CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | BUENOS AIRES

Obama visita Argentina en el 40 aniversario del golpe de Estado

Prometió desclasificar documentos secretos relativos a la dictadura.

@jgonzalezok | Este 24 de marzo Argentina recordará el golpe de Estado más terrible de su historia, que se saldó con miles de muertos y desaparecidos y la destrucción económica y social del país. La fecha coincide con el inicio de un nuevo gobierno, el de Mauricio Macri, y con la presencia del presidente de los Estados Unidos, Barak Obama.

El presidente norteamericano llega en la víspera del aniversario, y la coincidencia de fechas no fue buscada. La llegada de Macri a la Casa Rosada supuso un nuevo clima en las relaciones bilaterales y el gobierno de Obama, ya en la recta final de su mandato, quiso dar un reconocimiento explícito de apoyo a Macri. La fecha más adecuada era sumar una nueva etapa a su viaje a Cuba.

Desde que se anunció la visita, coincidiendo con el 24 de marzo, fueron numerosas las opiniones en contra, recordando el apoyo que tuvo la dictadura en Washington. Para tratar de diluir las críticas, se anunció que Obama decidió ordenar la apertura y la desclasificación de los archivos secretos que tiene EEUU relacionados con el gobierno militar.

También se decidió que Obama y Macri participen en un acto de homenaje a las víctimas de la dictadura, en el Parque de la Memoria, junto al río de la Plata. También asistirá la presidente de la agrupación Abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. En el acto habrá dos breves discursos, uno de Obama y otro de Macri. Y arrojarán flores al río, donde muchos secuestrados por las fuerzas represivas fueron arrojadas desde aviones de la fuerza aérea, en los llamados vuelos de la muerte.

Parte de la izquierda, el kirchnerismo y otras organizaciones, han mantenido sus críticas a la visita. La más extrema fue Hebe de Bonafini, presidente de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, que dijo que Obama tenía manchadas las manos de sangre. Además lo vinculó al Plan Cóndor –proyecto represivo de las dictaduras latinoamericanas de los 70-, y hasta de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. El premio Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, por su parte, le escribió una carta a Obama en la que reclama que reconozca la complicidad de Estados Unidos con la dictadura.

El secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, sostuvo en declaraciones al diario La Nación: “Obama es un hombre de la democracia, es un hombre del Partido Demócrata, es un hombre ligado a los derechos humanos, viene de un viaje muy importante en Cuba. Pero aparte, si uno hace un puente histórico con Obama, lo junta con Carter, no lo junta con Kissinger”. Y señaló la importancia de un eventual gesto del presidente americano: “El mero hecho de que el presidente Obama se pare frente a la puerta del Sitio de la Memoria y haga un minuto de silencio, está diciendo claramente, ´nunca más a los terrorismos, nunca más a la desaparición forzosa de personas´. Es un reconocimiento a las víctimas, a los organismos, y es un compromiso fenomenal con la democracia”.

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La ensayista Beatriz Sarlo dijo que el golpe del 76, a diferencia del chileno de tres años antes, “no fue un golpe pro norteamericano, sino que ese golpe fue apoyado por la URSS, que fue nuestro principal comprador en esos años, y en Cuba no se la llamaba dictadura militar”. De hecho, el Partido Comunista Argentino apoyó a Videla con el argumento de que era el sector moderado, frente a otro que caracterizó como pinochetista.

La decisión de Obama de visitar Argentina tiene que ver con la nueva etapa política que inició Argentina hace poco más de tres meses y con el giro total en sus relaciones exteriores. Tras doce años de gobiernos kirchneristas, en los que los principales aliados fueron Venezuela y otros países del llamado eje bolivariano, y un marcado alejamiento de Europa y Estados Unidos, Macri recibirá a Obama en un clima de reconciliación. Argentina era el único de los grandes países de América Latina que no había sido visitado por el presidente norteamericano.

El último mandatario estadounidense en pisar suelo argentino fue George W. Bush, en 2005, con motivo de la Cumbre de las Américas. Y la última visita bilateral fue en 1997, cuando Clinton visitó a Carlos Menem. El gobierno de Macri no quiere volver a las relaciones carnales, de Menem, pero desea dejar atrás el mal clima imperante en los últimos años. Las relaciones “serán maduras y serias” dijo recientemente la responsable argentina de las relaciones exteriores, Susana Malcorra.

El comunicado de la Casa Blanca que anunció la visita a Buenos Aires señaló que las intenciones del gobierno americano son “empezar un nuevo capítulo de mejores relaciones” con Argentina, “un país con un nuevo presidente”. Las dos partes quieren dejar atrás años de alejamiento.

Ben Rhodes, asesor de Obama en política exterior, reconoció que las relaciones con los  gobiernos kirchneristas habían sido “problemáticas”. El propio presidente norteamericano habló de su relación con Cristina Fernández poco antes de emprender su gira actual: “A la presidente Fernández yo la veía a menudo en los eventos del G20 o similares. Teníamos una relación cordial, pero en lo que respecta a sus políticas, sus políticas de gobierno eran siempre antinorteamericanas. Creo que ella recurría a una retórica que data probablemente de los años 60 y 70, y no a la actualidad”.

Cristina Fernández tuvo cinco encuentros con Barak Obama, pero todos en el marco de las cumbres del G20 y nunca fue invitada a la Casa Blanca, lo que contrarió a la mandataria y acentuó su retórica antiamericana.

La opinión de Obama sobre Macri fue bien diferente: “El presidente Macri reconoce que estamos en una nueva era y que debemos mirar hacia adelante y que la Argentina, que históricamente fue un país muy poderoso, ha visto debilitada su posición relativa en parte por no haberse adaptado a la economía mundial tan eficazmente como hubiera podido”.

Se sabe que Obama quiso incluir en su delegación al ex presidente Jimmy Carter (1977-1981), pero su estado de salud y su edad -91 años- lo impidieron. Cabe recordar que Carter llegó a la Casa Blanca pocos meses después del golpe militar. Impuso un embargo de armas para la dictadura y envió a una alta funcionaria de su gobierno a Buenos Aires, Patricia Derian, que hizo intensas gestiones ante la Junta Militar en defensa de los derechos humanos. Carter también impulsó la visita al país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. La llegada de Ronald Reagan a la presidencia americana (1981-1989) supuso un retroceso a esta política, y los militares argentinos se asociaron con Washington en la guerra contra el sandinismo en Nicaragua.