiores a M5 (12 de ellas X) de las "Tormentas solares de Halloween".

19 Octubre 2003 - 16:50 X1.1 (AR 484)

22 Octubre 2003 – 20:07 M9.9 (AR 484)

23 Octubre 2003 - 08:35 X5.4 (AR 486)

23 Octubre 2003 – 20:04 X1.1 (AR 486)

24 Octubre 2003 – 02:54 M7.6 (AR 486)

26 Octubre 2003 – 06:54 X1.2 (AR 486)

26 Octubre 2003 – 18:19 X1.2 (AR 484)

26 Octubre 2003 – 21:40 M7.6 (AR 484)

27 Octubre 2003 - 09:27 M5.0 (AR 486)

27 Octubre 2003 – 12:43 M6.7 (AR 486)

28 Octubre 2003 – 11:10 X17.2 (AR 486, cuarta mayor llamarada solar registrada por el hombre).

2 Noviembre 2003 – 17:25 X8.3 (AR 486)

3 Noviembre 2003 – 1:30 X2.7 (AR 488)

3 Noviembre 2003 – 9:55 X3.9 (AR 488)

4 Noviembre 2003 – 19:50 X28 – X45 (AR 486, La mayor llamarada solar registrada por el hombre).

5 Noviembre 2003 – 10:52 M5.3 (AR 486)