CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

El fiscal Nisman no confiaba de su custodia

Sobre sus acusaciones por la causa AMIA confesó que tenía más miedo de tener razón que de no tenerla.

El fiscal Nisman. (Foto: Europapress)
El fiscal Nisman. (Foto: Europapress)

Según Lagomarsino, Nisman le dijo que la pistola era para llevarla en la guantera de su coche, “por si viene algún loquito y me dice sos un traidor de mierda”

@jgonzalezok | El fiscal Alberto Nisman, cuya muerte se conoció el pasado 18 de enero, “no confiaba ni en su custodia”, según aseguró Diego Lagomarsino, su estrecho colaborador, el hombre que le prestó el arma que acabó con su vida. Según el relato que hizo en la tarde de este miércoles, 28 de enero, Nisman lo llamó por teléfono el sábado 17 y le pidió que fuera a verlo a su apartamento del exclusivo barrio de Puerto Madero. Una vez en su domicilio, Nisman le preguntó si tenía un arma.

Según Lagomarsino, Nisman le dijo que era para llevarla en la guantera de su coche, “por si viene algún loquito y me dice sos un traidor de mierda”. Le contó que tenía miedo por sus hijas. Y le preguntó si sabía lo que era que sus hijas no quisieran estar con él por miedo a que les pasara algo. En sus primeras declaraciones a la prensa, en las que no hubo preguntas, solo un relato de lo sucedido, Lagomarsino confesó que no se sentía bien, recordando su larga relación laboral y personal.

Nisman hizo algún comentario sobre su denuncia de la causa AMIA con el que parece haber sido la última persona en verlo con vida. “Tengo más miedo de tener razón que de no tener razón”, le confesó. Se refería a la acusación por encubrimiento de los iraníes sospechosos del atentado, que incluía a la presidente, Cristina Fernández, al ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman, al diputado y secretario general de La Cámpora, Andrés Larroque, y otros personajes ligados al gobierno.

Lagomarsino es el único imputado hasta el momento en el caso por la muerte del fiscal, aunque solo por haber prestado el arma; no es sospechoso de haber participado en su asesinato. La fiscal del caso, Viviana Fein, dijo que no tenía la menor sospecha de que Lagomarsino estuviera en el lugar de los hechos cuando se produjo la muerte.

En su mensaje de este pasado martes, la presidente, Cristina Fernández, había deslizado sospechas sobre el colaborador de Nisman, al afirmar que “fue la última persona que lo vio con vida, que habló con él y que además es de su íntima confianza y amistad y que concurría, según hemos podido saber, asiduamente a su departamento”. La presidente, además de una poco sutil referencia al carácter de la relación de Nisman con Lagomarsino, calificó a este último de “feroz opositor al gobierno”, por algunos comentarios en Twitter y cerró el razonamiento señalando que un hermano trabajaba para el Grupo Clarín.

Otro alto funcionario del gobierno, el secretario general de la presidencia, Aníbal Fernández, dijo horas antes de que hablase Lagomarsino que éste “hacía inteligencia en las marchas por Cromañón”. Se refiere a las manifestaciones que buscaban justicia por el incendio de un local en diciembre de 2004, que provocó 194 muertos. La imputación no fue respondida por el aludido, pero su abogado dijo que era absolutamente falso. 

'A mí no me van a extorsionar', advierte Cristina Fernández

El abogado Maximiliano Rusconi, que asiste a Lagomarsino, aseguró que su defendido y Jaime Stiusso, el ex jefe de operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI), también en la mira presidencial, no se conocen. Y anunció que pedirá que la presidente y Aníbal Fernández se presenten como testigos en la causa, “ya que tienen tanta información”. La presidente terminó su discurso de esta martes asegurando: “a mí no me van a extorsionar, no les tengo miedo, que digan lo que quieran, que los jueces me citen, no me van a hacer mover un centímetro de lo que siempre he pensado”.

Entretanto, tres de los diez custodios del fiscal han sido separados del servicio, incluyendo el de mayor confianza y que fue el único que accedió a la vivienda del fiscal. Y no se descarta que en los próximos días puedan seguir el mismo camino alguno de los otros integrantes que la policía federal había asignado a proteger a Nisman.

La jueza de instrucción Fabiana Palmaghini, por su parte, consideró llamativo el constante seguimiento que hicieron las cámaras de seguridad del aeropuerto de Ezeiza, cuando el fiscal regresó de sus vacaciones el pasado 12 de enero, horas antes de presentar su denuncia por el caso AMIA. Y sugirió a la fiscal que incluya una copia de la grabación en el expediente del caso. En las imágenes, emitidas por el canal oficialista C5N, se ve al fiscal cuando es recibido por un hombre, que podría ser personal del servicio de inteligencia, cuando retira su equipaje de la cinta transportadora y después cuando se encuentra con otra persona.

La juez también ha pedido mayor información sobre las llamadas del teléfono celular del fiscal. La lista aportada por Telefónica tiene algunas comunicaciones en las que se dice que no hay registros o que no se puede deducir el abonado.

El embajador de Estados Unidos y el presidente de la AMIA, fueron algunas de las personas que participaron en el velorio del fiscal. La policía desplegó un importante operativo de seguridad. En los alrededores, numerosos carteles llevaban la leyenda “Todos somos Nisman”.

La jefe de los fiscales, Alejandra Gils Carbó, fue la única funcionaria en acercarse al velatorio y fue abucheada por un grupo de personas que se concentraba en el lugar y que antes había destrozado la corona de flores enviada por la funcionaria. La presidente ni siquiera dio el pésame a la familia.