VIOLENCIA POLICIAL EN ARGENTINA

Otra víctima del Estado represor

Rafael Nahuel, de 22 años, fue víctima de las balas de plomo de los efectivos del grupo especial de Prefectura Albatros, Policía Federal y Gendarmería Nacional; un nuevo crimen del estado argentino.

Rafael Nahuel, miembro de la comunidad mapuche, murió tras ser baleado por efectivos de la Prefectura Naval en la localidad rionegrina de Villa Mascardi. El hecho ocurrió en cercanías del predio que el jueves había sido desalojado por orden del juez federal Gustavo Villanueva. Nahuel recibió el tiro mortal en el glúteo, lo que demuestra que estaba de espaldas, y el proyectil llegó hasta el tórax, lo que le produjo la muerte.

La versión que los medios hegemónicos intentan por estas horas instalar en la opinión pública, es que se trató de un “enfrentamiento”; argucia que durante los años de la dictadura implementaron para titular en los episodios en los que morían opositores al gobierno, que nada tenían que ver con la subversión. Justificar esta nueva muerte es la misión en la que se encuentran abocados por estas horas los mismos medios que pretenden que Santiago Maldonado “simplemente se ahogó”, como si ese fallecimiento no se inscribiera dentro del contexto de las brutales represiones contra el pueblo originario mapuche que lleva adelante el gobierno de Mauricio Macri.

La muerte de Rafael Nahuel es la consecuencia de la metodología impulsada por el Estado desde la asunción del ingeniero Mauricio Macri. La sucesión de episodios de violencia ejercida desde el poder, ha sido una constante en cada uno de los reclamos suscitados por las medidas económicas decididas por el gobierno. En los primeros dos años de gestión, las fuerzas de seguridad del Estado han reprimido a trabajadores y maestros; y se han cebado salvajemente contra el pueblo originario mapuche que persiste en un justo reclamo por las tierras ocupadas por el empresario italiano –amigo de Macri- Benetton.

El diario oficialista Clarín y otros medios publicaron versiones que intentan estigmatizar a los mapuches como violentos; incluso promueven la idea de que fueron ellos, lo mapuches, los agresores. Sin embargo se sabe, mediante las propias fuentes policiales, que solamente las fuerzas represivas utilizaron armamento. Puntualmente Télam dice que “fuentes policiales indicaron” que “fueron atacados con piedras por los mapuches que escapaban, y respondieron con munición de goma y plomo”.

El ejército de escribas y prostitutas del periodismo, pagos por el gobierno, agudizará ahora su ingenio para exculpar al gobierno; sin embargo desde los organismos de Derechos Humanos ya se preparan nuevas y masivas manifestaciones que colocarán a Argentina otra vez en la portada de los periódicos del mundo.