ELECCIONES EN HONDURAS

¿Salvador Nasralla cambiará libreto neoliberal de JOH?

En política, lo que funcionó antes, no necesariamente funciona hoy. Un argumento en contra de esta aseveración, es que los partidos políticos cambian con los circunstancias y, por tanto, sus estrategias para alcanzar el poder no son las mismas; hay innovación.

En Honduras, con la llamada vuelta a la democracia en 1982, después de 15 años de gobiernos de facto, resurgió de nuevo el bipartidismo que, a decir de algunos analistas políticos, había permanecido entre bastidores pero dentro de las botas de los militares; o sea, ambos partidos tradicionales: Nacional y Liberal y sus dirigentes, también se beneficiaron de los gobiernos de facto; los primeros más que los segundos según registra la historia.

Sin embargo, las estrategias para alcanzar el poder no cambiaron mucho.   Se trata de presentar una mejor propuesta política y plan de gobierno, sobre la base de las debilidades del inquilino de gobierno y las manifestaciones de la crisis económica y social, aunque ya en el poder esta propuesta sea abandonada y sustituida por la improvisación y “sabiduría” de los funcionarios públicos nombrados y diputados electos, contando con el apoyo de los OFIs y empresa privada.

La estrategia fue más que evidente en las elecciones de 1989, donde el presidenciable por el Partido Nacional, Rafael Leonardo Callejas, propuso un gobierno del Cambio, contra el Estado interventor e ineficiente de los gobiernos del Partido Liberal (1982-1989), incapaces de enfrentar la crisis económica y social y demás calamidades del país y población. Este cambio, no era más que la instauración del modelo neoliberal al estilo del General Pinochet en Chile, ya que algunos de los funcionarios de aquel gobierno vinieron a Honduras a mostrar las bondades de dicho modelo, con apoyo financiero de la AID; entre ellos, incluso, se encontraba el Dr. Arnold Harberger, profesor de la Universidad de Chicago, amigo y colega de Milton Friedman.

Curiosamente, el gobierno de Rafael Leonardo Callejas (1990-1993), mostró logros en materia de infraestructura vial y reducción de la pobreza, pero no pudo con los desequilibrios fiscales y monetarios, y fue acusado de corrupto. Los dos (2) gobiernos del Partido Liberal que le siguieron, Carlos Roberto Reina (1994-1997) y Carlos Flores Facusse (1998-2001),  no pudieron corregir como se esperaba los fuertes desequilibrios fiscales y monetarios, que más bien magnificaron, volviendo al país poco elegible frente a la comunidad internacional.

Un cuestionamiento es que ambos gobiernos, aunque pertenecientes al Partido Liberal, el llamado partido de las milicias eternamente jóvenes, no se salieron del libreto neoliberal instaurado en 1990, al profundizar la privatización de las empleas públicas y una reforma del Estado antidemocrática, aunque cabe destacar el apoyo brindado al agro, al no dejar morir el programa de reforma agraria y la producción alimentaria.

Al nuevo gobierno del Partido Nacional, con Ricardo Maduro (2002-2005) a la cabeza, le tocó de nuevo aplicar la batería de paquetazos para cumplir con los OFIs, y aspirar a concretar la condonación de la deuda externa bajo la iniciativa de países pobres severamente endeudados (HIPC), iniciada en el gobierno de Flores Facusse, lo cual se logró y permitió reasignar recursos al combate de la pobreza en el marco de la Estrategia de Reducción de la Pobreza (2000-2015), que contó con  apoyo de dichos organismos y países amigos.

En todo este periodo, la población vio frustrada sus esperanzas de mejores condiciones de vida y desarrollo para sus familias, ya que, al incumplimiento de las promesas de campaña por los candidatos, se sumó el debilitamiento de la institucionalidad publica, violencia, deterioro de los derechos humanos, narcotráfico, corrupción y pérdida creciente del patrimonio natural.

El Presidente Carlos Roberto Reyna propuso un gobierno de la Revolución Moral, pero fue cuestionado porque parte de sus funcionarios  ejecutaron procesos de licitación pública no muy transparentes y no pudo aplicar el código moral de su Revolución; en el caso de Carlos Flores, su propuesta de gobierno denominada la Nueva Agenda fue truncada por la tormenta tropical y huracán Mitch (noviembre 1998), y los problemas financieros reflejados en desequilibrios de las finanzas públicas, niveles de endeudamiento y balanza de pagos. Y con Ricardo Maduro, su propuesta de Cambio para Mejorar se redujo a tratar de corregir desequilibrios fiscales y monetarios con los efectos negativos en la población en términos de empleo, ingresos y pobreza.

