RONDA DE CONTACTOS DEL PRESIDENTE ARGENTINO

Falsas inversiones

Los medios del establishment se empeñaron la pasada semana en disimular el estrepitoso fracaso del presidente argentino en su gira por Europa, en busca de inversiones.

Mauricio Macri junto a Bill Gate en Davos | Foto: Casa Rosa
Mauricio Macri junto a Bill Gate en Davos | Foto: Casa Rosa

Macri no solo ignora que sus mentiras tienen patas cortas; sino que, además, los potenciales inversores no desconocen que ni el propio equipo de gobierno confía en la Argentina, ya que la totalidad del gabinete ha preferido mantener su dinero en cuentas extranjeras y en paraísos fiscales

Los medios del establishment y sus desinformadores a sueldo se empeñaron la pasada semana en disimular el estrepitoso fracaso del presidente argentino en su gira por Europa, en busca de inversiones. Macri se entrevistó con mandatarios europeos con el fin de obtener compromisos para inversiones en la Argentina y avances en el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur; sin embargo regresó al país sin un solo indicio de interés de parte de quienes -según Macri asegura- “están muy interesados en nuestro país”.

En su encuentro con empresarios y magnates rusos, el presidente describió una Argentina que dista años luz de la auténtica. Según Macri: “la inflación bajó, crece el empleo y la economía”, una parodia que no caló, ya que la protección mediática de la que goza no trasciende las fronteras del país.  Importantes medios de comunicación del mundo ya han informado acerca de la real situación por la que atraviesa la economía argentina, luego del impagable -según reconocidos economistas internacionales- empréstito a 100 años tomado por el actual gobierno.

Pero Macri no solo ignora que sus mentiras tienen patas cortas; sino que, además, los potenciales inversores no desconocen que ni el propio equipo de gobierno confía en la Argentina, ya que la totalidad del gabinete ha preferido mantener su dinero en cuentas extranjeras y en paraísos fiscales; un accionar que no genera, necesariamente, un arrebato de interés por parte de quienes recibieron al mandatario argentino.

La reunión más importante de la gira europea de Macri fue la que mantuvo con su par francés, Emmanuel Macron que, sin embargo, se negó rotundamente a vulnerar acuerdos que pudieran poner en peligro las actividades productivas de su propio país.

Pero a pesar de la inutilidad de esta serie de reuniones con líderes y empresarios europeos, los medios de comunicación del poder -y todo su aparato comunicacional- pretendieron que alguna imagen fotográfica de Macri posando junto a presidentes del Primer Mundo, podía generar alguna confianza en los ciudadanos. Sin embargo esta vez no ha sido así. El escándalo desatado por el informe que reveló que el Ministro de Trabajo de la Nación, Jorge Triaca, tiene empleados en negro -además de familiares con importantes cargos-  pudo más que el falso éxito de Macri en su gira europea.  Si bien son escasas las voces que denuncian las maniobras oscuras del equipo de Cambiemos, distintos asuntos turbios van quedando al descubierto y tocan de lleno a los miembros de un gobierno que no titubeó en presentarse como “El Mejor Equipo de los Últimos Cincuenta Años”.

De este equipo que pretende convencer a los inversores de que traigan su dinero al país, hay un porcentaje mayoritario que no invertiría un solo céntimo en Argentina. Mientras el gobierno intenta desde hace dos años atraer a los inversores, los ministros eligen preservar sus bienes en el exterior. Tras el escándalo de los Panamá Papers (por el cual los medios más importantes del mundo se preguntan cómo es posible que Macri aún no haya renunciado a su cargo), el presidente decidió repatriar buena parte de sus activos. En el último año sólo informó una propiedad en Uruguay por seis millones de pesos. "Cada uno tiene que hacer lo que le parezca que le conviene. A la Argentina le va a ir muy bien", dijo en esa ocasión, y en cadena nacional, mientras destacados economistas del mundo no dudaban en aseverar que la economía argentina va nuevamente rumbo al desastre.