¿Morir de sed en un ascensor por una tormenta solar?

(Imagen de "The American Blackout", de National Geographic).

Berlín analiza los 14 días siguientes a un gran apagón hasta la completa pérdida de control de la situación.

Una de las preocupaciones de la Protección Civil de Alemania en caso de un escenario catastrófico por apagón eléctrico y tecnológico a gran escala, como ya abordamos en nuevatribuna.es sería la situación de las miles de personas que podrían quedar atrapadas en ascensores en ese mismo momento, y la paralela dificultad de los propios servicios de emergencia para ser capaces de mantener incluso un mínimo de su funcionamiento y coordinación, ante la caída de teléfonos, sistemas de alarma, bombas eléctricas, de combustible para sus vehículos o incluso bombas de agua. Más aún en el contexto de la concurrencia, simultáneamente, de otras situaciones de gravedad, como el fallo de suministro eléctrico a hospitales que solo tendrían reservas diesel para 24 horas.

"La realidad es que el rescate de un importante número de personas atrapadas en ascensores por toda Alemania sería muy problemático, e incluso lo sería la mera posibilidad de que los propios afectados atrapados pudiesen pedir tal rescate visto que una de las primeras cosas en caer serían las redes de móvil", señalan desde el Observatorio del Clima Espacial, "en cambio la conocida "regla del 3" es siempre inapelable, "3 días sin agua" encerrados en un ascensor representaría un riesgo claro y directo para la salud y seguridad de cualquier persona, en especial en el caso de verse atrapados ancianos, enfermos o niños; de ahí que en las sesiones de Berlín se expresase, públicamente, la preocupación por la situación en la que podrían quedar las personas atrapadas en un ascensor a partir del tercer día de prolongación de un hipotético apagón a gran escala, el reloj comenzaría a correr en contra para todas esas personas desde el primer momento y aunque muchas pudiesen ser rescatadas difícilmente se llegaría al cien por cien", señalan.

"Por eso, y por el riesgo adicional de que se pudiesen desencadenar grandes incendios eléctricos como advierte la OCDE, lugares cotidianos como un ascensor o una línea de metro, a pesar de su muy alta seguridad general, pueden ser de los peores sitios donde encontrarse durante el desencadenamiento de una situación excepcional de éstas características.

Se suele pensar en otros escenarios como a bordo de aeronaves, etc, pero la realidad es que la corriente de inducción geomagnética asociada a un EMP solar carece de los componentes E1 y E2 del pulso y en ningún caso derribaría aviones en vuelo, a diferencia del EMP artificial y sin perjuicio de las previsibles dificultades en operaciones de despegue o aterrizaje sin sistemas satélitales de apoyo. Un ascensor, en su cotidianeidad, puede ser un riesgo más cercano e inadvertido ante un "black swan" de este tipo."

"Y peor aún es cuando se asocia una tormenta solar con fantasías y cosas raras como "profecías", "llamaradas que fríen la Tierra", etc, cuando la realidad de este riesgo es bastante más prosaica y no por ello menos a tomar en cuenta. Parte de cosas como tomar la mala decisión de subirse al ascensor de siempre en el peor momento cuando no había ninguna necesidad además de ir a ningún sitio, o cosas como no lavarse bien las manos, o los dientes, de forma habitual en las semanas siguientes, una de la mejores medidas de autoprotección en grandes catástrofes, o no haber previsto un sistema adecuado de gestión de residuos al reunirse con otros familiares o amigos, una bomba de relojería. La idea de la autoprotección es la de tener unas pocas nociones y bien claras, y quedarse quieto y tranquilo a la espera de instrucciones por radio de las autoridades locales antes de hacer tonterías que en vez de autoprotegernos nos pongan en peligro, los experimentos con gaseosa."

"En todo caso para nosotros lo más importante serían los "7 días" estimados para la pérdida del suministro de emergencia de las nucleares, coincidente con lo que también ha reconocido desde Estados Unidos la NRC. Y la razón para que se estime la pérdida de la refrigeración de emergencia de las nucleares a los "7 días" pero que se situe el desencadenamiento del escenario que los alemanes llaman "Super-GAU" (siglas de "grösster anzunehmender Unfall", un "black swan" sin precededentes en los sistemas anglosajones), en torno a los "10 días" serían los edificios de contención de los reactores, sistemas de seguridad pasiva que cumplirían siempre y en todo caso su función, y cuya especial resistencia nos daría otros dos o tres días de margen, acaso cuatro, según su diseño y grosor. El documento del proyecto "TankNotStrom" presentado en Berlín apunta, en definitiva, al problema mayor y último de todo esto, que no es una gran "tormenta solar" de nuestro astro rey, EMP artificial, ciberataque o fenómeno de que se trate, sino sus consecuencias nucleares, por nuestra todavía insuficiente previsión a pesar de todos los esfuerzos, con cosas como la energía nuclear".