Con Mel Zelaya (2006-junio 2009), y su propuesta de Gobierno del Poder Ciudadano, se observa un cambio de la minuta diseñada por el FMI. El gobierno cosechó los beneficios de la HIPC, que le permitió un política económica y social más activa, apoyando la producción alimentaria, la protección de las familias (bono solidario), otorgamiento de subsidios y reducciones en el precio de los combustibles, mayor inversión productiva y social, que permitió un tasa de crecimiento del PIB mayor del 6% y reducciones en los niveles de pobreza de casi 10% según cifras de su gobierno. Mantuvo relaciones con países como Venezuela, Ecuador, Bolivia, considerados países de tendencia socialista o llamados socialistas del Siglo XXI. En caso de Venezuela, Honduras se benefició de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), al pagar menos por los combustibles.

Este cambio de libreto fue un factor que contribuyó al madrugón (golpe de Estado) contra su persona y gobierno, donde fue evidente la participación del gobierno de los EEUU. El pretexto lo fue, la consulta del gobierno de Zelaya a la población para que se instale o no una Cuarta Urna en las elecciones generales de 2009, lo que fue interpretado por los dirigentes de oposición y del mismo partido liberal, incluyendo diputados al Congreso de la República, como una estrategia para convocar a una Constituyente, reformar la Constitución y seguir en el poder.

Después del golpe de Estado (junio de 2009), los gobiernos del Partido Nacional, Porfirio Lobo Sosa (2010-2013), y Juan Orlando Hernández (2013-2017), retomaron el libreto neoliberal y reforzaron con la Ley de Empleo por Hora, ciudades modelo, alianzas público-privadas, ley de condonación de deudas, ley de turismo, ley de educación, ley de seguridad social, reformas a la ley de salud, privatización de empresas públicas y servicios públicos como la ENEE, HONDUTEL, la ENP, Peaje, y los nuevos paquetazos con más impuestos, contracción del gasto de inversión y ajustes de tarifas.

El Presidente Hernández, en forma ilegal, aspira a ser reelecto, por lo que de lograrlo, profundizará las acciones del libreto neoliberal apoyado por el FMI, caso de la aceleración del ritmo de devaluación monetaria, privatización de la Salud y la venta del territorio nacional, entre las medidas más importantes.

El candidato a la presidencia de la República por la Alianza Opositora contra la Dictadura, Salvador Nasralla, propone un cambio de libreto, caso de la derogación de la Ley de Zonas de Empleo y Desarrollo (ZEDEs), peaje, mayor subsidio a los abonados de la ENEE que consumen menos de 150 kilovatios hora, revisión de la ley de minería, la no privatización de la salud y educación, reactivación del agro y apoyo a la seguridad alimentaria, revisión de la carga impositiva a las empresas, en especial las mi pymes, desmilitarización de la sociedad con una policía nacional más comunitaria, revisión de las exoneraciones y un nuevo Pacto Fiscal, auditoria del sobreendeudamiento de la economía y estabilidad de precios.

Las bases, principalmente del Partido Libre, esperan que estas propuestas no se abandonen y se hagan realidad, ya que la historia demuestra que una vez en el poder se cede a la presión que ejercen los OFIs y los llamados poderes fácticos.

Las encuestas oficiales dicen que JOH gana las elecciones, pero ya con menos de 10%, pero las independientes que Salvador Nasralla se lleva el triunfo. En caso de lograrlo, ojalá que no utilicen los perdedores el expediente del madrugón (¿auto golpe?) con apoyo de las FFAA y la Embajada Americana. Recién, Otto J. Reich, ex Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio y exembajador en Venezuela, acaba de denunciar que el gobierno del presidente Nicolás Maduro envió a Honduras 145 agentes con el propósito de generar caos en el país, y Robert Carmona “proporcionó” la lista de estos agentes al gobierno de Honduras. Supuestamente, cuatro de estos agentes eran los integrantes del grupo musical los Guaraguao, que fueron deportados de Honduras ya que pretendían animar con sus canciones el cierre de campaña electoral de la Alianza Opositora contra la Dictadura. El gobierno de la Republica aclaró que los músicos no tenían permiso de trabajo para cantar en el país, y que fueron tratados cordialmente.

Gases del oficio diría el analista político ya fallecido, Aníbal Delgado Fiallos.

Artículo escrito por Javier Suazo para el portal Alainet protegido por una licencia de Copyleft