CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

Cristina Fernández acusa al poder judicial de desestabilizador

En una extensa reflexión sobre la marcha por el fiscal Nisman habla del nacimiento del Partido Judicial.

Cristina Fernández | Foto: Casa Rosada
Cristina Fernández | Foto: Casa Rosada

Afirma que el 18-F fue la aparición pública del Partido Judicial, al que definió como “un superpoder por encima de las instituciones surgidas del voto popular”

@jgonzalezok | Dos días después de la masiva marcha de homenaje al fiscal Alberto Nisman, que apareció con un tiro en la cabeza cuatro días después de acusar a la presidente de encubrir a los iraníes acusados por el atentado de la AMIA, Cristina Fernández publicó unas reflexiones sobre la marcha, con gravísimas acusaciones hacia el Poder Judicial.

Son 10 páginas en su página Web, en las que afirma que el 18-F fue la aparición pública del Partido Judicial, al que definió como “un superpoder por encima de las instituciones surgidas del voto popular”.

En el texto, la presidente argentina discute el número de participantes (400.000 según la Policía Metropolitana, 50.000 según la Policía Federal). Discute también que fuera una marcha de silencio, aludiendo a las palabras de un dirigente sindical –se refiere a Julio Piumato, líder del gremio de los judiciales-, al que tacha de ferozmente opositor. En realidad, Piumato lo único que hizo fue tomar el micrófono y pedir un minuto de silencio en homenaje a Nisman.

La teoría golpista, ahora enfocada en jueces y fiscales, ya tiene cierta antigüedad. Fue usada en los últimos 12 años para acusar a numerosos sectores: desde grupos económicos hasta la prensa independiente y, en general, a cualquier manifestación opositora. Ahora, dice Cristina Fernández, este nuevo Partido Judicial es el ariete contra los gobiernos populares, “que suplanta al Partido Militar en el rol que, en el trágico pasado, asumiera respecto de gobiernos con legalidad y legitimidad democrática”.

Para la mandataria argentina, este nuevo Partido Judicial “articula los poderes económicos concentrados y fundamentalmente con el aparato mediático monopólico, intentando desestabilizar al Poder Ejecutivo y desconociendo las decisiones del Legislativo. O sea, un superpoder por encima de las instituciones surgidas del voto popular”. El texto termina con una larga enumeración de lo que considera logros de este gobierno.

Desde la oposición no tardaron en responderle. La diputada Elisa Carrió la acusó de intentar instalar la idea de un movimiento destituyente para generar un autogolpe, con la ayuda del general Milani, el controvertido jefe del Ejército, investigado por la desaparición/asesinato de un soldado a su cargo durante la dictadura.

La presidente “se acerca peligrosamente al discurso de Maduro en Venezuela, donde terminan metiendo presos a opositores, acusándolos de golpistas”

La diputada Patricia Bullrich, declaró que la presidente “se acerca peligrosamente al discurso de Maduro en Venezuela, donde terminan metiendo presos a opositores, acusándolos de golpistas”.

La diputada Laura Alonso (Pro, derecha), acusó a Cristina Fernández de no estar a la altura de las circunstancias y de provocar intranquilidad con su discurso. Y el ex vicepresidente Julio Cobos, afirmó: “politización es Justicia Legítima (agrupación de jueces y fiscales kirchneristas), es esconder detrás de una supuesta democratización de la Justicia, la ingerencia del Poder Ejecutivo”.

Además de la marcha por Nisman y la confirmación del nuevo fiscal de la causa AMIA imputando a la presidente, en las últimas horas se conocieron datos que ponen de manifiesto que el choque de poderes es potencialmente explosivo. Uno de ellos es la confirmación del procesamiento del vicepresidente Boudou, por cohecho pasivo (haber cobrado sobornos) y negociaciones incompatibles con su función, en el llamado caso Ciccone.

Quedan menos de seis meses para las elecciones primarias y ocho meses para las generales. El fin del gobierno va a estar marcado por la crisis institucional que desató la muerte de Nisman. Independientemente de que la causa de la muerte sea suicidio o asesinato, quedará como la muerte del fiscal que investigaba al poder.

Al gobierno le queda el tremendismo, sobre todo de cara a una militancia fanatizada. E intentar que las variables económicas no le lleven al desastre, para dejar instalado que con Cristina hubo logros que le permitan volver dentro de cuatro años.